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Kristen Clark está casada con su mejor amigo, Zack, y es cofundadora de GirlDefined Ministries. Le apasiona promover el mensaje de la femineidad bíblica al escribir en blogs, dar charlas, mentorear mujeres jóvenes y tener estudios bíblicos en el living de su casa. Finalmente, es una chica divertida de Texas que adora todas las cosas al aire libre y tomar café cuando sea posible
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¿Es incorrecto que las parejas cristianas convivan antes del matrimonio?
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¿Es incorrecto que las parejas cristianas convivan antes del matrimonio?

Estábamos desesperadamente enamorados. Él quería casarse conmigo y yo quería ser su esposa. Él hizo la pregunta mientras el sol se ponía en una fría noche de octubre. Inmediatamente dije que sí y desde ese momento en adelante nos vimos mutuamente como futuros cónyuges. Se podía respirar el amor. Comenzamos a planear y a preparar nuestro futuro juntos. Conversamos sobre presupuestos, departamentos, registros civiles, colores para las toallas del baño y todo lo que vendría. Solo faltaban ocho meses para la boda.  ¿Acaso no tenía sentido irnos a vivir juntos ahora? ¿Por qué no adelantarnos en el juego y compartir antes los espacios en los que viviríamos? ¿No deberíamos probar vivir juntos antes del matrimonio? Esas son preguntas comunes que hoy se hacen muchas parejas cristianas jóvenes. No es extraño, pues las películas modernas y los programas de televisión hacen que la popular idea de la convivencia sea más atractiva. Independientemente de la terminología, ahora el nombre del juego es «jugar a ser un matrimonio». «Según el diario USA Today, más de dos tercios de los matrimonios en los Estados Unidos dicen que vivieron juntos antes de casarse. La cantidad de hogares con parejas del sexo opuesto que no están casadas ha aumentado dramáticamente». Esta tendencia va en aumento y parece que está atrayendo a muchos cristianos jóvenes. En vez de optar primero por el matrimonio, ahora las parejas quieren hacer una prueba de sus potenciales compañeros. «Así como nadie compra un automóvil sin probarlo antes dando una vuelta, la mayoría de las personas (cerca de dos tercios de las parejas) ya no se casan hasta que hayan vivido con su posible pareja de vida» (Time.com). Aun cuando la cultura nos ha dado a Zack y a mí suficientes «buenas» razones para irnos a vivir juntos antes del matrimonio, decidimos ir contra esta popular tendencia. Es más, aunque parezca una locura para algunas personas, ni siquiera la consideramos como una opción. En vez de adoptar las ideas «progresistas» de nuestra cultura, elegimos el diseño eterno de Dios y confiar en que su plan es mejor. Como cristianas, no podemos basar nuestras decisiones en lo que es popular, en lo que es la tendencia o en lo que incluso es progresista. Nuestras decisiones deben estar cimentadas en la autoridad de algo mayor, algo eterno. Esa autoridad solo se encuentra en la Palabra de Dios. Por lo tanto, ¿deberían las parejas cristianas convivir antes del matrimonio? Según la Palabra de Dios, no deberíamos. A continuación, comparto tres razones para esto:
1. Vivir juntos no considera el orden creado de Dios
La Biblia nunca dice «ustedes no deben vivir juntos antes del matrimonio», pero sí define claramente cómo es el matrimonio. Dios no creó a Adán y a Eva y luego dijo, «bueno, prueben viviendo juntos para ver si el matrimonio es una opción». Desde el principio de los tiempos, Dios estableció intencionalmente la base para lo que debe ser el matrimonio. Él dijo, «por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» (Gn 2:24). Es extremadamente importante notar la progresión en este versículo. En primer lugar, Dios dijo que el hombre debe dejar a su papá y a su mamá. Luego, él debe unirse a su esposa. Por último, se le dice al hombre que debe ser una sola carne (intimar sexualmente) con su esposa. Este versículo deja claro que vivir juntos viene de manera natural después del matrimonio. «Jugar a ser un matrimonio» es una imitación barata del diseño original de Dios para nosotros. Es como comer el pastel antes de la fiesta. Es rebelarse contra el propósito y el orden de Dios para el matrimonio. Necesitamos honrar el matrimonio de la misma manera en que Dios lo hace. En Hebreos 13:4 dice, «sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin deshonra, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios».
2. Dios nos ordena a huir de la tentación sexual
La mayoría de las parejas que conviven hacen más que solo compartir los gastos del arriendo. «El tiempo de prueba» normalmente incluye compartir el mismo dormitorio, la misma cama y, en última instancia, los cuerpos del otro. Es difícil evitar tener intimidad sexual cuando viven solos con alguien que les atrae tremendamente.  Esa fue otra razón por la que Zack y yo elegimos no vivir juntos antes del matrimonio. Por supuesto, hubo fuertes deseos de «ser uno solo», pero tuvimos que atenuarlos con nuestro mayor deseo de honrar a Dios. Sabíamos que el sexo antes del matrimonio iba contra el buen diseño de Dios. Sabíamos que vivir juntos crearía grandes tentaciones para nosotros. Habría sido insensato de nuestra parte asumir que (al estar desesperadamente enamorados) podríamos vivir juntos por ocho meses y permanecer completa y totalmente puros. ¡Ni en broma!… no habríamos durado ni una semana. Como lo describe Jack Wellman, «sería casi imposible no ser tentado o desear a alguien en el corazón cuando deben compartir salas de estar, cocinas y baños juntos. Tarde o temprano habrá oportunidades para ver a alguien en una situación comprometedora, para ver a alguno parcialmente desnudo o incluso para compartir el baño al mismo tiempo». En vez de poner a prueba nuestro «autocontrol», necesitamos considerar las sabias órdenes en la Palabra de Dios. Dios dice, «huyan de la fornicación» (1Co 6:18a). Asimismo dice, «que se abstengan de inmoralidad sexual; que cada uno de ustedes sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor» (1Ts 4:3-4). Como cristianas, debemos confiar en la Palabra de Dios y decidir honrarlo al evitar situaciones comprometedoras.
3. Somos llamadas a abstenernos de toda apariencia de mal
En este punto, podrían pensar, «bien, estoy viviendo con mi novio, pero no estamos durmiendo juntos» o «¿por qué es incorrecto convivir si es que no somos sexualmente activos?». Esas son buenísimas preguntas que hacer. La primera parte de mi respuesta incluiría revisar los puntos uno y dos de este artículo. Por último, si nos llamamos mujeres cristianas, necesitamos reflejar una vida que honra a Cristo al mundo que nos observa a nuestro alrededor. Aun cuando fuera posible para una pareja vivir juntos sin ser activos sexualmente, ¿se ve moralmente puro para nuestros vecinos? Cuando Janet y Bernardo (vecinos) observan a Sara y Bruno (convivientes) entrar juntos a la misma casa noche tras noche, ¿qué asumirán? Asumirán lo que es normal socialmente: que Sara y Bruno están durmiendo juntos y son sexualmente activos. Como cristianas, no solo se nos ordena huir de la tentación maligna, también se nos ordena abstenernos de toda apariencia de mal. «Absténganse de toda forma (apariencia) de mal» (1Ts 5:22). ¿Por qué? Porque representamos a Cristo por medio de nuestra palabras, acciones y vidas. Somos llamadas a ser pequeños reflejos del carácter de Cristo al mundo perdido a nuestro alrededor. Para Zack y para mí, representar a Cristo fue mucho más importante que ahorrar un par de pesos en el arriendo. El plan de Dios para el matrimonio es mejor que la imitación barata de nuestra cultura. Aun cuando vivir juntos se está haciendo cada vez más popular en nuestra sociedad, en realidad, a la larga, ha demostrado ser menos beneficiosa para parejas. John Hill, el director de investigación de API dijo, «específicamente, las parejas que conviven antes del matrimonio tienden a estar más deprimidas, a ser más dependientes y son más propensas a creer que, en comparación con las parejas casadas que no convivieron, su relación va a terminar». Vivir juntos podría parecer bueno al principio, pero rara vez termina en un matrimonio vibrante, comprometido y próspero. Así que, ¿valió la pena esperar hasta el matrimonio para Zack y para mí antes de irnos a vivir juntos? En pocas palabras, ¡absolutamente! Entrar en nuestro nuevo departamento por primera vez como marido y mujer fue emocionante. Armamos nuestro nuevo espacio juntos con la libertad y la alegría de saber que estábamos comprometidos permanentemente el uno con el otro. Nuestra disciplina antes del matrimonio avivó nuestro compromiso mutuo después del matrimonio. No importan cuán progresistas o atractivas sean las ideas de nuestra cultura, siempre necesitamos mirar a nuestra fuente fiel de verdad. Vivir juntos antes del matrimonio no es el buen plan de Dios para las relaciones. Pongamos nuestra confianza en la Palabra eterna de Dios. Sus caminos siempre son para
nuestro bien y para su máxima gloria.
Este recurso fue publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
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Cuatro formas creativas de amar y ministrar a otras chicas
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Cuatro formas creativas de amar y ministrar a otras chicas

¿Se han sentido alguna vez excluidas por una amiga? ¿Alguna vez han sentido que alguna de ellas en especial no se ha acercado lo suficiente a ustedes?

Lamentablemente, cuando pasan cosas así, nuestra tendencia natural es el lamento y la queja por lo que la otra persona (o grupo de personas) no nos está dando. Nos quejamos porque pensamos que no nos aman lo suficiente, que no se preocupan adecuadamente por nosotras, que no toman la suficiente iniciativa, etc. En vez de hacer algo al respecto, nos sentamos y nos revolcamos en una pena interna. Sé esto porque yo lo he hecho muchas veces. No obstante, hace unos seis u ocho años mi perspectiva en relación a esto dio un giro en 180 grados. Aprendí una de las verdades más valiosas sobre las relaciones: en lugar de verme egoístamente como «víctima» de «la falta de preocupación» de otras personas, decidí cambiar mi enfoque por completo. En cualquier relación, alguien tiene que dar el primer paso (y el segundo, y el tercero y el cuarto). En vez de esperar a que alguien más lo hiciera, me di cuenta de que yo podía darlo. En vez de esperar a que alguien tomara la iniciativa, yo podía hacerlo Aunque este concepto parece simple, cambió radicalmente la forma en que veía a mi familia, a mis amigos, a mis vecinos y a mis futuros amigos. Alguien tiene que dar el primer paso, así que, ¿por qué no ser yo? Desde ese momento en adelante, decidí ser yo quien tomara la iniciativa en vez de quejarme. ¿Adivinen qué pasó? Comencé a construir amistades más profundas que nunca; a hacer nuevos amigos, como nunca antes; a amar y a ministrar a otras chicas como jamás lo había hecho. Cuando dejé de mirarme a mí misma y, en lugar de eso, fijé mi mirada en otras personas, estaba sorprendida de cuántas oportunidades había dejado pasar. Cuando mi enfoque pasó de «esperar que aparecieran amigas» a «entablar amistades», todo cambió.

Como chicas cristianas, somos llamadas a dar el primer paso

Somos llamadas a amar a otros; a ministrar a otras mujeres (Tito 2).

Filipenses 2:4 dice, «cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás». En los últimos seis a ocho años, he estado cultivando intencionalmente mi corazón con iniciativa y cuidado por otros y quiero desafiarlas a hacer lo mismo. No esperen a que alguien más se acerque a ustedes, acérquense ustedes primero a ellos. Si esta idea de tomar la iniciativa es nueva para ustedes, quisiera compartirles cuatro de mis formas favoritas de hacerlo.

Cuatro formas creativas de amar y ministrar a otras chicas:

1. La vida diaria

Esta es la forma más fácil y más práctica de amar y ministrar a otras chicas. Simplemente, inviten a alguien a que se una a sus vidas diarias. ¿Qué actividades ocupan sus semanas ahora? ¿La escuela? ¿Los deportes? ¿La iglesia? ¿Actividades juveniles? ¿El ejercicio? ¿El estudio bíblico? ¿Salir con amigos?

Piensen detalladamente en toda su semana y busquen actividades que sean entretenidas para invitar a alguien a participar con ustedes. Comiencen una relación con esa chica e invítenla a ser parte de sus vidas. Ésta es una de las formas más simples y más impactantes de comenzar una relación con una nueva (o vieja) amiga.
2. El domingo por la mañana

Siempre he visto la mañana del domingo como un tiempo de comunidad y de crecimiento en la Palabra, pero nunca lo había visto como un tiempo esencial para ministrar a otros, hasta hace poco. La semana pasada, estaba en una conferencia en donde muchas de las mujeres presentes en el lugar nos contaban sobre sus hábitos los domingos por la mañana. Ellas ven el servicio dominical como un tiempo esencial para mostrar amor y preocupación por otras mujeres.

Nos desafiaron a todas nosotras a llegar a la iglesia intencionalmente temprano y quedarnos hasta más tarde con el objetivo de entablar conversaciones con otros. Nos desafiaron a buscar mujeres/jóvenes a quienes nunca habíamos visto, a acercarnos a ellas y a conocerlas. En vez de ir a la iglesia «buscando cosas para mí», necesitamos ir pensando formas en las que «podemos amar a otros esa mañana».
3. Fiestas intencionales

No se quejen de que nunca las invitan a una fiesta… En lugar de eso, ¡organicen ustedes sus propias fiestas! A medida que crecíamos, mis hermanas y yo organizábamos fiestas y noches de juegos muy divertidas para cada momento y ocasión. Invitábamos a todo tipo de personas y nos encantaba conocerlos. Nuestra casa rápidamente comenzó a ser conocida como la casa «entretenida» debido a que nos juntábamos regularmente.

Probablemente, nunca hayan organizado una fiesta antes, pero eso no quiere decir que no puedan comenzar ahora. Tengo una amiga que organiza una noche de juegos al mes y todos la esperan con entusiasmo. No esperen a que alguien más organice algo, tomen ustedes la iniciativa y usen sus hogares como un lugar para amar y bendecir a otros.
4. Un café

Nada supera ir a tomar un café (o un té) con una nueva o vieja amiga. Después de conocer a esa nueva chica en la iglesia, decidan dar el siguiente paso e invitarla a tomar un café o un té. Decidan tomar la iniciativa en construir una amistad con ella. Una vez ahí, interésense en su vida, haciéndole buenas preguntas que ayudarán a que se conozcan mejor.

Pregúntenle cómo pueden estar orando por ella. Muéstrenle el amor de Cristo por medio de sus palabras, acciones, oraciones e interés genuino. Si alguien hiciera eso con ustedes, ¿acaso no les encantaría? Entonces, ¿por qué no ser esa persona para alguien más?
Al principio, ser quien toma la iniciativa no es fácil, pero, con el tiempo, se hace más natural

Si no decidimos acercarnos a otras chicas, no seremos capaces de mostrarles el amor de Cristo adecuadamente. Si de verdad queremos ministrar a otros, tenemos de decidir mirar fuera de nuestro egoísmo y acercarnos a otros; aún cuando sea difícil.

DESAFÍO: quisiera terminar desafiándolas a tomar la iniciativa esta semana

Piensen en una chica a la pueden acercarse esta semana. Entonces, decidan amarla haciendo una de las cuatro cosas mencionadas anteriormente.

Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso. | Traducción: María José Ojeda
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Tu hogar, un recurso de servicio a Dios
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Tu hogar, un recurso de servicio a Dios

Cada vez que yo entraba a esa casa en particular, sentía que el caos y el desorden me tragaban viva. Platos sucios por toda la cocina, un montón de ropa sucia, juguetes por todo el suelo y el televisor a todo volumen. En esa casa no había orden, limpieza ni tranquilidad.

Era un caos. Cada vez que visitaba la casa de mi amiga, salía del lugar sintiéndome yo misma más caótica e intranquila que al llegar (y, por si acaso, a todas mis amistades actuales que puedan estar leyendo esto, les digo: No estoy hablando de tu casa. Esto sucedió hace muchos años ;-) Suelo referirme a este problema como la «cocina para solo ir de paso» o el «estilo de vida de cuarto de hotel». Vivimos la vida en constante actividad, dando poca prioridad a fomentar la vida en el hogar. La triste realidad es que vivimos en una era moderna en la cual realizar las tareas del hogar es casi lo último de la lista para muchas mujeres cristianas. Por eso, estoy convencida de que nos estamos perdiendo grandes oportunidades. No lo digo porque debamos tener casas dignas de publicar en Internet, sino porque nuestro hogar debería ser uno de nuestros más grandes recursos para servir y expandir el evangelio. Mientras más he estudiado la Palabra de Dios, más me he convencido de la importancia de administrar bien mi hogar. Mientras más se han abierto mis ojos a oportunidades de ministerio en el hogar, más he deseado convertir mi casa en un lugar ordenado y apacible. Sin embargo, debo ser la primera en confesar que las tareas del hogar no son fáciles. He tenido que luchar mucho para mantener intencionalmente las cosas en orden, y la verdad es que, si no tengo una motivación más grande para limpiar y poner la ropa a lavar, quizás no lo haga. Sin embargo, Dios ha usado tantas veces mi hogar como un lugar de bendición, ministerio, descanso y paz para otros, que me siento motivada a continuar trabajando duro. He descubierto que, para Dios, las tareas del hogar no son una «cosa del pasado», sino una tarea muy importante que facilita el ministerio evangelístico a todo aquel que atraviese nuestra puerta. Es por esto que, en la Escritura, las mujeres somos elogiadas y alentadas en cuanto a esto (Proverbios 31:27; Tito 2:4-5). Las siguientes son 4 razones por las cuales deberíamos apropiarnos del olvidado arte de administrar el hogar.
1. Influencia en favor del evangelio

A lo largo de toda la Escritura, vemos que el hogar es un escenario primordial en que se desarrolla la obra del evangelio. La iglesia de los inicios creció y prosperó gracias a las familias que abrieron sus hogares. Hoy sigue siendo así.

Leí la asombrosa historia de una mujer no creyente, liberal y lesbiana, que despreciaba la iglesia. Sin embargo, una familia cristiana la invitó a su hogar para cenar, y con el paso del tiempo (y después de muchas cenas), ella acabó convirtiéndose en cristiana. Esta mujer no quería nada con la iglesia, pero estuvo dispuesta a entrar a la casa de alguien y compartir una comida. El hogar es el lugar perfecto para alcanzar a los perdidos invitándolos a tu vida y mostrándoles amor (Hebreos 13:2).
2. La hospitalidad es un mandato

Esto fue difícil de aceptar la primera vez que lo leí. En la Escritura, la hospitalidad no es una recomendación: es un mandato (muchas veces reiterado). 1 Pedro 4:9 dice: «Sean hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones». ¿Por qué a Dios le importa tanto? Porque, para la evangelización y el ministerio, la hospitalidad es el latido del corazón.

Mostrar hospitalidad significa abrir tu casa tanto a cualquiera como a todo aquel que esté pasando necesidades. Invitados provenientes de otra ciudad, misioneros que necesitan alojamiento, vecinos que vienen a cenar, etc. Si tu casa está constantemente en un estado de caos y desorden, ¿cuán dispuesta estarás a mostrar hospitalidad? Y si estás dispuesta, ¿qué clase de testimonio da tu casa ante quienes no son creyentes?
3. Impacto en la comunidad

Como vemos en Hechos, la iglesia cristiana de los inicios prosperó gracias a los creyentes que abrieron sus hogares a otros. Encuentros, reuniones secretas y servicios de la iglesia: todo se llevó a cabo dentro de las cuatro paredes de la casa de alguien. ¿Sabes el impacto que la iglesia de los inicios ha tenido en la historia?

El hogar es un lugar como ningún otro. Es diferente al gimnasio, la oficina, el almacén y el edificio de la iglesia. Es un lugar en que las relaciones pueden hacerse más profundas y las conversaciones pueden florecer.  A lo largo de la historia, los hogares han sido la plataforma de lanzamiento de movimientos enormes que han cambiado el mundo. Si quieres producir un gran impacto en tu comunidad, comienza invitando a la gente a tu hogar y muéstrales el amor de Cristo a través de la hospitalidad. Nunca sabes lo que podría ocurrir.
4. Orden y paz en un mundo caótico

¿Cuál es la primera cosa que la mayoría de la gente desea en esta vida? Paz. Paz en medio del dolor, las luchas personales, las relaciones, las heridas del pasado, las cargas económicas, etc. La mayoría de la gente ansía tener paz.

En un mundo lleno de tanto caos, inestabilidad y FALTA de paz, el hogar es el sitio perfecto para experimentar esta paz. ¿Puedes imaginar cuán atractivo e intrigante sería para alguien que lleva una vida caótica entrar a tu casa y experimentar orden, limpieza, paz y comida casera? ¿Puedes imaginar cuán bendecida y animada se sentiría al partir? ¿Imaginas cuán atractivo luciría el evangelio en un ambiente así? Chicas, escúchenme. La hospitalidad y la administración del hogar no son cosas del pasado. Son prácticas relevantes y necesitadas con urgencia en la quebrantada sociedad actual. Sé que la mayoría de ustedes aún no tienen sus propios hogares, pero mi oración es que esta publicación las anime a ver cuán valiosa y necesaria es la administración piadosa del hogar en la era moderna. Mi oración es que planifiquen su futuro poniendo la administración del hogar y la hospitalidad como una prioridad en su lista de «logros». Oro para que nos unamos en el olvidado arte de la administración del hogar . . . no para nosotras mismas, sino con el propósito de extender el evangelio. Conversemos sobre este tema:
  • Si tuvieras que ser honesta en este momento, ¿consideras valiosa la administración del hogar y la hospitalidad?
  • ¿Cuál de las 4 áreas que compartí arriba te llamó más la atención? ¿Por qué?
  • Comparte algunas ideas para poner en práctica la hospitalidad ahora, en el lugar en que estás.
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso.
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El efecto búmeran de la seducción prematrimonial
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El efecto búmeran de la seducción prematrimonial

Tanto ella como él eran hijos de misioneros. La primera vez que se vieron el uno al otro fue mientras sus familias estaban de servicio en el campo misionero en una aldea remota.

Ambos fueron criados en familias que amaban el evangelio. Ambos fueron criados en familias que amaban el matrimonio. A medida que los meses fueron pasando, el hijo de misioneros decidió ir tras la linda chica de ojos marrones. Las cosas despegaron y ambas familias se entusiasmaron con la posibilidad de la unión matrimonial. Desde afuera, la relación se veía perfecta. La pareja parecía honrar a Dios en sus interacciones.

Parecían puros y santos en todos los sentidos.

Sin embargo, cuando la puerta se cerraba, la situación no era muy prometedora.

A medida que la bella hija de misioneros se encariñó cada vez más con el apuesto joven, comenzó a desear su atención y afecto como nunca antes. Ya no se contentaba con la interacción física mínima. Quería más.

Quería toda su atención y validación. Él se convirtió en su ídolo.

Sin que nadie lo supiera, lenta y sigilosamente comenzó a seducirlo.

Lentamente lo animó a mostrar más afecto físico. Fue sentándose más cerca de él. Usó vestimentas que mostraban sólo «un poco» más de piel. Manipuló situaciones para estar con él a solas. Le coqueteó usando un tono seductor. De modo egoísta, buscó el afecto de él sin importar el costo.

Una cosa llevó a la otra, y finalmente esta hija de misioneros lo sedujo para llevarlo a la cama.

Deseó a tal punto su atención y afecto que estuvo dispuesta a pecar para obtener lo que quería. Estuvo dispuesta a sacrificar su pureza y virginidad en el altar de su nuevo ídolo.

Trasladémonos rápidamente en el tiempo. Hoy, después de 25 años, esta esposa y actual madre comparte su historia con lágrimas en el rostro. Ella y el hijo de misioneros finalmente se casaron, pero su precario e impuro comienzo resultó muy perjudicial. «No tenía idea de cuán devastadora sería la seducción prematrimonial en mi futuro matrimonio», señaló. «Simplemente asumí que casarnos resolvería todo. Asumí que, si me casaba con él, nuestra intimidad prematrimonial no sería gran cosa».

Hoy, 25 años más tarde, esta esposa cuenta por qué su decisión de seducir a su marido antes del matrimonio tuvo para ella un efecto búmeran.

«Poco después de casarnos, el entusiasmo físico y sexual pasó. Pensé que la intimidad matrimonial resolvería todas mis inseguridades, pero no lo hizo. De hecho, puesto que había tomado la decisión de ser agresivamente seductora antes del matrimonio, mi marido aprendió a dejarme perseguirlo. Mi agresividad y seducción prematrimonial lo educaron para ser un hombre extremadamente pasivo».

Continuó diciendo: «Además ocurrió algo que me halló completamente desprevenida. Empecé a desconfiar totalmente de mi marido y a preocuparme de que se fuera con otra mujer. Ya que él había estado dispuesto a ceder ante la presión de mi seducción previa al matrimonio, ¡eso significaba que después del matrimonio sería igualmente capaz de ceder antes las presiones seductoras de otra mujer! Sin saberlo, lo había adiestrado para rendirse ante la presión de una mujer apasionadamente enérgica».

Esta esposa siguió compartiendo su historia con los ojos llenos de lágrimas.

La razón por la cual decidió compartir su historia fue el deseo de dar la alarma a cada una de las chicas solteras.

Como mujeres, Dios nos ha dado deseos de intimidad física y tendencias naturales hacia la seducción. Somos seductoras naturales. Forma parte de cómo Dios nos diseñó. De hecho, estudios han mostrado que la mujer es a menudo la que inicia el contacto físico. Chicas, ustedes han recibido un extraordinario don de Dios. Pueden usar su don de la belleza y la seducción para atraer y seducir egoístamente a los chicos que las rodean (a través de sus acciones, palabras, vestimentas, etc.), o pueden decidir guardar este extraordinario don para su futuro matrimonio.

La hija de misioneros eligió seducir a su hombre antes del matrimonio y esto volvió totalmente a ella como un búmeran.

Ella consiguió lo que quería en el momento, pero dañó fuertemente su matrimonio en el largo plazo. Ahora, 25 años después, ella sigue compartiendo su historia con lágrimas de pesar y tristeza.

Estés o no en una relación, decide ahora honrar a Dios con tus acciones. Decide cultivar en tu corazón desinterés, pureza y un amor como el de Cristo hacia tus hermanos en la fe (1 Corintios 13). No permitas que tus deseos de atención y validación masculina te conduzcan a la seducción prematrimonial.

Al principio el pecado puede parecer agradable, pero siempre cosecha numerosas consecuencias.

Como mujer, muy probablemente te sentirás inclinada a la seducción en tu relación romántica. La forma en que decidas controlar ese deseo traerá bendición o perjuicio a tu futuro matrimonio. Conducirá a tu novio a Cristo o lo alejará de Él.

Y si eres la chica que está actualmente en una relación y estás activamente seduciendo a tu hombre con palabras, acciones, lenguaje corporal, vestimenta, etc., que esta publicación sea para ti una bandera roja de advertencia. Mi oración es que decidas arrepentirte de tus acciones y, en lugar de repetirlas, honres a Dios por medio de una conducta pura y santa (Salmo 51:10).

Nunca es demasiado tarde para volver a empezar.

Decidí escribir sobre este tema porque sé que para muchas de ustedes es una lucha real. Lo fue para mí como soltera, y sé que para algunas de ustedes lo es en este mismo momento. Quisiera decir mucho más, pero aquí no tengo suficiente espacio.

  • ¿De qué formas te sientes tentada a ser seductora con los chicos que te rodean?
  • ¿Qué efectos negativos has percibido como resultado de la seducción prematrimonial?
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso.
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Lo que la belleza exterior jamás te podrá ofrecer
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Lo que la belleza exterior jamás te podrá ofrecer

Todas hemos visto alguna vez esa clase de chicas. Las «perfectas». Las que lo tienen todo. Cabello perfecto, piernas sin defecto alguno, pestañas largas y cintura de avispa, ¿verdad? Sin siquiera darnos cuenta, nos comparamos con ellas y nos sentimos automáticamente feas. Nos sentimos inmediatamente insatisfechas y desagradecidas por nuestros cuerpos. Sé exactamente cómo funciona este juego porque yo misma he participado muchas veces de él. ¿Quieres saber, sin embargo, qué es lo más loco de todo? Al mirar a estas «chicas perfectas» y compararnos con ellas, adivina qué: ellas sienten lo mismo con respecto a sus cuerpos. Increíble, pero cierto.
En una entrevista con algunas supermodelos famosas, todas confesaron que se sentían inseguras con respecto a sus propios cuerpos.
¡Supermodelos! Chicas, ¿qué nos dice esto sobre las «perfectas»? Nos dice que las cabelleras fabulosas, las piernas perfectas y las pestañas largas no pueden darnos lo que realmente queremos. Si ser fenomenalmente preciosa fuera el camino a la felicidad, ¿por qué hay tantas chicas guapísimas pero infelices? Uno de los ejemplos más claros que he visto es la vida de Marilyn Monroe. Como mujer lo tenía TODO, y sin embargo, se suicidó cuando apenas tenía 36. Al estudiar la vida de esta mujer bella y famosa, no puedo evitar preguntarme: «¿Por qué se suicidaría una mujer que lo tenía todo?» «¿Por qué la fama, la belleza, el dinero y los hombres no le proporcionaron la satisfacción suficiente?»
Lamentablemente, no muchas se detienen a plantearse estas difíciles preguntas sobre la trágica vida de Marilyn.
En vez de cuestionar su infructuosa búsqueda de la felicidad, muchas van tras sus mismas pisadas. Al igual que Marilyn, millones de chicas modernas están corriendo tras la felicidad y la satisfacción por el mismo callejón sin salida. Sin siquiera darse cuenta, muchas han apoyado las populares mentiras de nuestra cultura sobre la belleza, la femineidad y la identidad. En el tercer capítulo de nuestro libro Girl Defined, nos referimos a estas ingeniosas mentiras como una «femineidad falsificada». Como chicas cristianas, muchas de nosotras apoyamos la mentira de que, para tener algún valor, hay que ser linda, sexy, inteligente, atlética, delgada, adinerada, popular, etc. Creemos la mentira de que nuestra valía como mujeres se basa en nuestra belleza y en nuestros logros personales. Es exactamente eso lo que Marilyn entendió mal, y es justo allí que muchas de nosotras fallamos también. «El momento en que permitimos que la cultura defina nuestra femineidad es el momento exacto en que giramos en la dirección equivocada». —Girl Defined Tengas o no tengas la cabellera más preciosa, las piernas perfectas o las pestañas más largas del planeta, si defines tu femineidad a partir de cualquier otra cosa que no sea la imperecedera palabra de Dios, siempre te sentirás vacía. Lucharás eternamente con sentimientos de depresión y de no valer nada mientras no te vuelvas al Único que tiene el poder de llenar tu vacío.
El valor, la identidad y la satisfacción verdadera no pueden hallarse fuera de la hermosa forma en que Dios nos diseñó como mujeres.
Y es aquí que entran en el juego las MEJORES noticias: nuestra valía no tiene nada que ver con nosotras sino todo que ver con Dios. Sin importar cuán famosa y linda sea una chica, o si es pobre y poco atractiva, su dignidad y valor se hallan en el mismo lugar. Nuestra valía no proviene de nada que podamos hacer, sino de todo lo que Cristo ya hizo por nosotras. Si eres cristiana, Dios te considera hija suya; y puesto que eres hija de Dios, lo que Él ve en ti es realeza. Eres hija del rey altísimo . . . lo cual te convierte en una princesa. Salmo 139:13-14 dice: «Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!»
No solo eres una hija del Rey; Dios te formó en el vientre de tu madre para lucir exactamente como eres.
Tal como un artista crea una obra maestra, Dios modeló tu color de cabello, tu color de ojos, tu tono de piel, tu estatura, tu nariz, tus orejas y tu cuerpo en general para que lucieras exactamente como Él quería. Quizás nuestra cultura no te considera muy especial, pero Dios sí. Y Él es el único que tiene el derecho a decir cuánto vales. Si Marilyn Monroe hubiera entendido estas verdades, probablemente su vida habría terminado de una forma muy diferente. En este mundo, el secreto para encontrar la verdadera felicidad es fijar los ojos y el corazón en LA Verdad. Apenas intentes definir tu valor y dignidad mirando a algo o a alguien fuera de Cristo, rodarás cuesta abajo. Te lo garantizo.
Mantén tu mente llena de la verdad de Dios e ignora las inconstantes normas de nuestra cultura.
Te animo enfáticamente a aprender más sobre la hermosa forma en que Dios ha diseñado la femineidad. Si lees inglés, espero que leas nuestro libro y continúes descubriendo el fabuloso propósito de Dios para tu vida de mujer.

Para seguir conversando:

  • ¿En qué o quién estás confiando para definir tu dignidad y valor?
  • ¿Realmente te ves a ti misma como una hija del Rey?
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso.
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Una forma popular de perder respeto
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Una forma popular de perder respeto

Me encontraba en la tienda de comestibles, en el pasillo para pagar, cuando vi a la chica. Nunca antes había visto nada tan perturbador en esa tienda.

Ahí estaba, justo frente a mis ojos, desnuda de la cintura hacia arriba. No estoy exagerando. Afortunadamente llevaba jeans… ¡pero no llevaba camiseta! Miré hacia todos lados para ver si alguien a mi alrededor estaba tan escandalizado como yo. Ni siquiera pestañearon.  A nadie pareció importarle en lo más mínimo. Me empecé a frustrar. ¡¿Por qué una tienda de comestibles familiar le permitiría a esta mujer sin camiseta lucirse en la fila para pagar?! Habría niños pequeños y padres confiados expuestos a su desnudez.

Finalmente salí de la tienda sobresaltada, por decir lo menos.

«¿Dónde quedó nuestra dignidad de mujeres?», pensé.

Aunque fue chocante para mí ver a esta mujer en topless en mi tienda de comestibles, hay dos cosas que agradezco: (1) Estaba en la cubierta de una revista, no en persona; y (2) usaba su brazo para cubrir parcialmente su desnudez. Desde ese día he estado pensando cada vez más en la idea del «respeto a las mujeres». Como chicas del siglo XXI, exigimos verbalmente respeto de quienes nos rodean y nos enfadamos si no se nos valora como seres humanos dignos. Queremos que los demás nos traten con mucho respeto, y sin embargo, ni siquiera nos respetamos nosotras mismas. 

El movimiento de liberación sexual. 

Gracias al movimiento de liberación sexual, ahora se nos enseña que el «poder femenino» es la libertad de mostrar toda nuestra piel. Nuestra cultura dice: «¡Finalmente nos hemos liberado de las ataduras de la modestia y somos libres para hacer alarde sexual de nosotras mismas como queramos!». 

Lo usual era que las mujeres de todo el mundo sintieran vergüenza por las revistas Playboy y los sitios web pornográficos. Se consideraba una gran deshonra que las chicas alardearan de sus cuerpos desnudos para que los hombres las codiciaran. Sin embargo, tan solo unos cuantos años más tarde, muchas de estas compañías son dirigidas por mujeres. Desde personas famosas hasta la chica común de la calle, la sociedad ha perdido casi completamente el valor y la autoestima que acompañan a la modestia. Como señala Mary Cassian, «En la actualidad, hay poca diferencia entre el aspecto de una prostituta y el de una mujer que el mundo define como sexy y atractiva».

Mientras más nos destapamos, más perdemos.

Nuestra cultura nos enseña que «si quieres lucir ardiente, debes mostrar lo tuyo». Su cosmovisión nos dice que la desnudez debería aceptarse públicamente y que no deberíamos avergonzarnos de ella. Nos prometen comentarios elevados con su mensaje de liberación sexual… Pero lo que no mencionan es la letra pequeña.

Lo que la mayoría de las chicas y las mujeres quieren es ser valoradas y respetadas, pero tristemente, eso es exactamente lo que estamos desechando. Al exponer las partes más íntimas de nuestro cuerpo para que todos las vean, estamos adiestrando al mundo para que nos miren como «objetos» en vez de seres humanos con dignidad. Cuando vendemos nuestra desnudez en las portadas de las revistas, estamos enseñando a los hombres (y a las mujeres) a vernos como un artículo que se debe comprar. Mientras más destapamos nuestros cuerpos, más desechamos nuestra dignidad. Cuando no valoramos ni protegemos nuestra propia desnudez, estamos inconscientemente adiestrando a los hombres para hacer lo mismo. Cuando exponemos las partes más íntimas de nuestro cuerpo a la vista del público en general, degradamos el valor de ellas. Un tesoro solo será un tesoro mientras sea valioso y difícil de hallar.

Dios creó a las chicas para ser hermosas. 

En este punto quiero dejar muy claro que, aquí, nuestra belleza y sexualidad femenina no son el enemigo. De hecho, una de las cosas más bellas de ser chica es que Dios nos diseñó para ser precisamente eso: hermosas. No hay nada malo en nuestra belleza y sexualidad como tales.

Nuestro mundo pecaminoso ha tomado lo que Dios diseñó para ser sagrado y precioso y lo ha convertido en algo común y barato. A las chicas, Dios nos ha dado verdaderamente la capacidad (y el deseo) de ser sexualmente atractivas y seductoras para el género opuesto. Sin embargo, este atractivo no es para cualquier hombre a nuestro alrededor. Dios nos creó de esta forma con el objeto de cautivar a UN hombre: nuestro esposo. Proverbios 5:19b habla a los esposos sobre sus esposas y les dice: «¡Que su amor te cautive todo el tiempo!». Este versículo también podría traducirse así: «Que su amor te embriague, entusiasme y deslumbre todo el tiempo».

Reserva tu atractivo sexual para un solo hombre. 

Dios es el creador del encanto sexual y determinó que fuera usado con un propósito específico. El mundo te dirá que uses tu encanto sexual para atraer a los hombres y captar su atención, pero eso solo es venderte a bajo precio.

Dannah Gresh dice: «El propósito de Dios para ti como una obra maestra cuidadosamente moldeada es embriagar a un solo hombre usando toda tu belleza. Ese es el objetivo. Cuando te vistes presuntuosamente, produces la excitación de muchos hombres. Eso es errar el tiro».  Tu encanto sexual es un don divino cuyo propósito es embriagar totalmente a tu esposo. Cuando usas vestimentas poco recatadas y causas la excitación de cualquier hombre que va pasando, estás usando tu atractivo sexual de una forma impía.

Tu cuerpo es extremadamente valioso, así que trátalo con respeto.

Siendo una chica cristiana, tu cuerpo es más que simplemente la bella obra artística de Dios: en realidad, es el templo de Dios. «¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios» (1 Corintios 6:19-20).

Puesto que el Espíritu Santo vive dentro de nosotras, deberíamos tratar nuestros cuerpos con gran respeto y dignidad. Al respetar el templo de Dios actuando y vistiéndonos con pureza, le damos honor a Él. No apoyes las mentiras culturales de que la «libertad sexual» es el mejor camino a seguir. Es un callejón sin salida que solo te dejará con hambre de más. En lugar de eso, usa tu hermoso cuerpo para glorificar a Dios dándole valor a tu desnudez y reservando tu encanto sexual para un solo hombre
  • ¿Te sientes atraída por el mensaje cultural de que hagas «alarde de lo tuyo»? Si tu respuesta es sí, ¿por qué?
  • ¿De qué maneras te sientes tentada a atraer a los hombres con tu belleza?
  • ¿Ves la modestia como una herramienta que les da valor a las partes más íntimas de tu cuerpo? 
  • Puesto que tu cuerpo es el templo de Dios, ¿de qué maneras deberías mostrarle respeto?
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso.
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Tu valor en una cultura obsesionada con la imagen
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Tu valor en una cultura obsesionada con la imagen

Tras años de intentos fallidos por llegar a ser una supermodelo en Europa, el empleo soñado de Alana se hizo finalmente realidad. De entre miles de chicas, fue seleccionada para ser modelo de pasarela de un famoso diseñador de modas en Milán, Italia.

Ella era exactamente lo que querían.

Sin embargo, tras pasar unas breves vacaciones en casa con su familia en Estados Unidos, regresó a Italia y descubrió que le habían dado su puesto a otra persona.

«Ya no eres lo que buscamos», le dijo uno de los directores de la agencia italiana. «Eres demasiado baja y pálida. Encontramos a otra mejor».

Los sueños de Alana se rompieron en pedazos.

Esto era su vida. Un día era lo suficientemente buena, y al día siguiente, ya no. Toda su valía y condiciones para triunfar estaban basadas en su aspecto.

Seas supermodelo o no, probablemente a veces has sentido que no estás a la altura. Probablemente has sentido la presión de tener un aspecto en particular para ganarte la aprobación de quienes te rodean.

Durante siglos, las culturas han puesto un gran énfasis en la moda y los últimos estilos de vestir. Sin embargo, en tiempos relativamente recientes, un invento enorme le dio a la industria textil un impulso nunca antes visto. ¿Sabes a qué me refiero? A la invención de la cámara fotográfica.

Gracias a la cámara, la industria de la moda puede ahora capturar y compartir instantáneamente imágenes con el mundo entero.

Piensa en ello. Puedes instantáneamente recibir imágenes de cualquier tienda de vestuario justo cuando se lanza una nueva colección o se inicia una gran venta. Las compañías de moda transmiten sus espectáculos de pasarela por televisión mientras que otras captan tu atención a través de grandes carteles publicitarios.

La presión para que tengas la mejor figura, la mejor vestimenta y el maquillaje perfecto ha escalado hasta un punto sin precedentes. Esta presión surge del hecho de que ahora vives en una cultura obsesionada con la imagen.

Aun la Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes (YWCA) concuerda: «Cada mujer participa en un concurso de belleza diario, le guste o no. Abrumadas por una cultura popular saturada de imágenes de una belleza física femenina idealizada, retocada e inalcanzable, tanto adultas como jóvenes no pueden evitar sentirse juzgadas en relación con su apariencia».

Nuestra cultura obsesionada con la imagen te ha enseñado que la belleza física y las tenidas de moda son elementos claves de la identidad femenina.

Nuestra cultura moderna ha dirigido la atención de millones de chicas hacia una pregunta urgente: «¿Cómo me veo?».

Chicas de todas las edades están hoy totalmente centradas en sí mismas y sus apariencias externas.

Sus mentes están llenas de preguntas como estas:

—¿Qué piensan mis amigos de mí?

—¿Le gusta a ella mi tenida?

—¿Tengo estilo para vestirme?

—¿Qué piensa él de mí?

—¿Pensarán los demás que me veo gorda con esta tenida?

—¿Luzco sexy con esto?

—¿Es lindo mi maquillaje?

—¿Se notan mucho mis espinillas?

—¿Estoy bien así, o necesito cambiar algo?

¿Cuántas de estas preguntas te haces a diario?

Estas preguntas son simplemente una señal de un problema más profundo en el corazón. Nos hemos vuelto esclavas de las normas y las opiniones de los demás. La aprobación de los demás es el motor que explica por qué nuestra apariencia externa nos consume.

Cuando permitimos que otras personas definan lo que valemos, les permitimos tener sobre nosotras un poder que solo Dios debería tener.

Este es un camino muy peligroso porque las opiniones de la cultura cambian con cada nueva estación. Terminarás viviendo en un constante estado de temor e inseguridad.

Si estás cansada de nunca estar a la altura, necesitas cambiar el foco de tu corazón.

En lugar de hacerte constantemente la pregunta «¿Cómo me veo?», tienes que preguntarte: «¿Cómo puedo parecerme más a Cristo?». Necesitas que tu corazón deje de centrarse en ti y que comience a centrarse en Cristo.

Gálatas 1:10a dice: «¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás?».

En los últimos años, Dios me ha hecho ver que tengo un corazón centrado en mí misma, y me ha hecho ver que valoraba más la opinión de los otros que la suya.

Mi identidad no se definía a partir de quién era yo en Cristo, sino de quién era yo según mis amigos.

Dios se interesa en ti y en mí mucho más de lo que nuestros amigos lo harán jamás.

Si estás teniendo dudas sobre tu identidad en Cristo, lee 1 Juan 3:1a: «¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!».

O lee Salmo 139:13, que dice: «Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre».

Dios te creó exactamente de la forma en que luces (¡en el vientre de tu madre!) y ama cada parte de tu experiencia exterior. Sí, usar maquillaje y vestirse con estilo puede estar bien, pero si te consume la idea de ser adecuada, complacer a los demás y lucir perfecta, no está bien.

No puedes evitar vivir en una cultura obsesionada con la imagen, pero puedes decidir cómo responder a ello.

Nunca serás feliz con tu aspecto mientras busques la aprobación del mundo en lugar de la de Dios.

Espero que, la próxima vez que te mires en el espejo preguntándote «¿Cómo me veo?», te veas como una hija de Dios y una valiosa creación del Rey.

  • ¿De qué maneras sientes la presión de vivir en una cultura obsesionada con la imagen?
  • ¿Notas que eliges tu vestimenta buscando la aprobación de quienes te rodean? Si es así, ¿satisface eso el anhelo de tu corazón?
  • ¿Cómo puedes dejar de enfocarte en preguntar «cómo me veo» y, en lugar de eso, empezar a preguntar «cómo puedo parecerme más a Cristo»?
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso.
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Por qué nos gustan las mujeres trabajadoras
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Por qué nos gustan las mujeres trabajadoras

«¿Cuánto te dan de mesada?» Eso fue lo que me preguntó mi pedante vecina de 12 años. De vuelta a lo mismo: siempre queriendo llevarme la delantera.

Ella no tenía hermanos, y yo tenía siete. Rápidamente, adivina quién tenía la mesada más grande. Me quedé ahí pensando y dándole vueltas en busca de una buena respuesta. Estaba permanentemente compitiendo con esta chica: ¿cómo iba a decirle que en realidad no recibía mesada? «Bueno…», dije lentamente… Y entonces se me ocurrió. Con la frente bien en alto, pronuncié mi discurso: «Mis padres no me dan mesada porque dicen que, cuando sea grande, nadie me dará dinero a cambio de nada. En casa participo de los quehaceres porque soy miembro de la familia y todos nos ayudamos los unos a los otros. Así es como las familias deberían funcionar».

Quedó pasmada. No tuvo nada que decir.

Eso era. Gracias a Dios, con el tiempo aprendí a tener más tacto… en general. Pero, hablando en serio, cuando éramos niños, mis padres no nos daban mesada ni a mí ni a mis hermanos. Nos enseñaron a trabajar duro para el bienestar de toda la familia.

En el futuro, nadie me pagaría por lavar mis propios platos… ¿Por qué lo harían ellos? Así era como pensaban. Me daban permiso para ganar dinero haciendo tareas «extras», pero los quehaceres básicos eran un requisito para ser miembros que contribuyeran a la familia. Mis padres me inculcaron desde temprano una ética de trabajo esforzado. Sabían que la vida real era dura y querían prepararme por medio de cosas pequeñas. Agradezco que lo hayan hecho.

El trabajo fue idea de Dios.

Trabajar duro fue idea de Dios desde el comienzo. De hecho, Él introdujo la idea del «trabajo» antes de que el pecado entrara al mundo. Inmediatamente después de crear a Adán, Dios lo puso en el jardín y le dijo que cuidara de él. «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara…» (Gn 2:15).

A continuación, Dios le dio a Adán la fatigosa tarea de ponerles nombre a todos los animales (Gn 2:19). ¿Puedes imaginar cuánto tiempo le tomó? «Tú te llamarás… mmm… oso hormiguero. Perfecto». Adán vivía en un mundo perfecto en que el trabajo arduo ocupaba el centro de su existencia.  Luego, después de que Eva fuera creada, Dios les dijo a ambos: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo» (Gn 1:28). A Adán y Eva se les dio el dominio de toda la tierra y se les llamó a trabajar duro sobre ella.

Tanto los hombres como las mujeres están llamados a trabajar arduamente.

Desde el inicio de los tiempos, Dios creó a los hombres y a las mujeres para ser trabajadores esforzados. A ti y a mí también nos creó con ese fin.

A lo largo de la Biblia vislumbramos mujeres haciendo todo tipo de tareas arduas. Encontramos una pastora (Raquel), parteras (Sifrá y Fuvá), una fabricante de tiendas (Priscila), una trabajadora del campo (Rut), una vendedora de púrpura (Lidia), y otras.

La Biblia es claramente partidaria de que las mujeres hagan diversos tipos de labores arduas.

Y nosotras también. Estas mujeres trabajaron esforzadamente, y probablemente más de lo que la mayoría de nosotras lo hará.

Nuestra cultura moderna también alienta a las mujeres a ser ambiciosas y a trabajar con esfuerzo. Sin embargo, la cultura nos alienta a trabajar duro por razones muy diferentes. El propósito y la motivación con que las mujeres de la Biblia trabajaban duro era muy diferente al de la mayoría de las mujeres actuales.

Casi sin excepción, las mujeres esforzadas y piadosas de la Biblia trabajaban arduamente por dos razones:

  1. Para glorificar a Dios.
  2. Para servir a sus familias.

El propósito con que se esforzaban no era la autoexaltación. No era exhibir sus logros en una muralla. No se trataba de ser «alguien», sino que estaba enraizado en servir a otros.

Estaba centrado en amar a sus familias.

Tristemente, nuestra cultura nos anima a ser una clase muy diferente de mujeres trabajadoras. Se nos anima a «salir a trabajar» para ser independientes, autosuficientes, hacernos conocidas, y avanzar en nuestra carrera personal. Llegar a la cima.

La motivación para ser una mujer trabajadora se centra ahora en algo diferente: en el YO.

Sé una mujer ambiciosa por las razones correctas.

La mujer de Proverbios 31 es el rostro publicitario para la mujer ambiciosa. Aunque en realidad nunca existió, su ejemplo fue escrito en la Biblia para mostrar a cada lector cómo define Dios a la mujer.

¡La Sra. Proverbios 31 era una chica ambiciosa! Me mareo de solo leer su descripción. Era inteligente, laboriosa, hábil para los negocios, sabia, amorosa, generosa, talentosa, y un largo etcétera —solo para empezar—. Trabajaba arduamente de sol a sol y aun entrada la noche.

Nos da un increíble ejemplo de lo que es una mujer trabajadora.

Trabajaba dentro y fuera del hogar haciendo tareas diversas. Sin embargo, su trabajo tenía muy poco que ver con ella.

A medida que leemos Proverbios 31, vemos rápidamente por qué trabajaba tan duro. Todo lo que hacía tenía un propósito: bendecir y servir a su familia. Honrar a Dios. Todo lo que hacía se centraba en ser una esposa y madre piadosa, y una excelente ama de casa. Su familia y su hogar eran verdaderamente su centro. Su trabajo no se trataba de ella, de su carrera o de su independencia. Se trataba de honrar a Dios y amar a su familia.

Necesitamos observar cuidadosamente a las mujeres piadosas de la Biblia.

La mayoría de las chicas cristianas dicen que «admiran» a la mujer de Proverbios 31, pero muy pocas se esfuerzan por llegar a ser como ella. Como mujeres, jamás glorificaremos a Dios en nuestro trabajo si se trata enteramente de nosotras. Debemos ser inteligentes en cuanto a nuestras actividades. Tenemos que planificar lo que viene. Debemos prepararnos ahora para ser trabajadoras, centradas en los demás, centradas en el evangelio y mujeres que honren a Cristo.

¿Trabajas duro? ¿Eres una mujer ambiciosa y trabajadora? Si lo eres, ¿cuál es tu motivación para trabajar arduamente? ¿Qué te motiva a perseguir una educación? ¿Estás desarrollando tus habilidades personales con el fin de promover tu nombre?

Mi oración es que, hagas lo que hagas hoy y más adelante, te enfoques en trabajar con esfuerzo.

Pero no que te esfuerces para ti misma. Esfuérzate con el propósito de honrar a Dios y bendecir a quienes te rodean.

Si Dios te bendice un día con el matrimonio, mi oración es que seas una esposa trabajadora. Que bendigas a tu marido con muchas habilidades y talentos, como la mujer de Proverbios 31. Oro para que le sirvas y te esfuerces por priorizar tu hogar. Si Dios te bendice aun más dándote hijos, oro para que seas una mamá esforzada. Una mamá cuyo foco y propósito al trabajar esté basado en amar y servir a su familia. Una mamá que, antes de buscar cualquier otra cosa, eduque y ame las vidas que se encuentran al interior de su hogar. Oro para que llegues a ser una mamá que enseñe fielmente a sus hijos sobre Dios.

¿Nos gustan las mujeres trabajadoras?

Creo que ya conoces la respuesta. Sí, sí, ¡SÍ! Nos gustan las mujeres trabajadoras porque Dios las ama. Ser trabajadoras fue parte de la intención que Dios tuvo en cuanto a nosotras.

Al concluir este artículo, te animo con todas mis fuerzas a evaluar seriamente lo que estás haciendo hoy en tu vida. Pregúntate por qué lo estás haciendo. ¿Cuál es tu objetivo a largo plazo? ¿Está en línea con la forma en que Dios define a la mujer trabajadora y exitosa? ¿Estás esforzándote para tu propia fama… o para la gloria de Dios? ¿Estás invirtiendo tiempo y energía en tu familia? ¿Te llevarán tus actuales actividades a ser una mujer piadosa como la Sra. Proverbios 31? ¿Se levantarán un día tus hijos y tu marido para hablar de ti como una mujer bendita? ¡Espero que así sea! El trabajo que haces es extremadamente importante: asegúrate de que tenga un valor eterno.
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso. 
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Un encuentro con la realidad en mi luna de miel
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Un encuentro con la realidad en mi luna de miel

«Nena, tengo una idea genial», dijo Zack con entusiasmo. «¡Quiero planificar toda nuestra luna de miel yo solo y darte una gran sorpresa!»

Estupefacta y sorprendida, le sonreí a mi guapo novio y pregunté: «¿En serio? ¿Quieres sorprenderme y planificar toda nuestra luna de miel tú solo?» «¡Sí!», respondió Zack con seguridad. «No tienes que preocuparte de nada. Lo tengo todo bajo control», añadió con un guiño. Faltando cuatro meses para el día de nuestra boda, honestamente fue un gran alivio para mí eliminar la luna de miel de la lista de cosas por hacer.

Antes de darme cuenta, el momento finalmente llegó y tuve que empacar para mi luna de miel.

El día de la boda pasó en un abrir y cerrar de ojos y me hallé en dirección a un destino sorpresa para mi luna de miel con mi marido.

Todo fue perfecto y la vida me pareció un cuento de hadas. Zack me llevó a una romántica casita ubicada en la selva de la hermosa Costa Rica. ¡La vida parecía perfecta! Como cualquier chica, yo había imaginado una luna de miel «perfecta» y tenía expectativas extremadamente altas de lo que mi marido haría para satisfacer mis necesidades. Él siempre me amaría a la perfección y se anticiparía a cada una de las necesidades que yo no hubiera expresado, ¿verdad?

Bueno, Zack estuvo genial y me demostró su amor muy, muy bien.

Sin embargo, cometí un gran error que creo que muchas chicas modernas cometen. Ingenuamente, concebí la «relación matrimonial» en forma tan romántica que olvidé que quienes se habían casado eran dos pecadores.

Concebí todo románticamente y esperé que la luna de miel y el matrimonio fueran absolutamente perfectos en todo sentido. Recuerdo claramente una noche (más o menos en el día 7) en que, estando acostada, me sentí frustrada y confundida. Aunque Zack era (y es) un marido verdaderamente fabuloso, era imposible para él alcanzar la «perfección», y descubrí que eso me disgustaba.

Mientras me daba vueltas en la cama esa noche, Dios comenzó a hacer un gran trabajo en mi corazón.

A medida que pensaba en mis «expectativas no cumplidas», Dios abrió mis ojos para ver sencillamente cuán errada era mi perspectiva.

Fue entonces cuando tuve un encuentro con la realidad en mi luna de miel. Pese a lo fabuloso que es el matrimonio, me di cuenta de cuán errada había llegado a estar mi perspectiva. En el ajetreo de la planificación y el entusiasmo de la boda, mi vista se había desviado lentamente para depender de mi marido en lugar de depender de Dios. En lugar de buscar toda mi seguridad en Cristo, estaba esperando que cada una de mis necesidades fueran satisfechas por Zack.

Sin importar cuán genial pueda ser un chico, es imposible que satisfaga cada necesidad.

Esto fue un buen llamado a despertar para mí.

En la semana que siguió, Dios continuó trabajando en mi corazón y desafiando mi actitud incorrecta. Yo sabía la verdad, pero había dejado que mi entusiasmo y mis sueños románticos nublaran mi pensamiento bíblico. Mientras más abrazaba la verdad de Dios, más gozosa me sentía. Aunque de muchas formas la pasé muy bien en mi luna de miel (y sigue siendo el mejor viaje de mi vida), desearía haber estado más conectada con la verdad de Dios al comienzo del viaje. Si esperas casarte un día, quiero ayudarte a evitar las luchas que yo atravesé. Teniendo la actitud correcta, puedes evitar un montón de sufrimiento innecesario y simplemente disfrutar de tu luna de miel de acuerdo con lo que realmente debe ser.

Estas son tres verdades que desearía haber abrazado de todo corazón en mi luna de miel:

1. Mi marido no puede satisfacer todas mis necesidades.

Es fácil alejar nuestro foco de Dios y trasladarlo a un chico esperando que satisfaga todas nuestras necesidades. Tristemente, en el mismo momento en que lo hacemos nos preparamos para la decepción. Se trate de un esposo o de un novio, los hombres no pueden satisfacer todas nuestras necesidades.

Nuestra relación con Jesucristo es la única relación que satisfará plenamente los anhelos de nuestro corazón (Juan 15:5).
2. Las expectativas pueden convertirse rápidamente en ídolos.

Cuando nuestro foco se aparta de Jesús y se traslada a un chico, comenzamos a esperar de él cosas totalmente desconectadas de la realidad. Nuestras «expectativas» se convierten rápidamente en la vara que usamos para medir nuestra felicidad. Si nuestro chico satisface nuestras necesidades como queremos, estamos contentas, pero si no, andamos tristes y molestas.

Esta es una clara señal de que nuestras expectativas se han convertido en ídolos. Cuando nuestro gozo y felicidad comienzan a depender de simples seres humanos, es una clara señal de que estamos idolatrando esa relación por sobre nuestra relación con Dios. Lo único que producirá será dolor.
3. El verdadero amor se basa en el sacrificio de uno mismo.

Pese al mensaje que Hollywood inyecta en nuestras venas, el amor verdadero no está basado en sentimientos emocionales. Observé esto de primera mano en mi luna de miel. Cuando dos pecadores se casan, es seguro que habrá conflicto. En aquellos momentos, tendremos que tomar una decisión: ¿elegiremos amar a esa persona pese a sus defectos, o le exigiremos perfección? El amor verdadero siempre elige el sacrificio propio antes que exigir las cosas a su manera (1 Corintios 13). El verdadero amor característico de Cristo se trata de dar, no de obtener.

En muchos sentidos mi luna de miel fue fabulosa, pero desearía haber abrazado mejor estas tres verdades.

Tengas o no la edad suficiente para casarte, quisiera animarte a comenzar a abrazar y aplicar estas tres verdades en tu vida. De hecho, el mejor momento y lugar para practicarlas es ahora mismo, dondequiera que Dios te tenga. Un futuro gran matrimonio se construirá sobre las bases que pongas hoy.

Continuemos conversando usando las siguientes preguntas:

  • ¿Qué mentiras has creído sobre el verdadero amor y el romance?
  • ¿Con cuál de las tres verdades te sientes más identificada? ¿Por qué?
Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso. 
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10 razones por las cuales ya no veo películas para chicas
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10 razones por las cuales ya no veo películas para chicas

Ella es rica. Él es pobre.

Era impensable que entre ellos surgiese el amor verdadero. Ella se rebela contra los sueños de su padre, que desea casarla con un médico adinerado, y en cambio, huye con el joven campesino apuesto. Si tan solo pudiesen escapar de sus familiares y amigos para hallar la libertad, de seguro vivirían felices por siempre.  Drama. Lágrimas. El clímax.  La película llega lentamente a su final mientras el sol se pone tras la joven pareja que camina de la mano sintiendo la brisa de la pradera. El amor verdadero ha vuelto a ganar. ¿A alguien le suena familiar? 
Cada año, las películas para chicas llevan millones de niñas y mujeres a las salas de cine.

Los hombres las evitan a toda cosa, pero las chicas las devoran —sobre todo las menores de 30—. Pareciera que jamás nos cansamos del romance sensiblero, el amor rebelde, y las aventuras amorosas de una noche.

Hollywood sabe que los chicos y las chicas están configurados de maneras diferentes, y dirigen intencionalmente la publicidad de estas películas a las mujeres. Quizás te estés preguntando: «¿Y eso qué tiene de malo?» Las películas para chicas son un artículo de diversión inofensivo. 
Piénsalo una vez más. 

Existe un estudio concreto en que científicos no cristianos hicieron algunos descubrimientos alarmantes sobre las películas para chicas. Fox News cubrió la historia hace varios años y la tituló: «Las comedias románticas pueden arruinar tu vida». 

El estudio fue hecho para descubrir si, después de mirar estas películas, las chicas abrigaban expectativas falsas sobre las relaciones de la vida real. Kimberly Johnson, una mujer que trabajó en el estudio, dijo: «[Las películas para chicas] capturan la emoción de las nuevas relaciones pero a la vez sugieren erróneamente que la confianza y el amor comprometido existen desde el momento en que las personas se conocen. Estas cualidades, sin embargo, normalmente tardan años en desarrollarse».
El estudio afirmó también: «Las comedias románticas promueven expectativas no realistas en cuanto al amor y las relaciones».

Si los estudios seculares están dando la alarma sobre estas películas, ¿no deberíamos nosotras mismas cuestionárnoslo un poco?

Por alguna razón, las películas en general parecen ser una pendiente resbaladiza para la mayoría de los cristianos. Cada vez que vemos una nueva película de Hollywood, el medidor de nuestra conciencia parece atrofiarse un poco más. 
Lo que alguna vez nos escandalizó ahora sólo nos hace reír. 

Las películas para chicas pueden ser algo delicado porque siempre presentan una «historia linda». Como chicas, nos encantan las historias lindas. Estamos dispuestas a pasar por alto unas cuantas escenas secundarias de dormitorio, relaciones ilícitas e infidelidad total a cambio de una «historia linda». 

Te des cuenta o no, lo más probable es que las películas de chicas que absorbas te harán más daño que bien en tus relaciones de la vida real. Pintarán una imagen seductora pero falsa de lo que realmente es el romance, el matrimonio, el sexo y el amor verdadero. Las películas para chicas deberían incluir obligatoriamente una advertencia que dijese: «No intente esto en casa». Ahora bien, no me malentiendan. Sé muy bien disfrutar de una buena película, pero la lista que compartiré con ustedes me ha hecho detenerme y preguntarme: «¿Qué es una buena película?» Lamentablemente, está siendo cada vez más difícil encontrar una.

Esta es una lista de 10 mentiras que, a mi juicio, se promueven hoy en la mayoría de las películas modernas para chicas: 

  1. El amor verdadero surge inmediatamente.
  2. Está bien cometer adulterio si se trata de «amor verdadero».
  3. Está bien que te rebeles contra tus padres si éstos se interponen entre tú y el hombre de tus sueños.
  4. Los hombres son presentados como héroes perfectos o completos idiotas.
  5. Deberías renunciar a todo por tu hombre.
  6. Dejar el sexo para el matrimonio es a-b-u-r-r-i-d-o.
  7. Sigue a tu corazón no importando a dónde te lleve.
  8. Enamorarte del «chico malo» es bueno.
  9. El sexo fuera del matrimonio no tiene consecuencias.
  10. La Biblia jamás es usada para establecer la verdad.

Probablemente hayas leído la lista y dicho, con una mirada de escepticismo, «Seamos serias; las películas para chicas no pueden ser tan malas». Pero si tuvieras que ser completamente honesta, pienso que estarías de acuerdo conmigo. Recuerda las últimas 3 películas para chicas que viste: ¿alguna de ellas fue culpable de uno (o más) de los diez puntos mencionados?

Durante los últimos años, Dios me ha estado desafiando en lo que elijo para entretenerme. Como tantas de ustedes, he sido muy culpable de ver alguna película para chicas casi sin notar la inmoralidad y la maldad que se desarrollan en la pantalla.
En el libro Worldliness [Mundanalidad], Craig Cabaniss llama a esto «mirar irreflexivamente».

«Muchos de nosotros no pensamos en filtrar activamente lo que vemos. Creemos que, mientras evitemos las trampas obvias como la pornografía, no es necesario hacer una evaluación deliberada. Aunque podamos aplicar fielmente la Escritura en otras áreas de la vida, no podemos pensar conscientemente en cómo la Palabra de Dios se aplica a nuestras elecciones de entretención». —Craig Cabaniss

He llegado a la conclusión de que no puedo seguir mirando «sin mirar». Debo actuar en forma más intencional. Si pretendo honrar fielmente a Dios en cada área de mi vida, debo tomar en serio los medios que elijo.
No podemos mirar ciegamente.

«Discernir lo que agrada al Señor requiere evaluar crítica y permanentemente el contenido difundido por los medios». —Craig Cabaniss

Por causa de las grandes mentiras y errores que veo hoy en las películas modernas para chicas, he tomado la loca decisión de renunciar completamente a ver dichas películas. En el fondo de mi corazón, sé que no puedo honrar a Dios y ver esa basura al mismo tiempo. No me funciona. ¿Cuál es tu opinión personal sobre las películas para chicas? ¿Ves alguna de las diez mentiras en las películas que se hacen hoy?  ¿Qué cambios debes hacer en tu selección personal de medios de entretención? ¿«Miras sin mirar» las cosas olvidando evaluar previamente el contenido? ¿Se honra y valora el propósito de Dios para el amor, el romance y el sexo en las películas que ves?  ¡Las películas pueden ser realmente divertidas! Disfrutemos, entonces, de las que honran a Dios y digamos valientemente que no a la basura del mundo. 
Este artículo fue publicado originalmente en Girl Defined. Usado con permiso.
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La guerra de los sexos
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La guerra de los sexos

Me encantaba derrotar a los hombres en el baloncesto. Cuando estábamos en la secundaria, hubo dos chicos que nos desafiaron a mi hermana Bethany y a mí a un juego de dos contra dos.

Ummm… Sí. Estábamos totalmente dispuestas a aceptar el desafío. Se podía oler el orgullo que sentían cuando entramos a la cancha. Esto sería divertido. Digamos simplemente que el juego no duró mucho. Los dejamos en cero. Bethany y yo salimos de la cancha mirándonos disimuladamente con sonrisas de satisfacción. Nos sentíamos fenomenales. Para nosotras, derrotar chicos en el baloncesto era la máxima proclamación de que «las chicas son mejores que los chicos». En aquel entonces, mi actitud hacia los chicos podría haberse resumido usando las palabras de un popular anuncio de Nike: «Cualquier cosa que puedas hacer, yo puedo hacerla mejor».  Me encantaba ser mejor que los chicos. Me encantaba competir contra ellos en todo y ganar. No tenía nada contra ellos… Simplemente me gustaba derrotarlos.

Mi espíritu competitivo frente a los chicos no era una cosa singular.

Actualmente, la mayoría de las chicas se enorgullecen mucho de estar por sobre el género masculino. Sea en los deportes, los estudios o el ambiente laboral, las chicas reciben aliento y aplausos cuando superan a los chicos.

Al buscar en Internet la frase «¿Son las chicas mejores que los chicos?», obtuve inmediatamente 80 millones de resultados. Encontré títulos como «14 cosas que las mujeres hacen mejor que los hombres», «Por qué las chicas son mejores que los chicos», y «10 razones por las cuales las chicas son mejores que los chicos». Existe un viejo refrán, muy anterior a mis días de diversión en el patio de juegos, que dice: «Las chicas al mando y los chicos babeando». La idea puede parecer simpática e inocente en los columpios, pero más tarde no es muy bonita.

Vivimos en una cultura que promueve que las mujeres y las chicas deben estar por sobre los hombres cada vez que sea posible. 

De hecho, ese es un aspecto destacado de la mentalidad feminista. En lugar de animar a los dos géneros a complementarse recíprocamente, los hemos alentado a combatirse.

Llamamos a esto «la guerra de los sexos». Sin embargo, esta guerra no es nueva. Se remonta al inicio del tiempo y se origina en el Jardín del Edén. En el minuto en que el pecado entró al mundo, aquella perfecta armonía entre el chico y la chica se destruyó para siempre.  El diseño original de Dios para el sexo masculino y el femenino estaba perfectamente equilibrado en todo sentido. Cuando el pecado entró a la escena, recién entonces se salió de control. Una de las maldiciones que tú y yo recibimos fue que desearíamos gobernar sobre nuestros maridos, y en lo que respecta a ellos, que desearían gobernar sobre sus esposas (Génesis 3:16-17).

La guerra de los sexos se declaró oficialmente. 

Gracias a nuestra encantadora naturaleza pecaminosa, nuestra tendencia y deseo natural es dominar a los hombres. Sin siquiera darme cuenta, esa era exactamente la mentalidad que yo tenía en la secundaria. Nadie tuvo que enseñarme a ser así; sencillamente ocurrió de manera natural. Añade a eso un poco de aliento por parte de nuestra cultura y —¡BAM!— ¡que comience el juego!

¿Te sientes identificada conmigo? Gracias a Dios, Él tenía un plan de redención para salvarnos de nuestros pecados y darnos un nuevo deseo. Cuando Cristo murió en la cruz, rompió las cadenas de nuestro pecado y nos dio el poder de conquistar nuestros anhelos retorcidos.

Como chicos y chicas cristianas, estamos llamados a amarnos unos a otros, no a competir.

«Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores…» (Fil 2:3). 

Como chica cristiana, si Dios te bendice un día con el matrimonio, Dios te ordenará respetar, honrar, y someterte al liderazgo de tu esposo (1 Pedro 3:1). Allí no habrá espacio para la competencia agresiva. Nada destruirá más rápidamente un matrimonio que combatirse en forma mutua.  Gracias a Dios, he progresado mucho desde mis días en la secundaria. Para quienes aún se lo estén preguntando, ya no acepto desafíos de baloncesto por parte de cualquier chico. La mejor noticia, sin embargo, es que Dios ha estado reorientando y desafiando mis actitudes competitivas hacia los chicos.

Ya no tengo la «necesidad» de validarme y confirmarme derrotando al género masculino. 

Ahora, mi objetivo es confirmar y alentar a los hombres de mi entorno a ser grandes líderes y guerreros para el Señor. La verdadera guerra es contra nuestro enemigo mutuo: Satanás.

  • ¿De qué formas sientes la necesidad de competir contra los hombres?
  • ¿Te sientes más validada como chica si puedes desempeñarte mejor que los hombres en ciertas áreas?
  • ¿Aceptas la pauta de nuestra cultura cuando dice «Las chicas al mando y los chicos babeando»? 
Este artículo fue publicado originalmente en Girl Defined. Usado con permiso.
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Tres señales que indican que estás buscando tu satisfacción en los chicos en lugar de hacerlo en Dios
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Tres señales que indican que estás buscando tu satisfacción en los chicos en lugar de hacerlo en Dios

Sabía exactamente en qué lugar estaba en ese salón en cada momento. Estaba desesperada por conocer más de este chico alto y guapo. Como una chica soltera en la secundaria en ese tiempo, estaba tremendamente intrigada por este rostro bien parecido. Mientras recostaba mi cabeza en mi almohada esa noche, mis pensamientos fueron inundados con sueños de «este chico». Desperté la mañana siguiente ansiosa por verlo nuevamente. Aunque apenas sabía cómo se llamaba, hice todo lo que podía para estar cerca de él. Ya sea que pasara a propósito por su lado, que lo mirara fijamente desde el otro lado del salón o simplemente que me pusiera a disposición, estaba consumida por este chico. A medida que los días y las semanas se alargaban, yo era más feliz cuando estaba cerca de él y completamente insatisfecha cuando no lo estaba. Mientras más conversábamos, más feliz me sentía. Sin embargo, si pasaban muchas semanas y no escuchaba nada de él, lloraría sobre mi almohada en la noche, preguntándome qué estaba pasando. Lentamente, pero con seguridad, este chico, sin siquiera saberlo, se había convertido en la fuente de mi satisfacción como chica. Ya no estaba satisfecha con mi relación con Cristo, sino que estaba buscando satisfacción por medio de una relación con este chico. ¿Alguna vez has experimentado algo similar? Buscar nuestra satisfacción en un chico es algo con lo que la mayoría de nosotras, chicas cristianas, luchamos. Ya sea que hayas luchado con esto en el pasado o estés luchando con esto ahora mismo, buscar la seguridad en los chicos es un peligro común. Sin embargo, la parte más difícil para nosotras como chicas cristianas no es el hecho de que luchemos, sino que ver lo suficientemente claro para reconocer cuándo estamos luchando. Durante mi corta obsesión por ese chico guapo, estaba ciega a mis propias luchas. No pude ver con claridad y ni siquiera me di cuenta de que había cambiado mi satisfacción en Cristo y la había puesto en este chico. Aunque las señales eran claras para mis padres y para otros, no era claro para mí hasta que salí totalmente de ahí. Presumo que eres igual. Para ayudarte a evaluar la condición actual de tu propio corazón, sugiero tres claras señales para ayudarte a ver y determinar si es que estás poniendo tu satisfacción en un chico o chicos, en lugar de en Dios. Ve si alguna de estas señales coincide con tus acciones actuales (o pasadas).

Tres señales que indican que estás buscando satisfacción en los chicos en lugar de hacerlo en Dios:

1. Quieres desesperadamente que los chicos se fijen en ti
Realmente no te importa qué chico sea… simplemente quieres que te noten. Quieres desesperadamente que algún chico (cualquier chico) te mire y piense que eres preciosa. Quieres que algún chico te escoja y te dé atención especial. Pensamientos como esos consumen tu mente y regularmente te preguntas por qué no hay más chicos fijándose en ti. A veces, podrías incluso sentirte tentada a publicar algunas fotografías de ti con mucho filtro y semisexies en tus cuentas de redes sociales para hacer que los chicos se fijen en ti. Tú estás desesperada por que te noten y estás comenzando a sentir que harías cualquier cosa para tener la atención masculina.
2. Manipulas las circunstancias para estar cerca de ESE chico
De igual manera que mi historia anterior, siempre sabes dónde ÉL está exactamente. Si estás en el mismo salón con él, tus ojos están constantemente escaneando la multitud para asegurarte de tener vigilado su paradero. Te ubicas intencionadamente en lugares estratégicos para asegurar que se tope contigo. Si él está en cierto equipo deportivo, siempre vas al partido. Si está en las redes sociales, constantemente das «me gusta» y comentas sus imágenes o videos. Incluso asistes a ciertas fiestas y eventos solo para estar en el mismo lugar que él. Te conviertes en una profesional de manipular las circunstancias para asegurarte de que estés cerca de él cuanto sea posible.
3. Piensas en «él» en todo momento
¡Pareciera que no puedes sacarlo de tu mente! Piensas en él y sueñas con él en casi todo momento del día. Revisas regularmente su perfil de las redes sociales para ver si ha publicado algo nuevo. Constantemente buscas publicaciones pasadas y sus fotografías todo el tiempo. Tus pensamientos sobre este chico llenan las páginas de tu diario y te duermes en la noche soñando con una vida juntos algún día. Ya sea que estés limpiando tu habitación, haciendo tus tareas, ejercitando, sentada en la iglesia o viendo una película… este chico está en tu mente.

¿Te identificas con alguna de estas tres señales?

¿Puedes ver tus acciones y motivos en alguna parte de estas tres descripciones? Si es así, estás luchando exactamente con lo que yo solía luchar: poner tu seguridad en los chicos, en lugar de hacerlo en Dios. Cuando ponemos nuestra seguridad en los chicos, nuestras acciones y motivaciones instantáneamente cambian y nos desesperamos y consumimos, como se mostró en esos tres ejemplos. Nos ponemos frenéticas y estamos insatisfechas con la vida, llevando nuestras emociones a un paseo loco en una montaña rusa. Somos impacientes en nuestra soltería y siempre estamos «cazando» atención y afirmación. Sin embargo, cuando estamos seguras y satisfechas en nuestra relación con Cristo, no necesitamos que la atención y la afirmación sea completada por los chicos. Estamos contentas y en paz en nuestro andar con Dios y eso se refleja en nuestra actitud, acciones y emociones. Nuestras vidas están marcadas por la paz y nuestras emociones, por la estabilidad. Nos preocupa más servir a otros que manipular las circunstancias que nos rodean. Solo Cristo puede satisfacer completamente los anhelos más profundos de tu corazón. Si este artículo te ha ayudado a descubrir que estás buscando en los chicos tu seguridad en lugar de hacerlo en Dios, quisiera desafiarte y animarte a hacer lo siguiente:
  • Arrepiéntete de tu afecto mal puesto y de tu idolatría. Pídele a Dios que te ayude a desearlo a Él más que a los chicos (1Jn 1:9).
  • Cada vez que tengas la tentación de ser consumida por «ese chico», decide redirigir tus pensamientos al hacer una pausa y orar por fortaleza para permanecer enfocada en Dios. Memoriza un par de versículos sólidos para meditar cuando sientas la tentación (Sal 107:9; Sal 17:5; Sal 37:4).
  • Ya no busques más su perfil de redes sociales.
  • Cuando estés en un grupo y él esté ahí, decide buscar conversaciones significativas con otras chicas en lugar tratar de localizarlo a él.
  • Sumérgete en la Palabra todos los días para que puedas aprender más sobre tu Salvador y desarrollar un amor más profundo por Él (Sal 16).
  • Ora por tu futuro esposo y céntrate en permanecer fiel a él. Si Dios tiene un matrimonio para ti en el futuro, tu esposo está allá en algún lugar, entonces decide honrarlo mientras esperas.
¿Cuál de las tres áreas anteriores es una lucha para ti ahora o lo ha sido en el pasado? ¿Qué ha sido útil personalmente en tu vida para superar la obsesión que tuviste por cierto chico?
Este artículo fue publicado originalmente en GirlDefined.
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Por qué las relaciones sexuales premaritales no son una expresión del verdadero amor bíblico
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Por qué las relaciones sexuales premaritales no son una expresión del verdadero amor bíblico

Amor. Sexo. Estas son las palabras que están más de moda en la actualidad. Aunque son palabras maravillosas y hermosas, no siempre significan lo mismo para cada persona. De hecho, cada persona parece tener su propia versión de lo que en realidad significa amor. Cuando se trata de relaciones románticas, esto es especialmente verdad. Como mujeres cristianas, nuestra comprensión del amor y de la intimidad sexual nos empujará hacia la santidad centrada en Cristo o hacia la satisfacción egocéntrica. Construirá o romperá nuestras relaciones. Fortalecerá o destruirá nuestros futuros matrimonios. Si no somos intencionales para definir el amor y el sexo de acuerdo con la Palabra de Dios, abrazaremos cualquier versión que se adapte a la ocasión. En nuestra sociedad actual, la palabra amor se ha transformado en un punto de partida para la actividad sexual. Es socialmente normal asumir que si tú «amas» a tu novio debes expresarle tu amor por medio del sexo, ¿no es así? Esta línea de pensamiento suena bastante convincente desde afuera. Especialmente, porque el sexo es algo tan hermoso e íntimo. Solo tiene sentido que el sexo sea nuestra expresión natural con aquel que amamos. Sin embargo, eso es precisamente donde la engañosa mentira entra sigilosamente. Ahí es donde nos alejamos de la versión de amor de Dios y nos vamos hacia nuestra propia definición personal. Aquí es donde nuestra comprensión de la Palabra de Dios es crucial. Si no estamos sobre un fundamento sólido de la verdad de Dios (Sal 1), seremos fácilmente derribados. Sí, tener relaciones sexuales con tu novio suena bien, pero un rápido vistazo a la Palabra de Dios revelará por qué no es una expresión auténtica del amor bíblico verdadero. En primer lugar, la Biblia nos revela que Dios es el diseñador y el creador del sexo y del amor (Gn 1:27-28; 2:24). El sexo y el amor son regalos de Dios. En segundo lugar, como el Creador, Dios es el único que tiene la autoridad para decirnos qué es el amor y cómo se debe abordar el sexo.

Primero hablemos sobre el diseño de Dios para el sexo

Desde el principio de la creación en Génesis 1 hasta el final del Nuevo Testamento, vemos el hermoso diseño de Dios para el sexo y los parámetros en los que se debe disfrutar. La Biblia nos revela una y otra vez que el sexo es una expresión de amor que se debe disfrutar dentro del contexto del matrimonio.

Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (Génesis 2:24).

Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin deshonra (Hebreos 13:4).

A pesar de lo que enseña la sociedad moderna, Dios diseñó el sexo solo para el matrimonio.

El sexo es una expresión de amor dentro del pacto matrimonial

Según la Palabra de Dios, tener relaciones sexuales fuera de este pacto no es considerado una expresión de amor, sino una consecuencia del pecado y de la lujuria (Gá 5:19; 2Ti 2:22; Ef 5:3, etc.). A lo largo de la Biblia, vemos destellos de las vidas de personas que desobedecieron descaradamente el diseño de Dios para el sexo… y con pasión (piensa en Judá, David, Amnón, etc.). Estos ejemplos nos recuerdan que pasión no equivale a amor bíblico. Al contrario, el verdadero amor, como se define en la Palabra de Dios, es lo más alejado de la pasión llena de lujuria; lo más lejano al egoísmo; lo más lejano a la impureza. Demos un rápido paseo por la Biblia y veamos cómo Dios define el verdadero amor:

El verdadero amor bíblico es…

  • Honroso (1P 2:17)
  • Puro (Fil 4:8)
  • Autocontrolado (1Ts 4:4-5)
  • Paciente (Gá 6:9)
  • Centrado en otros (Jn 15:12)
  • Fija sus ojos en Jesús (Heb 12:1-2)
  • Fiel (Pr 3:3-4)
  • Contenido (1Ts 4:3)
La definición de amor de Dios nos ayuda a entender por qué tener relaciones sexuales fuera del matrimonio no es una expresión verdadera de amor. No es puro; no honra a Cristo; no es fiel; no es autocontrolado; no es contenido; no es paciente; no es honroso. En 1 Tesalonicenses 4:1-5 se nos dice:

Por lo demás, hermanos, les rogamos, y les exhortamos en el Señor Jesús, que tal como han recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que deben andar y agradar a Dios, como de hecho ya andan, así abunden en ello más y más. Pues ustedes saben qué preceptos les dimos por autoridad del Señor Jesús. Porque esta es la voluntad de Dios: su santificación; es decir, que se abstengan de inmoralidad sexual; que cada uno de ustedes sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión degradante, como los gentiles que no conocen a Dios.

Como mujeres cristianas, somos llamadas a abrazar el diseño de Dios para el verdadero amor y la intimidad sexual en todas las áreas de nuestras vidas. Tener una comprensión sólida y una sana doctrina en relación al diseño de Dios para el amor y el sexo es crucial para cada una de nosotros. En lugar de comprar la versión mundana del amor que lleva al pecado sexual, seremos equipadas para abrazar el amor con santidad y pureza centrada en Cristo. Veremos la intimidad sexual a través de los lentes de la Escritura y la apreciaremos dentro del contexto bíblico. Mientras más entendamos la versión de Dios del amor verdadero y bíblico, más seremos equipados para honrarlo a Él (y a otros) en nuestras relaciones románticas. Para sumergirte más profundamente en el diseño de Dios para el verdadero amor y sexo, asegúrate de adquirir una copia de El amor definido por Dios: el diseño radical de Dios para las relaciones duraderas. En tu propia vida, ¿cómo has visto que una «verdad parcial» te ha llevado por el camino incorrecto?
Este artículo fue publicado originalmente en GirlDefined.
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Cómo discernir si un chico tiene un carácter piadoso o no
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Cómo discernir si un chico tiene un carácter piadoso o no

Cuando era una mujer soltera, recuerdo que las personas me decían cosas como: «¡asegúrate de casarte con un hombre de carácter piadoso!» o «asegúrate de conocer su verdadero corazón» o «no te conformes con nada que no sea un hombre enfocado genuinamente en Cristo». Bueno…, pensaba en mi interior. Aprecio el consejo y estoy de acuerdo. Todas estas son cosas buenas que quiero en un futuro esposo. Sin embargo, ¿cómo se supone que debo saber cómo se ve en realidad un hombre de carácter piadoso (en la vida real)? ¿Cómo puedo discernir la diferencia entre un chico cristiano muy simpático y un chico con un corazón genuino como el de Cristo? Y hablando en serio, ¿cómo mido realmente el carácter de un chico en primer lugar? No es como si fuera una pieza de madera fisica a la que le puedes tomar las medidas con una cinta para medir. Entonces, ¿¿cómo funciona esto?? Si alguna vez escuchaste comentarios similares y tuviste preguntas como las mías, no estás sola. Casarse con un hombre de carácter piadoso suena genial, pero a menos que sepamos cómo evaluar prácticamente su carácter, no lo evaluaremos correctamente. No lo mediremos con las herramientas correctas. Solo porque va a la iglesia, se une a un estudio bíblico y es divertido no significa que tiene un carácter piadoso. Solo porque te llevas bien con él y amas pasar tiempo con él no significa que sea una gran opción para el matrimonio. Al contrario, necesitas hacerte preguntas como: «¿qué tipo de carácter tiene este chico?», «¿dónde está su corazón en relación a lo que la Palabra de Dios enseña?», «¿ama genuinamente al Señor y es evidente en sus acciones?», «¿sostiene la Palabra de Dios como la mayor autoridad de su vida?». En este artículo, quisiera mostrarte una manera simple, bíblica, práctica y medible de evaluar el carácter de un chico desde un marco bíblico. Esto no tiene que ser más un misterio. Al usar la siguiente lista, rápidamente puedes descubrir cuán centrado en Cristo es verdaderamente el carácter de un chico. No tienes que preguntarte si es un hombre piadoso… en realidad puedes descubrirlo. Vamos a sumergirnos. Al usar una serie de preguntas basadas en la Biblia, puedes discernir qué tipo de carácter tiene cualquier chico. Esta lista no es exhaustiva, pero es un excelente punto de partida
1. ¿Qué cree sobre la Biblia?
Esta pregunta es fundamental y revelará mucho sobre ese chico. ¿Sostiene la Biblia como la verdadera e inherente Palabra de Dios (2Ti 3:17)? ¿Construye su cosmovisión y creencias sobre las verdades reveladas en la Escritura (Sal 19)? ¿Mira la Palabra de Dios como la autoridad suprema en su vida? ¿Cree que la Biblia es verdadera y aplicable para su vida hoy?
2. ¿Cómo sus acciones y palabras se alinean con cada una de las siguientes áreas bíblicas? (Esto es clave)....
SALVACIÓN (Ro 10:9): ¿es este chico un creyente genuino de Jesucristo? ¿Entiende el mensaje del Evangelio (Jesús murió en una cruz por sus pecados, resucitó de la muerte, y el único camino al cielo es por medio de Él)? ¿Su vida muestra las marcas de un verdadero cristiano (Ro 12:9-21)? IGLESIA (Ef 4:16): ¿valora él a la iglesia y ve la importancia de estar insertado dentro de un cuerpo local? ¿Se somete al liderazgo piadoso de la iglesia bíblica? ¿Busca maneras de involucrarse y servir a sus hermanos y hermanas en Cristo dentro del cuerpo? FAMILIA (Ef 6:1-3): ¿honra a sus padres en la manera en que les habla o en la que habla sobre ellos? ¿Respeta el liderazgo que Dios ha puesto sobre él por medio de sus padres, incluso cuando no está de acuerdo con ellos? ¿Cómo trata a sus hermanos? AUTORIDAD (Heb 13:17; Ro 13:1): ya sea que sean sus padres, su pastor, su jefe o sus maestros, ¿cómo responde a la autoridad? ¿Es respetuoso hacia las personas que están en liderazgo por sobre él? INSTRUCCIÓN (Pr 19:20): ¿cómo responde a la corrección y a la instrucción en su vida? ¿Tiene un espíritu humilde y enseñable o tiene, más bien, un corazón orgulloso y arrogante? ¿Busca sabiduría y consejo en otros o intenta resolverlo todo por su propia cuenta? TRABAJO (Pr 21:5; Col 3:32): ¿qué tipo de ética de trabajo tiene este chico? ¿Es trabajador o perezoso? ¿Toma la iniciativa en su trabajo (o tarea de la escuela) y termina lo que necesita estar listo? Y en su trabajo, ¿cuál es su motivación impulsora del por qué trabaja? ¿Es para la gloria de Dios o para su propia gloria? MATRIMONIO (Ef 5:25-33): ¿qué cree sobre el matrimonio? ¿Entiende que el propósito de Dios para el matrimonio es entre un hombre y una mujer? ¿Valora su rol dado por Dios como hombre y el tuyo como mujer? ¿Cree que el matrimonio es un pacto para toda la vida? PUREZA SEXUAL (1Ts 4:3-5): ¿valora la pureza sexual y lucha por ella en su vida pública y privada? ¿Lidera su relación en el camino de la pureza o te lleva hacia la transigencia y el pecado sexual? IDENTIDAD (2Co 5:17): ¿dónde encuentra su identidad? ¿En sus capacidades atléticas, en su educación, en su estatus, en su trabajo, en sus pasiones o en algo similar? ¿O es claro que su identidad está firmemente enraizada en su relación  con Cristo y su propósito como cristiano? PECADO (1Jn 1:8-10): ¿cuán en serio toma el pecado de su vida? ¿Odia el pecado o lo excusa? ¿Confiesa su pecado por su cuenta o normalmente es atrapado y confrontado por su pecado? ¿Está arrepentido genuinamente con un corazón humilde o simplemente se ofende al ser descubierto? Esta lista es un gran punto de partida para discernir genuinamente el carácter de alguien según la Palabra de Dios. Ahora, rápidamente haré un desmentido: no estoy diciendo que un chico tiene que ser perfecto para ser piadoso (ninguna de nosotras está siquiera cerca); pero, ¿se está esforzando intencionalmente por las cosas de arriba? ¿Está buscando a Dios activamente y creciendo como cristiano? Ese es el objetivo para todas nosotras. Esta herramienta también es un gran recurso para evaluar nuestro propio carácter y para pedirle al Señor que nos ayude en nuestra áreas de debilidad. Ya sea que estés en una relación romántica o no, oro para que esta herramienta de discernimiento de carácter sea útil para ti. Te animo a usar esto ahora y en el futuro en cualquier momento en que un chico entre a tu vida. A medida que lo conoces, usa esto también para evaluar genuinamente tu carácter. No te conformes con un chico que no está interesado en honrar a Dios con su vida. Sin importar cuán guapo o entretenido sea, a la larga, no vale la pena. Si quieres aprender cómo navegar en tus relaciones románticas de una manera piadosa, te recomiendo encarecidamente que obtengas una copia de mi libro El amor definido por Dios: el diseño radical de Dios para las relaciones duraderas. Este libro cubre todo: los flechazos, las citas intencionadas, las amistades con chicos, los límites, las banderas rojas, el amor bíblico y mucho más. ¡Creo que te encantará!

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Qué te pareció la herramienta de discernimiento de carácter? ¿Qué otro tema bíblico le agregarías?
  • ¿Cómo tu propio carácter se mide con esta prueba?
 Publicado originalmente en el sitio Girl Defined. Usado con permiso.