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Lauren Whitman es consejera y miembro de la facultad de CCEF. Tiene una Maestría en Consejería de Westminster Theological Seminary y un Certificado de Consejería Profesional Avanzada de Missio Seminary. Lauren tiene un interés particular en la metodología de la consejería bíblica y en la  consejería matrimonial.

Photo of La culpa de mamá y el Dios que ve
La culpa de mamá y el Dios que ve
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La culpa de mamá y el Dios que ve


Título original en inglés: “Mom Guilt and the God Who Sees
Mi hija era la única sin antiparras. Era el primer día de clases de natación y, de todo el grupo de niños, ella era la única a la que le faltaba este artículo esencial. De hecho, tenemos antiparras, pero no las pudimos encontrar antes de salir. Mis pensamientos estaban fuera de control.
«Debería haber estado mejor preparada». «Debería haber empezado a buscarlas antes». «Debería haber parado en el camino y haber comprado unas nuevas». «Me pregunto si alguien más se da cuenta de que somos las únicas sin antiparras». «Me pregunto si la maestra está enojada conmigo».
Luego comencé a regañarme a mí misma incluso más allá del problema de no tener la antiparras.
«Debería enseñarle a mi hija más responsabilidad por sus pertenencias». «Nuestra casa siempre está desordenada. Con razón no pudimos encontrarlas. No puedo mantenerme al día con todo».
Voy a parar aquí. Confío que entienden a lo que apunto. Mientras compartía lo que sucedió con otra madre más tarde ese mismo día, lo resumí simplemente: «no pudimos encontrar sus antiparras. Y sentí la culpa de mamá». La culpa de mamá. Las mamás de hoy están bien familiarizadas con el término. Lo usamos como una abreviatura para expresar ese sentimiento tan común que enfrentamos en los eventos cotidianos de la maternidad. He estado pensando y leyendo mucho sobre la culpa de mamá en preparación para mi ponencia en la Conferencia Nacional de CCEF este octubre[1]. Hay varias perspectivas que he adquirido que me ayudaron a entender lo que estaba pasando dentro mío ese día en la piscina. Por ejemplo, si examino los pensamientos que compartí arriba, puedo ver mi temor a lo que otros pensaran de mí. Veo que estaba enfocada en mí misma y no estaba pensando en el impacto que tendría en mi hija el no tener las antiparras. Veo maneras en las que inútilmente generalicé y exageré lo que sucedió y lo que significaba. Pero por hoy, enfoquémonos en una pregunta: si las mamás usan «la culpa de mamá» como una abreviación, ¿qué es lo que están abreviando? Parece que es usada como un sustituto para algo que resulta más difícil de decir, más difícil de admitir y más difícil de tratar. Es más fácil decir «sentí la culpa de mamá» que decir «me sentí un fracaso como mamá». Y esto es lo que estoy aprendiendo: la culpa de mamá solamente ve fracaso. ¿Pero Dios? Él me ve completamente. Déjame explicar. Si eres propensa a sentir la culpa de mamá, entonces debes saber que también eres instintivamente propensa a ver tus fracasos. Tristemente, es probable que sea lo primero que veas en una situación que está sucediendo con tus hijos. Y lo que he notado en mí misma, en mis amigas y en mamás a quienes aconsejo, es que aquellas que luchan con la culpa de mamá son muy exigentes consigo mismas. No es solo porque vemos primero y más fácilmente el fracaso, sino porque también es usualmente lo único que podemos ver. En la mayoría de los casos, hay más que ver que solo las fallas, pero no somos lo suficientemente hábiles para verlo. Y si ese es el caso, entonces queremos crecer en ver más que solamente nuestras fallas (que dicho sea de paso, a menudo son fallas percibidas y ¡no fallas reales!). Y una manera de crecer en ver más que solo las fallas es creyendo, encontrando consuelo y deleite en el hecho de que Dios nos ve. Mamás, Dios las ve. Uno de los nombres de Dios es El Roi, que quiere decir Tú-eres-el-Dios-que-ve. Interesantemente, escuchamos este nombre de Dios, después de que Él ayuda a una madre en problemas. En Génesis 16, Agar está embarazada y ha sido expulsada de su hogar. Es despreciada, tratada con dureza y huye al desierto. Pero Dios la ve en su necesidad, y en respuesta a su ayuda y cuidado amoroso, ella dice: «He visto al que me ve» y le da el nombre Tú-eres-el-Dios-que-ve. Agar vio al que la veía, y ser vista por El Roi es algo bueno. Y si ser vista por El Roi es algo bueno, entonces eso nos da algo a lo que apuntar cuando sentimos la culpa de mamá. Estamos apuntando a ver al que nos ve y para ver lo que ve El Roi. Con la culpa de mamá, nos volvemos hacia adentro. Nos autoflagelamos. Nos obsesionamos con nosotras mismas. Y mientras hacemos esto, vemos fracaso. Pero hay más para ver, y cuando estamos atascadas, el consuelo de Dios viene a ayudarnos para ver más. Entonces, cuando El Roi me vio ese día en la piscina, ¿qué vio? Él vio más de lo que yo podía ver.
Él vio a una mamá que anotó a sus niños en las clases de natación para que pudieran estar confiados y seguros en el agua. Él vio a una mamá que hizo malabares con éxito ese día, al manejar su horario de trabajo con las clases de natación. Él vio a una mamá que llegó a tiempo —¡no es poca cosa!—. Él vio a una mamá que cubrió a sus hijos con protector solar para proteger su piel, aun cuando se querían escapar de ella —¡una victoria!—.
Él vio más que una mamá que fracasó en presentarse con antiparras. Él me vio. Y sí, Él vio a una mamá que lucha con mantener una casa ordenada. Una mamá que consiguió empezar un sistema de organización para que todos los artículos de natación estén en un lugar. Una mamá que debe perseverar en enseñar a sus hijos responsabilidad sobre sus pertenencias. Él me vio por completo. Así que estoy trabajando en recordarme a mí misma que cuando me encuentro atrapada en la culpa de mamá, necesito ser encontrada bajo la mirada de otro. Necesito ver más que solo a mí misma y más que mi fracaso. Necesito ver al que me ve. Necesito ver al que es un Padre amoroso y bondadoso. Fui consolada ese día solo después de ver al que me vio. Su mirada me encontró en mi culpa de mamá. Tal como su mirada encontró a Agar. Tal como su mirada te encuentra a ti. Mamás, están bajo la mirada de un Padre amable y amoroso. Cuando estén luchando con la culpa de mamá, ¿practicarían conmigo lo que significa ser encontrada bajo su mirada, para ver al que te ve, para ver más que solo fracasos, para vernos a nosotras mismas como Él nos ve?

Esta traducción está protegida por derechos de autor © 2022 por The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). Este artículo, titulado “Mom Guilt and the God Who Sees”  Copyright © 2021 fue escrito por Lauren Whitman y está disponible en https://www.ccef.org/mom-guilt-and-the-god-who-sees/. Todo el contenido completo está protegido por los derechos de autor y no puede ser reproducido sin el permiso escrito otorgado por CCEF. Para más información sobre clases, materiales, conferencias, educación a distancia y otros servicios, por favor, visite www.ccef.org.

Traducido íntegramente con el permiso de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por Jacquie Tolley, Acceso Directo, Santiago, Chile. La traducción es responsabilidad exclusiva del traductor.

[1] N. del E.: esta conferencia ya se efectuó en octubre de 2021.