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Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del pódcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.


Ocasionalmente, en este pódcast hablamos sobre pódcast. En particular, hemos hablado sobre cuán peligroso puede ser este pódcast para ti si lo usas sin sabiduría. Un par de episodios se me vienen a la mente en este punto: «Seven Ways This Pódcast Will Kill Your Joy [Siete formas en que este pódcast matará tu gozo]»; después de él seguimos con uno llamado «When to Stop Listening to This Pódcast [Cuándo dejar de escuchar este pódcast]».

Sin embargo, hoy hablaremos sobre los pódcast de manera más general al responder una pregunta que nos llega de un auditor llamado Joel. «Pastor John, gracias por este pódcast. Parece que los pódcast son más y más dominantes estos días. Específicamente, como cristiano, escucho los pódcast presentados por otros cristianos. A menudo, se repite y se recicla la misma información una y otra vez. Y mucha de esa información se enfoca en la desaparición de otra personalidad cristiana, denominación o escuela. Esto me apena y estoy preocupado. ¿Qué peligros ves tú en los cristianos que buscan pódcast cristianos para encontrar información, para aprender, para obtener “discernimiento” o simplemente para “entretenerse”?».

Veo peligros en todas partes, pero eso no es algo único de los pódcast. Veo peligros en todas partes, porque el pecado está en todas partes; el diablo está en todas partes; el espíritu de este mundo está en todas partes. Por lo tanto, cuando apunto a los peligros de los pódcast, no es porque esté ciego a los peligros que hay en otras partes o al buen potencial que hay en los pódcast; después de todo, Ask Pastor John [Pregúntale al pastor John] es un pódcast, así que, ¡ay de mí si pretendo ser hipócrita al lanzar piedras!

Creo que la lista de peligros puede extenderse por muchas páginas, porque, realmente, todo lo que tienes que hacer es leer el Nuevo Testamento y darte cuenta de que dondequiera que hablen los seres humanos, hay un gran potencial para el bien y el mal. Y hacemos bien de vez en cuando en reflexionar sobre cuáles son algunos de esos potenciales nocivos. Por tanto, de mis muchas páginas de peligros que podemos poner en la lista, permíteme solo mencionar seis en respuesta a la pregunta de Joel.

1. Faccionalizar

En 1 Corintios 1:12 dice: «[…] “Yo soy de Pablo”, otro: “yo de Apolos”, otro: “yo de Cefas”, y otro: “yo de Cristo”». A lo que Pablo dice: «¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? […] (1Co 1:13). Qué pregunta tan asombrosa: «¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes?». ¿De dónde vino eso? En otras palabras, es posible pensar y hablar de los maestros humanos, o presentadores de pódcast, de tal manera que en realidad das la impresión de que son importantes para ti, que ocupan un lugar en tu corazón, mente o boca, comparable con Aquel que fue crucificado por ti; crucificado. Los pódcast ofrecen una voz, un maestro, un comentarista, un crítico, un analista, un académico, un escritor, un cómico, un cascarrabias.

Por lo tanto, existe el peligro de que estemos tan fascinados con lo que dicen o con cómo lo dicen, que elevemos sus voces en nuestras consciencias, nuestros afectos, nuestro enfoque y nuestra conversación al nivel donde de pronto releguemos a Jesucristo mismo a un segundo plano. Y despertamos dándonos cuenta de que Jesús ha sido desplazado como el supremo maestro, como el que marca el paso, como el que forma la opinión, como el que controla el pensamiento, como el creador de valor y como el dador de gozo en mi vida. Y cuando Jesús pasa a segundo plano en nuestras conversaciones, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, y los presentadores de pódcast forman el primer plano, casi sin duda damos pie al faccionalismo al afirmar cuál es nuestro favorito por sobre el favorito de otro, mientras marginamos a Jesús.

2. Despriorizar la Biblia

No solo tengo en mente los pódcast que no hacen ninguna afirmación de hablar bajo la autoridad de la Escritura. También tengo en mente los pódcast cristianos que (increíblemente) ponen escasa atención a textos bíblicos específicos. He escuchado un pódcast completo de media hora sobre doctrina bíblica que nunca citó un solo versículo de la Biblia, lo que significa que puedes saturar tu mente con discusiones éticas, teológicas, culturales o políticas que nunca hacen referencia a la Biblia mientras afirman ser bíblicos y, por tanto, forman el hábito de despriorizar la Biblia en tu vida.

Esta es una de mis mayores preocupaciones con el cristianismo contemporáneo, tanto en el púlpito como en los pódcast: que se defienda la autoridad bíblica con palabras vacías mientras rara vez citan textos concretos y específicos, y que se muestre que lo que tú crees está realmente enraizado en esos textos específicos. Mientras más dure esto, menos autoridad práctica tendrá la Biblia, y le será más fácil a la próxima generación ignorarla. Así que, pregúntate cómo tus hábitos de escuchar pódcast están afectando la seriedad y el cuidado con el cual lidias con pasajes bíblicos.

3. Sucumbir ante la tiranía de lo urgente

Una encuesta que leí decía que tres cuartos de las personas que escuchan pódcast regularmente lo hacen con el fin de aprender cosas nuevas. Ahora, eso podría no ser algo malo si significa ganar nuevo conocimiento para una antigua verdad. No obstante, si significa un sentido de deseo inquieto por no perderse las últimas noticias, la última moda o el último chisme, entonces significa que estamos sucumbiendo ante la tiranía de lo urgente. Por supuesto, hay pódcast devotos al tratamiento cuidadoso, reflexivo y paciente de la verdad históricamente arraigada, probada en el tiempo y perennemente relevante, pero son contados.

El peligro en el que estoy pensando es un tipo de inquietud mental que implora algo nuevo, algún nuevo estímulo, algún nuevo conocimiento de lo que está ocurriendo ahora, algún nuevo chisme, opinión o controversia jugoso y dulce o alguna nueva ola de discusión que está pasando y que no quieres perderte. Toda esta necesidad mental inquieta por algo nuevo es una señal de que el alma está perdiendo su centro y se está fragmentando; por lo tanto, es aún más vulnerable a la tiranía de lo nuevo y lo urgente.

4. Ser infectado con un tono de vida torcido

Por «tono de vida» quiero decir que tu mente, tu actitud y tu boca pueden tomar cierto ímpetu, modo, estilo o calidad emocional que podría tener un punto de apoyo en la Biblia, pero que está fuera de proporción cuando la comparamos con otras actitudes, modos y tonos en la Biblia. Esto ocurre más a menudo cuando tenemos una voz, una autoridad o entretenimientos favoritos que están torcidos en su comportamiento y por lo tanto representan, por ejemplo, un tono dominantemente cínico, maleducado, satírico, sarcástico, presumido o frívolo. O quizás podría estar torcido en la otra dirección de ternura, delicadeza y precaución; de ambigüedad y matiz evasivo; de indeterminación aplastada a medio camino.

El punto es que podemos encerrarnos en un cierto tipo de tono o estado de ánimo desproporcionado o tratar de lidiar con el mundo y fallar en darnos cuenta de que la enorme serie de profundidad y diversidad emocional representada en la madurez y en la sabiduría bíblica se ha perdido; se perdió. Por lo tanto, evalúa las voces de tus pódcast: ¿tus favoritos son evidentemente limitados? ¿Han perdido los estados de ánimo, tonos, sentimientos y emociones bíblicas que dan lugar a un alma madura y saludable?

5. Elevar asuntos públicos por sobre la santidad personal

Por supuesto, no hay duda de que las implicaciones de la enseñanza bíblica tienen una influencia en la vida pública y en los asuntos políticos. Sin embargo, cuando lees el Nuevo Testamento, lo que encuentras es un énfasis abrumador en la santidad personal. «Porque escrito está: Sean santos, porque yo soy santo» (1P 1:16, citando a Lv 11:44-45; 19:2; 20:7). De esta manera es cómo usamos nuestras lenguas respecto a otros; cómo lidiamos con las relaciones personales en amor; cómo soportamos el dolor; cómo hacemos la guerra a la tentación sexual; cómo permanecemos fieles y amorosos en nuestros matrimonios y en otros compromisos; cómo damos en integridad y cumplimos nuestra palabra, y cómo hacemos todo en el nombre de Jesús y para la gloria de Jesús en los niveles más prácticos de la vida. Ese es el enfoque abrumador del Nuevo Testamento.

He visto, en mis cincuenta años de vida adulta, cómo la supuesta virtud pública y el establecer una postura pública puede ocultar mucha corrupción y falta de santidad privada. A las personas les gusta pensar que han conquistado el alto terreno moral en público, pero, de hecho, sus fundamentos se están derrumbando. Por lo tanto, mantente atento a que, en tu uso de los pódcast, no te encuentres reflexionando interminablemente sobre asuntos públicos mientras pierdes batalla tras batalla en el nivel de la santidad e integridad personal.

6. Reemplazar el cara a cara con lo digital

Para concluir, solo mencionaré brevemente el peligro de reemplazar la discusión cara a cara con información digital. Es fácil caer en un mundo de información y fascinación digitales que es tan convincente. Despertamos y nos damos cuenta de que no hacemos ningún esfuerzo para juntarnos con cualquier persona real para tener discusiones cara a cara y concesiones mutuas intelectuales y emocionales. Eso ya no está. Es una gran pérdida.

Así que, gracias, Joel, por la pregunta. Estas son mis principales preocupaciones. Hay muchas más. Que el Señor te dé discernimiento. Podría ser que incluso debas reemplazar en tu vida este pódcast, Ask Pastor John, con algunas juntas presenciales con personas de carne y hueso en torno a la Biblia.

John Piper © 2021 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso.
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John Piper

John Piper es fundador y profesor de desiringGod.org y rector de Bethlehem College & Seminary. Por 33 años, sirvió como pastor de la Iglesia bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros, dentro de ellos se encuentran: Sed de Dios: meditaciones de un hedonista cristiano, y más recientemente, Por qué amo al apóstol Pablo: 30 razones.
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