volver

Marjorie Chavarría es la Coordinadora General de Acceso Directo. Está casada con Nicolás con quien tiene dos hijos, Mateo y Simón. Estudió Teología y Ministerio Cristiano en el Seminario Teológico de la Iglesia Anglicana de Chile. Actualmente acompaña a su esposo en la plantación de una iglesia anglicana en el sector sur de Santiago de Chile. Le encanta leer, compartir la Biblia con otras mujeres y pasar tiempo junto a su familia.

Photo of Navidad
Navidad
Photo of Navidad

Navidad

La Navidad es una época del año que muchas familias —y en especial los niños— anhelan con gran expectación. Es sorprendente cómo esta fecha del año pareciera llegar cada vez más rápido. Las tiendas ya están adornadas con colores rojos y verdes, las personas caminan más agitadamente a medida que el calendario de diciembre avanza, y una diversidad de paquetes de regalos llena la mayoría de las vitrinas comerciales con grandes ofertas para ofrecer el mejor regalo a los niños. Tristemente, para muchas familias estas escenas resumen el significado de la Navidad. Sin embargo, podrían convertirse, de una manera asombrosa, en el momento ideal para mostrarles a sus hijos el regalo más grande que jamás ninguna vitrina ni catálogo comercial podrían ofrecer. Pero, ¿dónde podremos encontrar entonces este regalo? Hace más de 2000 años, en una silenciosa noche, se dio una señal para encontrarlo: “Esto les servirá de señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” Lucas 2:12 ¡Sí! ¡Es Jesús mismo! Aquel diminuto bebé, envuelto en pañales y acostado en un humilde pesebre, es el maravilloso regalo que Dios mismo puso en un pequeño pueblo para darlo al mundo y traerle el mayor gozo que ningún otro regalo, de ninguna revista, aviso, o tienda comercial, podrá ofrecer, y que ningún hombre o mujer tiene los medios para comprar. En los cinco días que vienen, hagan un alto como familia para buscar esta señal y encontrar este asombroso regalo que les traerá —a ustedes y a sus hijos— la Navidad más profunda y gozosa que en ningún otro lado hallarán.
Versión lectura: Descarga Aquí
Versión imprimible: Descarga Aquí
Photo of El árbol de Isaí
El árbol de Isaí
Photo of El árbol de Isaí

El árbol de Isaí

La llegada de Jesús estaba planeada mucho antes que el mundo fuese creado. La Biblia nos muestra desde el principio cómo Dios preparó perfectamente todo el camino para el gran día en que su Hijo aterrizaría en este mundo sobre un pesebre en el pueblito de Belén.

A través de estos pequeños 25 devocionales, queremos ayudarte a recorrer junto a tu familia todo el camino hasta Navidad teniendo tus ojos fijos en Jesús. Él es el gran regalo de esta celebración, pues por medio de Él, recibimos la salvación planeada hace tanto tiempo por nuestro buen Dios.

DESCARGA AQUÍ  

Photo of El mejor dibujo para mamá
El mejor dibujo para mamá
Photo of El mejor dibujo para mamá

El mejor dibujo para mamá

Ninguna madre podría negar que recibir un dibujo de sus hijos en el Día de la Mamá es un precioso obsequio. Hace poco recibí la primera pintura de mi hijo y sentí una tierna emoción al notar en su cara la expectación con que esperaba mi reacción. Ya espero el siguiente dibujo para disfrutarlo junto a él.

En este Día de la Mamá me gustaría mostrarte el mejor dibujo que podrías recibir; el dibujo que muestra tu glorioso destino final:
(9) Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano. (10) Gritaban a gran voz: ¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! (11) Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Se postraron rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios (12) diciendo: ¡Amén! La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén! (13) Entonces uno de los ancianos me preguntó: —Esos que están vestidos de blanco, ¿quiénes son, y de dónde vienen? (14) —Eso usted lo sabe, mi señor —respondí. Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero. (15) Por eso, están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo; y el que está sentado en el trono les dará refugio en su santuario. (16) Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador. (17) Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios les enjugará toda lágrima de sus ojos. (Apocalipsis 7:9-17)
Es un dibujo asombroso, el dibujo que vislumbra de la manera más completa el esplendoroso futuro que nos espera. Sin embargo, si soy sincera, podría decirte que este no es el dibujo habitual que se viene a mi cabeza cuando pienso en mi futura vida. En medio de mi ajetreo diario como mamá, generalmente me veo soñando con lo que podría ser: si tan sólo tuviera más tiempo, si sólo mi hijo obedeciera más rápido, si tuviera un poco más de dinero, si pudiera descansar un poco más, si en mi casa tuviera esto o aquello, etc., etc., etc. Si eres sincera conmigo, podrías decirme que, al igual que yo, no hay un día en que no desees que las cosas sean diferentes.

Una maternidad con el dibujo equivocado

Cuando hacemos esto, trazamos en nuestra mente un dibujo de nuestras vidas, un dibujo que anhelamos y por el cual diariamente luchamos intentando hacerlo realidad. Si hoy día evaluaras tu maternidad, ¿qué dibujo soñado has trazado con ella? Ahora déjame preguntarte de otra manera: ¿Cuál es la esperanza que tienes y que te ayuda a vivir cada día como mamá? ¿Cuál es tu objetivo cómo mamá?

Es probable que muchos de los deseos, objetivos y esperanzas que se reflejan en tu dibujo sean anhelos muy buenos pero no acordes a tu destino final, al dibujo que el Creador de todas las cosas ya ha diseñado para darnos una verdadera y certera esperanza. Es por esto que nuestro aparente dibujo perfecto con el cual soñamos nunca llega a hacerse realidad, y vivimos en desesperación, amargura, queja y autocompasión. ¿Por qué? Porque es el dibujo equivocado. Queremos que el “aquí y ahora” se vea como nuestro destino final cuando, en realidad, el “aquí y ahora” es una preparación para ese gran dibujo final que trascenderá todas nuestras luchas, sueños, deseos, sentimientos y necesidades pasajeras.

Una maternidad con el dibujo correcto

Cuando escuchamos el célebre canto de la multitud en Apocalipsis 7, ¿cuál es el motivo de su gran celebración? Ellos no celebran que Dios les dio hijos obedientes, amorosos y saludables, una familia perfecta y sin conflictos, estabilidad económica, la casa de sus sueños o grandes vacaciones: ellos contemplan su pasado en la tierra y celebran que Dios los ha transformado de manera completa. Celebran que gracias al Cordero han sido completamente restaurados, que ya no hay más tristeza, condenación, dolor ni relaciones rotas, que el calor abrasador del antiguo mundo caído ya no los abate, y que ahora están en perfecta comunión con su amoroso Dios y Pastor.

¿Te ves cantando y celebrando en medio de esa multitud? Si has confiado tu vida a Cristo, puedo decirte que allí estarás. Si tu maternidad está llena de pesimismo, desesperanza, temor e insatisfacción, este precioso dibujo de tu destino final debiera impactar profundamente tu vida hoy. Dios está usando todas tus circunstancias para llevarte en su gracia a este precioso destino final. No importa qué estés enfrentando hoy como mamá: aun cuando no entiendas, puedes estar segura de que Dios cumplirá su promesa de transformarte a la imagen de Cristo, y usará todo —incluyendo todo lo que involucra tu maternidad— para llevarlo a cabo. ¿Cómo se verá tu maternidad HOY si la integras al dibujo correcto? —Ya no vivirás centrada en ti ni en tus deseos momentáneos de mamá: tus ojos volverán a Aquel para el cual fuiste creada, Cristo, quien satisfará profundamente tu alma. —Tendrás una visión esperanzadora y sin culpa de tu imagen como mamá, viviendo desafiada a una vida de constante cambio bajo la promesa de que un día serás completamente transformada a la imagen de Cristo. —Ya no vivirás esclavizada a exigir de tus hijos y esposo el paraíso que no pueden ofrecerte hoy. Podrás descansar en que la perfecta y satisfactoria vida relacional la experimentarás en el hermoso dibujo final. —Podrás echar fuera el temor y tu obsesión controladora al saber que tu vida como mamá no está fuera de control, sino que Dios está guiando tu maternidad —incluyendo todo lo difícil, sucio, aburrido y repetitivo de cada día— hacia tu glorioso destino final. —Podrás confiar en la bondad de Dios ya que recordarás que sus amorosas promesas llegarán un día a su total cumplimiento. —Buscarás oportunidades de ayudar a otras mamás y a sus hijos a vivir con la perspectiva de su glorioso destino final. Oremos que en este día de celebración podamos unirnos a la mayor celebración de todas, y al canto en que millares de personas —¡millares de mamás!— adorarán y aclamarán a quien las incluyó en el más esplendoroso dibujo de todos, su glorioso y eterno destino final.
Photo of El privilegio de ser Mamá
El privilegio de ser Mamá
Photo of El privilegio de ser Mamá

El privilegio de ser Mamá

En parábolas abriré mi boca; hablaré enigmas de la antigüedad, que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, su poder y las maravillas que hizo. Porque El estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos. Salmo 78:2-7

Si podemos pensar en uno de los mayores y más significativos regalos de la maternidad, es el inmenso privilegio que tiene cada madre de enseñar a sus hijos. Solo recuerda por un instante el maravilloso ejemplo de esta realidad que nos dejaron, en el Nuevo Testamento, la madre y la abuela de Timoteo. Pablo relata en su segunda carta a Timoteo (2 Timoteo 1:5; 3:14-15) la gran herencia que estas madres dejaron a su generación venidera. Ellas llenaron de la Palabra de Dios la vida de Timoteo desde su niñez, lo llevaron a confiar en Cristo y así ser finalmente salvo. Timoteo viviría por siempre por el poder de Dios, gracias a que su madre y abuela perseveraron en contar, anunciar y enseñar las maravillas que nuestro Señor ha hecho.

Nuestro llamado actual no es diferente; hemos visto las maravillas de nuestro Señor en Jesucristo, su obra redentora nos ha salvado y nos ha permitido poner nuestra confianza en Él y llevar en su gracia una vida de honra a Su Nombre. Debemos contar a la generación venidera las maravillas de nuestro Señor, debemos levantarnos y contar del evangelio a nuestros hijos, y así disfrutar el inmenso privilegio de ser parte de la obra de Dios en sus corazones para que pongan su confianza en Él. Quizás ya te estés preguntando, “pero ¿por dónde comienzo?” Comienza con Dios; sí, con Dios. El trabajo de la maternidad comienza, se trata de, y tiene como fin a Dios mismo. Enseña a tus hijos sobre Dios, enséñales quién es Él y lo que ha hecho. Esto significará que deberás pasar tiempo con tu Biblia y usarla como el centro de tu enseñanza ya que es allí donde Dios se ha dado a conocer mostrándonos y explicándonos sus obras. Sin embargo, no debes terminar allí: la meta es mostrarles a tus hijos que ellos no pueden quedar indiferentes a lo que escuchan sobre nuestro Dios, sino que deben poner toda su confianza en Él. Y será allí y solo allí donde podremos ver a nuestra generación venidera transformada, una nueva generación que vive para Él. Cuando nuestros hijos confíen en Dios, ellos le obedecerán, pero no como fruto de una presión externa, sino como fruto de un corazón transformado que cree y pone su confianza en que lo que Dios dice es lo mejor para sus vidas. Ahora bien, recuerda que no existen madres que puedan hacer esto solas; necesitarás a Dios para participar en el trabajo que Él está haciendo en tus hijos. Busca a Dios, empápate de Dios, confía en Dios. Ora, ora y ora; Él es el gran Maestro y solo Él puede llevar a cabo los frutos de este maravilloso llamado. Aquí te dejo algunas cosas por las cuales puedes orar. Una buena manera de hacerlo, y que a mí me sirve mucho, es orar la Biblia: como ya lo vimos, ella nos guiará a conocer quién es Dios, ante lo cual podrás enfocar y alinear las oraciones que hagas por tus hijos a la luz de lo que Dios desea para sus vidas:
1. Por sus corazones

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.” Deuteronomio 6:5

Ora que Dios les dé un nuevo corazón, un corazón transformado por Dios, que lo ame con todo, en todas las áreas de sus vidas.
2. Por su crecimiento en Jesucristo

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén.” 2 Pedro 3:18

Ora que cada día ellos conozcan más a Jesús y puedan crecer no tan solo en estatura sino en la gracia que los salvó.
3. Por su amor por la Palabra de Dios

“Son más deseables que el oro, más que mucho oro refinado; son más dulces que la miel, la miel que destila del panal.”

Salmo 19:10 Ora que la Palabra de Dios sea su mayor deleite, que pasen tiempo en ella y que su mayor gozo sea vivir de acuerdo a ella.
4. Por su vida de oración

Oren sin cesar.” 1 Tesalonicenses 5:17

Ora que ellos busquen constantemente a su Señor, y que estén confiados en que Él los escucha.
5. Por su amor y servicio a otros

Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39

“Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres.” Efesios 6:7 Ora que Dios infunda en sus corazones un profundo amor por los demás, y que desde ese amor puedan servir a otros sacrificialmente.
6. Por su generosidad

Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.” 1 Timoteo 6:18-19

Ora que estén siempre prestos a compartir todo lo que tienen, de manera que reflejen que poseen un mayor tesoro en los cielos.
7. Por su evangelismo

Proclamen su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.”

Salmo 96:3 Ora que exista en sus corazones una pasión profunda por que el nombre y las obras del Señor sean anunciados a través de sus vidas y entre todas las naciones. Mamás, oremos para que tengamos el privilegio de ver una vez más a la próxima generación poniendo su confianza en el Señor.
Photo of Navidad
Navidad
Photo of Navidad

Navidad

La Navidad es una época del año que muchas familias —y en especial los niños— anhelan con gran expectación. Es sorprendente cómo esta fecha del año pareciera llegar cada vez más rápido. Las tiendas ya están adornadas con colores rojos y verdes, las personas caminan más agitadamente a medida que el calendario de diciembre avanza, y una diversidad de paquetes de regalos llena la mayoría de las vitrinas comerciales con grandes ofertas para ofrecer el mejor regalo a los niños. Tristemente, para muchas familias estas escenas resumen el significado de la Navidad. Sin embargo, podrían convertirse, de una manera asombrosa, en el momento ideal para mostrarles a sus hijos el regalo más grande que jamás ninguna vitrina ni catálogo comercial podrían ofrecer. Pero, ¿dónde podremos encontrar entonces este regalo? Hace más de 2000 años, en una silenciosa noche, se dio una señal para encontrarlo: “Esto les servirá de señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” Lucas 2:12 ¡Sí! ¡Es Jesús mismo! Aquel diminuto bebé, envuelto en pañales y acostado en un humilde pesebre, es el maravilloso regalo que Dios mismo puso en un pequeño pueblo para darlo al mundo y traerle el mayor gozo que ningún otro regalo, de ninguna revista, aviso, o tienda comercial, podrá ofrecer, y que ningún hombre o mujer tiene los medios para comprar. En los cinco días que vienen, hagan un alto como familia para buscar esta señal y encontrar este asombroso regalo que les traerá —a ustedes y a sus hijos— la Navidad más profunda y gozosa que en ningún otro lado hallarán.

Versión de lectura:

Photo of ¡HOSANNA AL REY!
¡HOSANNA AL REY!
Photo of ¡HOSANNA AL REY!

¡HOSANNA AL REY!

Hace más de 2000 años, una multitud levantó sus manos con palmas y mantos para celebrar la entrada a Jerusalén de la persona más asombrosa de la historia en el comienzo de la semana más importante que jamás haya existido.
—¡Hosanna! —¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! —¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David! —¡Hosanna en las alturas!  (Marcos 11:9-10).
Aparentemente, un Rey venía entrando a Jerusalén; sin embargo, superando cualquier expectativa, tal Rey estaba sentado sobre un burrito. La Escritura ya nos había contado de su humilde origen —lejos de riquezas y lujosos palacios— un pesebre en Belén le había dado la bienvenida a Jesús, el prometido Salvador. La gran alegría que se escuchó en Jerusalén en medio de las manos y las voces que se levantaban para adorar a Jesús, solo fueron un anticipo de la verdadera alegría que vendría cuando la tumba vacía testificara del perfecto y suficiente sacrificio que este Rey ofreció en el monte del Calvario. Hoy queremos invitarlos a ustedes y a sus hijos a abrir sus Biblias para narrar desde sus páginas algunas de las escenas de la Semana de la Pasión de nuestro Señor. Usando sus voces y manos pueden unirse a la multitud en Jerusalén para adorar a Aquel que murió y resucitó para nuestra salvación.  Que disfruten este tiempo juntos levantando sus manos y voces para contar la historia de nuestra salvación.
Photo of ¡VENGAN Y ADOREMOS!
¡VENGAN Y ADOREMOS!
Photo of ¡VENGAN Y ADOREMOS!

¡VENGAN Y ADOREMOS!

A tan solo unos días de celebrar Navidad, queremos invitarlos con sus hijos a abrir sus Biblias para narrar desde sus páginas algunas de las escenas de la venida del Salvador. Usando sus voces y manos pueden unirse en adoración a aquellos que vieron con sus propios ojos a Dios mismo recostado en un pesebre.