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Jason Seville es el pastor principal de una iglesia internacional en China. Puedes seguirlo en Twitter @jasonCseville.

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Cuatro razones por las que debes predicar Habacuc
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Cuatro razones por las que debes predicar Habacuc

Siete siglos antes de Cristo, el pueblo de Dios se metió cronológicamente entre los terroríficos reinos de Asiria y Babilonia. Un profeta miró a toda la maldad a su alrededor y se preguntó qué haría Dios, si es que había una posibilidad, sobre todo eso. Este breve libro de tres capítulos que tenemos como resultado ofrece un gran tratamiento sobre sufrimiento y juicio, sobre soberanía y justicia, y sobre la posición apropiada ante Dios para las personas que están en dolor. Predicar este libro será de gran beneficio tanto para ti como pastor como para tu congregación. Los temas contenidos en Habacuc son tan relevantes como las noticias diarias. Pero no solo creas mi palabra. Permíteme llamar a cuatro testigos. Debes predicar Habacuc debido a Epicuro, a Lutero, a Leibniz y a Jesús.
1. Debes predicar Habacuc debido a Epicuro
Un sinfín de personas han luchado con el problema de la maldad, aunque el razonamiento filosófico más básico para el asunto a menudo es atribuido al antiguo filósofo griego Epicuro. Su formulación era básicamente esta: si el Dios cristiano (que es omnisciente, omnipotente y omnibenevolente) existe, entonces el mal no existe. El fundamento aquí es que si Dios lo sabía todo, él habría sabido sobre todo mal (así como la manera de detenerlo); si era todopoderoso, él pudo haber detenido al mal; y si era todo amoroso, habría deseado detener el mal. Sin embargo, Epicuro observó, y el mal persistió. Por lo tanto, o Dios no existe o no es el Dios que los cristianos declaran. Pastor, como sabes, Epicuro no fue la última persona que confrontó este problema. La iglesia está llena de personas que han luchado, lucharán o están actualmente luchando con la angustia mental de vivir la vida en un mundo caído. El profesional fiel se pregunta por qué perdió su trabajo cuando hizo todo correctamente. La madre primeriza agoniza por la incapacidad de poder tener una buena noche de sueño para poder tener un devocional decente por la mañana. Los universitarios cristianos luchan con ser ridiculizados por sus compañeros y evaluados críticamente por un profesor agnóstico. Y podemos continuar. ¿Dónde está Dios cuando las cosas no funcionan como esperamos que funcionen como fieles seguidores de Cristo? Habacuc comienza con estas preguntas ante Dios (Ha 1:1-4). El profeta miró a su alrededor y solo vio violencia, injusticia y opresión. Él clamó a Dios por ayuda, pero a él le parecía como si Dios estuviera en silencio. El mal persistió y Dios parecía inactivo. O al menos esta es la percepción que Habacuc tiene al principio del libro. Debes predicar Habacuc debido a Epicuro. O más concretamente, debes predicar Habacuc porque te dará una gran oportunidad pastoral para hablar sobre el problema del mal y pastorear a tu congregación a través del dolor y la confusión.
2. Debes predicar Habacuc debido a Lutero
Habacuc es como un «preguntas y respuestas con Dios». El profeta plantea una pregunta en el 1:1-4 y Dios responde en el 1:5-11. Habacuc da una contestación en el 1:5-2:1 antes de que Dios dé una respuesta final en el resto del capítulo 2. En el capítulo 3 se encuentra la oración de Habacuc en respuesta a todo lo que ha sucedido. ¿Qué tiene que ver todo esto con Martín Lutero? Bastante, en realidad. La segunda respuesta de Dios a Habacuc contiene una línea que será citada tres veces en el Nuevo Testamento (Ga 3:11; Ro 1:17; Heb 10:37-38), una línea que detendría a un monje alemán y se conocería por muchos como «el verso de la Reforma». Como sabrás, Lutero como monje católico odiaba la idea de la justicia de Dios. Instruido por sus profesores y sacerdotes en la ira justa de Dios hacia el pecador injusto, Lutero vivió aterrado de Dios. Él sabía que, a pesar de todos sus esfuerzos como estudiante y monje, no era justo y nunca podría estar ante Dios. La transformación de Lutero de odiar la justicia de Dios a amarla, de vivir en terror porque sus obras eran insuficientes a la alegría y libertad de saber que era salvo solo por fe, se remonta a su meditación en un versículo de la Escritura. Es un versículo que originalmente aparece en Habacuc 2:4: «Así es el orgulloso: en él, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá». Una vez que Lutero entendió este verso (como es citado en Romanos 1) dijo: «me sentí como si hubiera nacido de nuevo completamente y hubiera entrado al paraíso mismo a través de las puertas que habían sido abiertas de golpe». Estos grilletes de obras justas aprisionan a más de un par de personas en nuestras iglesias. Ayuda a tu congregación a pensar en lo que significa que los justos deben vivir por fe. Debes predicar Habacuc debido a Lutero. O, debes predicar Habacuc porque te da una oportunidad para hablar sobre el peso de la Reforma y sobre el principio siempre relevante de que hay dos maneras de vivir. 
3. Debes predicar Habacuc debido a Leibniz.
Gottfried Leibniz era un filósofo del siglo XVII que era optimista en el sentido filosófico formal. Esto no quiere decir que él siempre tuvo una actitud de ver el vaso medio lleno si es que usamos un término actual, sino que tenía una visión filosóficamente optimista del mundo que Dios creó. El mundo que existe debe ser el mejor de todos los mundos posibles, razonó Leibniz, porque si habría sido posible un mejor mundo, entonces Dios habría creado ese en su lugar. Este optimismo entregó parámetros para explicar la presencia del mal y del sufrimiento en nuestro mundo. Si este es el mejor mundo posible, entonces debemos ser capaces de reconciliar el mal que existe con nuestro Dios que todo lo sabe, que es todo amoroso y todopoderoso. Hacia este fin, Leibniz acuñó el término «teodicea», una combinación de palabras griegas antiguas para Dios (qeoß/theos) y justicia (dikh/dike), como una expresión para la justificación de los atributos y de las acciones de Dios dada la presencia del mal y del sufrimiento en el mundo. Si el problema del mal formula preguntas filosóficas y teológicas, entonces la teodicea formula las respuestas filosóficas y teológicas. ¿Por qué predicar Habacuc? Porque es uno de los dos libros en el canon de la Escritura que está categorizado como una teodicea. Mientras que muchos pasajes nos ayudan a reconciliar la bondad de Dios y la presencia del mal, solo Job y Habacuc lo tienen como su primer tema. Predicar Job es beneficioso y elogiado, pero tomará un poco de tiempo. Habacuc, por otro lado, te capacitará para introducir la teodicea de manera más concisa. Debes predicar Habacuc debido a Leibniz. Dicho de otra manera: debes predicar Habacuc porque equipará a tu congregación para responder al problema del mal y construirá su confianza en la bondad y en la soberanía de Dios
4. Debes predicar Habacuc debido a Jesús
La injusticia y el sufrimiento le recuerdan al cristiano las aflicciones de Cristo por nosotros. Las preguntas de Habacuc sobre la bondad de Dios de cara a la injusticia son una sombra del evento de Cristo, donde una verdadera y perfectamente buena persona sufrió el trato más injusto de la manera más inhumana. Habacuc nos muestra que Dios se mueve de maneras misteriosas. Una verdad que está al centro de nuestra fe. El Mesías triunfará no por victoria militar, sino que por la muerte de un criminal. El cristiano igualmente debe perder su vida para salvarla; el que va a ser primero debe ser el último. Predicar Habacuc le traerá a tu iglesia el siempre necesario recuerdo de que solo en Cristo tenemos una teocracia que responde al problema del mal. Es solo en Cristo que tenemos justicia por la cual podemos vivir por fe. Es solo en Cristo que podemos regocijarnos como Habacuc, cuyas palabras finales declaran que incluso si Dios se lleva todo, «Con todo yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación. El Señor Dios es mi fortaleza; él ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar».  

Encuentra aquí la serie completa "Predicando toda la Biblia".

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks. |Traducción: María José Ojeda
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Siete razones por las que debes predicar 1 y 2 Reyes

Un Dios fiel, un pueblo vacilante, una esperanza futura. Así es como llamamos a nuestra serie de predicaciones sobre los libros de 1 y 2 Reyes, en el intento de llevar la atención hacia los temas clave de estos libros. Dios es fiel. Lo vemos cuando pasa la antorcha de David a Salomón, cuando le otorga una sabiduría y una riqueza incomparables a Salomón, cuando llena el templo con su gloriosa presencia, cuando extiende gracia pacientemente y envía profetas a su pueblo rebelde. Y sí que se rebelan. El pueblo vacilante de Dios se vuelca a ídolos y rechaza su señorío en términos muy claros. Como resultado, la nación va en declive y finalmente es llevada en cautiverio. Y sin embargo, en medio de todo esto, permanecen destellos de una esperanza futura; a veces esta esperanza es explícita y en otras ocasiones surge como un anhelo incipiente para que venga un verdadero y mejor rey.  Después de una mayor reflexión, admito que estas tres marcas temáticas podrían ser usadas para una cantidad de otros libros. Sin embargo, vemos que este tema emerge en muchas maneras específicas y únicas a lo largo de 1 y 2 Reyes, lo que justifica tu predicación de estos libros más temprano que tarde. A continuación, comparto siete razones por las cuales debes exponer 1 y 2 Reyes.
1. Debes predicar 1 y 2 Reyes porque nadie más lo está haciendo
Esto podría ser un poco hiperbólico, pero probablemente es la experiencia de la mayoría de los miembros de tu iglesia. Durante nuestra serie, perdí la cuenta de cuántas veces alguien venía a decirme que nunca había escuchado predicar sobre estos libros. En sí mismo, no es una motivación suficiente; no estamos simplemente intentando obtener una medalla de honor por ser los primeros en izar la bandera en un territorio desconocido. Sin embargo, es útil darse cuenta dónde pueden encontrarse las debilidades de tu iglesia respecto al alfabetismo bíblico.
2. Debes predicar 1 y 2 Reyes porque sin ellos tu iglesia no entenderá el contexto necesario para más de la mitad del Antiguo Testamento
Esa es una cantidad bastante considerable de Escritura para no definirla para tu rebaño. Piénsalo: es en 1 Reyes 11 que Salomón vuelca su corazón de Yahweh a los ídolos, lo que finalmente resulta en la rivalidad monárquica entre Jeroboam y Roboam y la división de Israel. Este argumento histórico se trata en 1 y 2 Reyes y 2 Crónicas (esos son tres libros). Además, muchos libros poéticos fueron escritos durante este mismo periodo (tres libros más: Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares). A esto, agrégale el hecho que casi todos los profetas (a excepción de Abdías, Jonás y Nahúm) le hablan directamente a Israel y a Judá en el periodo donde se vivían las consecuencias de esto (esos son 14 libros). Así tenemos 20 de los 39 libros del Antiguo Testamento que encuentran su origen en 1 o 2 Reyes.
3. Debes predicar 1 y 2 Reyes porque, sin ellos, tu iglesia tendrá un enorme vacío en su teología bíblica
Seguir la historia desde Génesis hasta la Nueva Jerusalén pasa directamente por el centro de estos libros. ¿Cómo Dios una vez más morará con su pueblo? ¿Cómo puede haber una relación entre Dios y la humanidad? ¿Cómo el inmortal, eterno y perfecto puede interactuar con lo temporal y lo pecaminoso? Solo como un ejemplo, considera el valor de meditar en el templo y en cómo Dios lo llena en 1 Reyes 5-8. Enseñar sobre esto, dará mucho fruto en la vida de tu iglesia.
4. Debes predicar 1 y 2 Reyes por la escena del cuerpo muerto, el asno y el león
Está bien, quizás no debas predicarlos completamente por esta historia, sino porque hay muchas que son como esta también. Hay algunos registros extraños y fascinantes en estos libros, los cuales, si proporcionamos una serie de predicaciones sobre ellos, muestran las riquezas de la Escritura y modelan las bellezas de la predicación expositiva consecutiva. Como predicadores, tenemos (en realidad, accedemos) que abrir la Palabra de Dios en 1 Reyes 13 y leer sobre un hombre de Dios a quien un profeta le mintió. Luego podemos explicar por qué fue el engañado hombre de Dios quien provocó su juicio (a través de un león) mientras su asno se quedó ahí estoicamente. Se predicará por sí mismo, si lo permites. Me faltará tiempo para contar la historia sobre la enfermedad de los pies de Asa, sobre la pataleta de Acab por una huerta para hortaliza, sobre Elías y las osas del calvo, la extremadamente intensa caída de Jezabel. Predicar estos pasajes para regocijarse en el carácter de Dios y apuntar a su pueblo hacia Cristo es alentador tanto para la congregación como para el pastor.
5. Debes predicar 1 y 2 Reyes debido al ministerio milagroso de Elías y Eliseo
Hay jarrones de aceite que no se secan y personas muertas que vuelven a la vida (1R 17; 2R 4). Vemos la división de las aguas en un capítulo y la provisión de agua en el siguiente (2R 2 y 3). Hay un pasaje que tiene una concepción milagrosa y la purificación de un guisado envenenado (2R 4). ¡La lepra es sanada (2R 5); las hachas flotan (2R 6) y mucho, mucho más! A través de estos hombres, Dios está verificando su mensaje y mostrando su poder en maneras comparadas a muy pocas partes de la Escritura. Es correcto presentarle estos hombres y sus ministerios a tu iglesia, pues nos señalan hacia atrás a Moisés y hacia adelante a un mayor Profeta que lleva a cabo una mayor resurrección.
6. Debes predicar 1 y 2 Reyes porque el cuidado de Dios por Elías es de gran beneficio pastoralmente
Elías a menudo es recordado por su valiente enfrentamiento con Acab y los profetas de Baal en 1 Reyes 18. Sin embargo, poniendo entre paréntesis ese capítulo, encontrarás al hombre de Dios necesitado, vulnerable y completamente dependiente de Dios para que le dé justo lo que necesita justo en el momento en que lo necesita. En 1 Reyes 17, Elías está completamente solo con el alimento que diariamente es entregado por cuervos divinamente enviados. En 1 Reyes 18, huye de Jezabel, aterrado y desanimado, cuando Dios una vez más se ocupa de él con el susurro de su voz. La mayoría de las personas en tu iglesia (¡incluso su pastor!) amará tener una relación con Dios como la que Elías tiene en 1 Reyes 18, dinámica y poderosa. Sin embargo, por experiencia sabemos que la vida es más como la cruda realidad de 1 Reyes 17 y 19. Predicar estos capítulos y recordarle a tu rebaño el cuidado de Dios por ellos en Cristo animará a más de un par de miembros agradecidos que dirán, «eso es exactamente lo que necesitaba».
7. Debes predicar 1 y 2 Reyes debido que el arca pasó del rey David al cautiverio de Babilonia
Estos libros nos llevan por un viaje desde la era dorada de Israel a su destrucción en manos de malvadas y violentas naciones gentiles. Comienza con un estallido y termina con un lamento. Este es un gran recordatorio de que la fidelidad sigue a los afectos; la lealtad sigue al amor. El famoso e impresionante reino de Salomón tuvo a la nación en la cima del mundo, pero sus amores desordenados llevaron a que su corazón se desviara (y a la nación junto a él). Lo que comienza con una devoción incondicional de David rápidamente es sobrepasado por la maldad de Jeroboam quien establece sus propios estándares, para luego quedar en la historia por el récord de pecado de Acab. Acab no solo permite altares; los construye. Él no solo permite a Baal; construye templos para Baal, lo sirve y se casa con la hija de un tipo cuyo nombre significa «Baal está vivo». Acab no solo peca, él permite un pecado que ha estado madurando por 700 años (la reconstrucción de Jericó). Muchos traspasos en tan solo un par de años. Y, por supuesto, todo esto lleva a que un mal rey siga a  otro mal rey. El pueblo de Dios se rehusó a arrepentirse y se rehusó a arrepentirse y se rehusó a arrepentirse, por lo que Israel es conquistado por Asiria y Judá por Babilonia. Bendición seguida de pecado que resulta en juicio: este patrón nos llama a todos nosotros a buscar un Redentor. En 1 y 2 Reyes, el reino de cada rey después de David levanta una pregunta: ¿es este el Prometido? ¿Es el eterno Rey prometido en 2 Samuel 7? Y uno tras otro, vemos que ninguno se acerca en lo más mínimo. Y entonces esperamos, meditando en un Dios fiel, un pueblo vacilante y una esperanza futura.  

Encuentra aquí la serie completa "Predicando toda la Biblia".

Este recurso fue publicado por 9Marks. | Traducción: María José Ojeda