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¿La COVID-19 ha impactado tu trabajo? Quizás eres un trabajador esencial y has tenido que continuar. Tal vez tu trabajo puede realizarse digitalmente, por lo que ahora has tenido que hacer malabares para trabajar desde casa.

Es probable que hayas sido despedido temporalmente y solo estás esperando regresar. O quizás has sido forzado a declararte desempleado y no estás seguro de lo que depara el futuro.

Estamos viviendo un tiempo extraño, frustrante y desanimante para la economía mundial y la población trabajadora. Sin embargo, a pesar del escenario o de tu ocupación, somos llamados a pensar bíblicamente sobre nuestros trabajos.

Tu vida, en los términos más simples, está compuesta de tres dimensiones ineludibles de llamado: eres llamado a las relaciones, eres llamado a trabajar y eres llamado a Dios. Cada uno de esos llamados es una expresión importante de cómo Dios nos llama a vivir a cada uno de nosotros.

Sin duda, cada seguidor de Cristo enlistaría públicamente cada una de las tres dimensiones en este orden de prioridad:

  1. Dios
  2. Relaciones
  3. Trabajo

Sin embargo, no encuentro que este concepto de lista priorizada sea la más útil. Pocos de nosotros, si es que, podemos vivir «con una lógica de listas».

No sé tú, pero yo nunca he comenzado un día con una lista de quehaceres priorizados y terminado el día habiendo bajado esa lista sin alguna desviación o interrupción.

Si el 2020 es un buen indicador, ¡nosotros somos seres finitos viviendo en un mundo roto que está completamente fuera de nuestro control! Por más esfuerzo que pongamos al intentarlo, no podemos dictar la orden en la cual todo se lleva a cabo ni eliminar las distracciones o las nuevas prioridades impredecibles que surjan.

Así que encuentro muy útil el gráfico que muestro a continuación: una triada de círculos de llamado superpuestos, en donde cada círculo se conecta con los otros dos: nuestro campo social, el campo laboral y el campo espiritual (aunque todo es espiritual).


Si somos honestos, todos podemos admitir que, de alguna manera, nuestro equilibrio en estos tres llamados está hecho (o ha sido) un desastre debido a nuestro círculo del trabajo.

Tenemos una cantidad limitada de tiempo para dedicarnos a estos tres círculos: 24 horas al día, 7 días en la semana, 30 días en un mes y 365 días en un año. Por tanto, si tu círculo de trabajo se expande, puede hacerlo porque has contraído la duración de otro círculo.

Quizás las exigencias del trabajo se han engullido gradualmente más y más tu tiempo y, mientras lo hace, quedas con menos tiempo para tu familia.

Quizás tu vida de trabajo se expande hasta el punto en donde no tienes nada que dar y asistes a la iglesia de pasada y tu involucramiento en oportunidades de ministerio se desvanece completamente.

¿Sientes que tienes tan poco tiempo por tu trabajo que crees que ni siquiera puedes disponer de un par de minutos para tu tiempo personal en la Palabra y en la oración?

Es imposible que tu importante llamado del trabajo se expanda sin provocar que las otras áreas de llamado igualmente importantes (familia y Dios) se contraigan.

Escribiré sobre esto en profundidad la próxima semana, pero ¿cuál es la principal causa de la expansión de nuestro círculo del trabajo? Para la mayoría de nosotros, está motivada por una búsqueda personal de identidad.

Demasiados de nosotros buscamos significado y propósito en nuestro trabajo. Independiente de tu título, tu salario o tus logros profesionales, la gracia de Dios te ha librado de buscar identidad en cualquier otro lado aparte de Cristo.

No tienes que buscar en otro lugar para definir quién eres. No tienes que buscar en otro lugar para medir tu potencial. No tienes que buscar en otro lugar para encontrar una sensación interna de paz y bienestar.

¿Por qué? ¡Porque has encontrado todas esas cosas en tu Salvador!

Pídele al Espíritu Santo que revele áreas de ceguera espiritual en relación a tu trabajo: mi búsqueda de identidad dentro de mi campo laboral, ¿se ha expandido hasta el punto que ha provocado una contracción dañina de mi tiempo con mi familia y mi búsqueda de Dios?

¡Solo cuando tu corazón está satisfecho en Cristo es que puedes ser liberado de la esclavitud a cualquier otra cosa que distorsiona la vida!

Dios te bendiga.

Preguntas para reflexionar

  1. ¿Cómo la COVID-19 ha impactado tu trabajo y cómo has respondido a estos cambios?
  2. Durante este tiempo, ¿qué bendiciones puedes ver y por las cuales puedes agradecer en relación a tu trabajo?
  3. Con o sin la pandemia, si vas a poner los límites de tus tres campos, ¿hay un desequilibrio en tu círculo del «trabajo»? Si la respuesta es sí, ¿por qué es así?
  4. ¿Qué elementos de tu círculo de las «relaciones» y tu círculo de «Dios» han sido impactados debido a tu círculo del «trabajo»? Pídele al Señor (o a otros) que revele específicamente cómo el desequilibrio puede afectar otras áreas de llamado en tu vida.
  5. ¿Cómo puedes servir a otros que están luchando con el impacto que ha tenido la COVID-19 en su trabajo? ¿Cómo puedes encarnar la generosidad de Dios en una forma u otra?
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso
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Paul Tripp

El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.
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