volver

Nota del editor: este artículo fue publicado originalmente el 2011, año en el cual John Piper cumplió 65 años.


Cuando cumplí 65 años en enero, me llené de entusiasmo por seguir ocupado. Estoy lo suficientemente cerca de la meta para ver que el rostro de Jesús se vuelve cada vez más nítido. Es tan emocionante que me dan muchas ganas de apurar el paso.

Por supuesto que a Él no le impresiona tanta pasión en lo absoluto. Tampoco se complace con la indolencia de la generación del 50. Lo que su rostro me dice es: «Yo soy tu diario descanso y hay trabajo por hacer hasta el día en que llegues a casa».

Algo grandioso

Dios me ha llamado a hacer algo grandioso, y su rostro lo confirma cada día: «Con toda confianza, aun ahora [después de los 65] como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte» (Fil 1:20). Vive ahora para honrar con todo a Cristo. Debemos examinarlo todo de acuerdo con la siguiente pregunta: ¿ayudará a que más personas admiren a Jesús más intensamente y lo atesoren más profundamente?

La Biblia dice: «Los días de nuestra vida llegan a setenta años; Y en caso de mayor vigor, a ochenta años» (Sal 90:10). Aunque por supuesto que «en Tu mano están mis años» (Sal 31:15). El Señor da y el Señor quita. No vivimos ni un día más ni un día menos del que Dios nos ha designado.

De modo que a los 65 aún me repugnan las imágenes de curtidos ancianos tomando el sol en playas blancas y verdes prados. Durante quince años he arrojado cientos de mensajes publicitarios para personas mayores a la bolsa de reciclaje sin abrir. No es que me oponga a ahorrar $0.79 en almorzar en Perkins[1]. Solo no quiero que me traten de vender el cielo antes de que yo llegue allí. Queda demasiado infierno por combatir.

Anciano versus jubilado

Cumplir 65 años me ha hecho reflexionar sobre lo que las personas han hecho en sus últimos años.

Por ejemplo, acabo de recibir una copia de la primera biografía importante de Charles Hodge en más de un siglo. Se titula Charles Hodge: Guardian of American Orthodoxy [Charles Hodge: Guardián de la ortodoxia americana], Paul C. Gutjahr, (Oxford, 2011). En la primera página leo:

Cuando la gente llega a los setenta años a menudo piensa que ya ha terminado todo su trabajo. No fue el caso de Hodge. Sus últimos años fueron su período más productivo. Sentado en su estudio y usando su lapicero favorito produjo literalmente miles de páginas manuscritas que finalmente constituirían su gran Teología Sistemática y su incisivo ¿Qué es el darwinismo? (vii)[2].

Así que comencé a averiguar en el internet. A continuación detallo algo de lo que encontré (por ejemplo en www.museumofconceptualart.com/accomplished):

  • A los 65, Winston Churchill se convirtió en Primer Ministro del Reino Unido y durante los próximos cinco años condujo al mundo occidental a su liberación.
  • A los 69, el escritor y lexicógrafo inglés, Samuel Johnson, comenzó su última obra importante: Vida de Los Poetas Ingleses.
  • A los 69, Ronald Reagan se convirtió en el hombre de mayor edad que alguna vez haya sido presidente de los Estados Unidos. Fue reelegido a los 73 años.
  • A los 70, Benjamin Franklin ayudó a redactar la Declaración de Independencia.
  • A los 77, John Glenn se convirtió en la persona de mayor edad en viajar al espacio.
  • A los 77, Grandma Moses comenzó a pintar.
  • A los 82, Johann Wolfgang von Goethe terminó de escribir su famoso Fausto.
  • A los 82, Winston Churchill escribió Historia de los pueblos de habla inglesa.
  • A los 88, Miguel Ángel creó los planos arquitectónicos de la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires.
  • A los 89, Alberto Schweitzer dirigió un hospital en África.
  • A los 89, Arturo Rubinstein ejecutó uno de sus más grandes recitales en Carnegie Hall.
  • A los 93, Strom Thurmond, el senador de mayor antigüedad en la historia de los Estados Unidos, fue reelegido luego de prometer que no postularía de nuevo a los 99.
  • A los 93, P. G. Wodehouse trabajó en su novela número noventa y siete, fue nombrado caballero y murió.

Dependientes hasta el final

No debemos olvidar que si estamos corriendo esta maratón con Jesús, tenemos una gran ventaja. Dios nos ha prometido que «hasta sus años avanzados, Yo los sostendré. Yo lo he hecho, y Yo los cargaré; Yo los sostendré, y Yo los libraré» (Isaías 46:4). No hay nada de qué avergonzarse. Hemos estado asidos al yugo de Jesús desde que Él nos llamó. En nuestra plenitud, fuimos totalmente dependientes de Él y así será hasta el final.

De modo que todos ustedes de la generación del 50, que recién comienzan a usar Medicare[3], ciñan sus lomos, tomen sus bastones, diríjanse al gimnasio y ejercítense para correr la última vuelta. Fijen sus miradas en el Rostro que está en la meta. Habrá mucho tiempo para descansar y relajarse en la Resurrección. Por ahora, hay una hermosa obra que realizar.

[Publicado originalmente en la revista WORLD, 7 de mayo 2011.]

John Piper © 2011 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso. Traducción: Marcela Basualto

[1] N. del T.: Perkins es una cadena americana de restaurantes y pastelerías donde se sirve desayuno durante todo el día.

[2] N. del T.: traducción propia.

[3] N. del T.: Medicare es el programa de seguro de salud del gobierno de los Estados Unidos para personas mayores de 65 años.

Photo of John Piper
John Piper
Photo of John Piper

John Piper

John Piper es fundador y profesor de desiringGod.org y rector de Bethlehem College & Seminary. Por 33 años, sirvió como pastor de la Iglesia bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros, dentro de ellos se encuentran: Sed de Dios: meditaciones de un hedonista cristiano, y más recientemente, Por qué amo al apóstol Pablo: 30 razones.
Otras entradas de John Piper
Cómo tomamos el nombre de Dios en vano
 
«Siento que mi vida no tiene sentido»
 
¿Cómo bendecir a mis hijos antes de que vayan a dormir?
 
¿Cómo debo criar a mi adolescente no cristiano?