Back

«Primero, todas mis amigas cristianas se casaron, y yo no. Ahora, todas mis amigas no cristianas también se están casando. Me he sentido fuera de sintonía con un grupo por años. Ahora me siento fuera de sintonía con ambos grupos».

Estas fueron las palabras de una buena amiga mientras reflexionábamos juntas sobre la experiencia cambiante de estar soltera. Mientras cada etapa trae sus alegrías específicas, para muchas de nosotras, desde la mitad hasta el final de los veinte se marca una transición donde dejamos de asumir que el matrimonio probablemente sucederá algún día para nosotras y comenzamos a sentirnos como si se nos acabara el tiempo.

Cada cumpleaños y Año Nuevo trae consigo una sensación de tristeza cada vez mayor o una ola creciente de pánico. Esto es verdad en especial para las mujeres, cuyos cuerpos contienen un reloj biológico con los dígitos 3-0 parpadeando en rojo. Descubrimos que si alguna vez vamos a ser madres, sería bueno tener todo listo y preparado (o nuestro hombre en el altar) pronto.

¿Siempre seré soltera?

A medida que el «cuando me case…» se convierte en «si es que me caso…», merodea un miedo: ¿y si nunca me caso? ¿Y si me quedo soltera para siempre?

El resto de nuestra vida se estira ante nosotras como una línea de tiempo, y mientras pensamos en el futuro, estamos llenas de tristes «sin tan solo» y temerosos «qué habría pasado si». ¿Cómo me las arreglaré económicamente? ¿Dónde pasaré mis vacaciones? ¿Quién escogerá mi hogar de ancianos? ¿Siempre me sentiré sola? ¿Qué pasará cuando todas mis amigas comiencen a tener hijos (y luego nietos)?

Cuando mirar la línea de tiempo nos llena de pavor, es tiempo de cambiar nuestra mirada. Lamentaciones 3:22-23 nos dice:

Que las misericordias del Señor jamás terminan ,
Pues nunca fallan sus bondades;
Son nuevas cada mañana;
¡Grande es tu fidelidad!

Lejos de ser no amada, no escogida y no deseada, las cristianas solteras son atesoradas por Dios con un amor constante que nunca se detiene. Él nos ha mostrado ese amor al enviarnos a su Hijo a morir por nosotras (Ro 5:8). Sus misericordias son nuevas cada mañana ahora. El contentamiento con nuestra soltería no es un estado al que llegamos y luego disfrutamos por el resto de nuestras vidas. Es algo de lo que dependemos del Señor para cada día.

¿Puedo estar contenta hoy?

Una misionera soltera que conocí una vez me dijo que se preguntaba esto a sí misma: «¿puedo estar contenta con estar soltera hoy?». Esa es la pregunta a la que cualquier cristiana no casada necesita ir: ¿puedo estar contenta con ser soltera hoy? No preguntarse si aún estaré soltera mañana o la próxima Navidad (o para San Valentín), o cuando tengas 30 o 40, sino solo hoy.

Cuando pienso en mi soltería solo en términos del hoy, se siente mucho menos aterrador. Tengo un Dios que me conoce, me escucha y me ama. Tengo sus promesas para disfrutarlas y puedo hablarle de vuelta. Tengo manos llenas de regalos que vienen de su mano: una familia de la iglesia, amigos, un hogar, un trabajo. Estoy bien.
Si puedes estar contenta siendo soltera hoy, puedes estar contenta siendo soltera mañana cuando se transforme en hoy (y el día después de ese y todos los días que vengan). ¿Por qué? Porque las misericordias de Dios son nuevas cada mañana. Mañana Él será todo lo que necesitas que Él sea. En treinta años más, Él será fiel. En cincuenta años más, Él no te fallará. Ya sea que estés soltera o casada, Dios demostrará ser fiel, día tras día, tras día.

Mira más allá de mañana

Y sin embargo, la verdad es que el contentamiento con nuestra soltería no es realmente el objetivo. Quizás, como yo, lees versículos como 1 Corintios 7:38 con un aire de incredulidad: «El que da en matrimonio a su hija virgen, hace bien; y el que no la da en matrimonio, hace mejor». «De verdad, Pablo», pensamos. «¿¡Cómo puede ser eso posible!?».

¿Qué involucraría para nosotras creer que la soltería podría realmente ser mejor? Parece que lo que la mayoría de nosotras está pasando por alto no es algún entendimiento que Pablo tiene sobre los estados del matrimonio y de la soltería mismos, sino su perspectiva del tiempo: «Pero esto digo hermanos: el tiempo ha sido acortado… porque la apariencia de este mundo es pasajera» (1Co 7:29, 31).

 Este mundo tiene un tiempo prestado. Viene un día cuando Cristo va a regresar y a renovar completamente la creación (y ese día es pronto). Hasta entonces, lo que más importa es asegurarse de que estemos listas para ese día, y ayudar a otros a estar listos para ese día también. La lógica radical de Pablo en el resto del capítulo es que ser soltero nos pone en una posición única para hacer eso.

Un horizonte diferente

Las cristianas no casadas no necesitamos enfocarnos principalmente en estar más contentas con nuestra soltería. Necesitamos estar más convencidas de que «la apariencia de este mundo es pasajera» (1Co 7:31). Necesitamos estar tan consumidas con esta realidad venidera que ya sea que estemos solteras o casadas simplemente no importa tanto.

El contentamiento no vendrá por observar el hecho de nuestra soltería, sino al alzar nuestros ojos a un horizonte diferente (más allá de los «qué habría pasado si» y los «si tan solo» de las próximas décadas a la certeza maravillosa que truena hacia nosotras). Incluso el mejor matrimonio es solo una imagen de lo que se encuentra más allá para cada cristiano. Nos señala a un tiempo cuando la esposa de Cristo, la iglesia, es llevada a conocer a su Novio y a disfrutar una relación permanente y verdadera de amor e intimidad con Él (Ap 19:6-9).

El prospecto de un futuro de soltería me llena de miedo. Sin embargo, cuando la ansiedad domina mis pensamientos, puedo mirar a mi presente, mirar más allá de mi mañana y confiarle a Dios los días que están entremedio.

Rachel Jones © 2019 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso.
Photo of Rachel Jones
Rachel Jones
Photo of Rachel Jones

Rachel Jones

Rachel Jones es editora en The Good Book Company y es autora de Is This It? [¿Esto es todo?]. Vive al suroeste de Londres y es miembro de la Iglesia evangélica Chessington.