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Título original en inglés: “For the Fearful and Anxious


Cuando estamos temerosos o ansiosos, normalmente nos sentimos solos y pensamos que Dios está callado, lo cual es irónico dado que justamente Él está actuando de manera opuesta. De hecho, la Escritura —la comunicación de Dios con nosotros— derrama palabras y promesas pronunciadas a las personas temerosas y ansiosas. Como una madre que sigue hablándole a su hijo durante una larga caminata por un oscuro camino con el fin de asegurarle al niño de su presencia, así nos dice nuestro Padre: «escuchen mi voz», y sigue hablando y hablando. Nuestro dilema no está en su silencio; está en cómo detenerse en uno o en dos de los cientos de pasajes que Él nos habla.

A continuación, compartiré dos lugares donde detenerse: el primer pasaje es para cuando necesitas dirección inmediata; el segundo, requerirá oración y práctica.

Cuando necesitas algo inmediatamente

En emergencias, cuando los temores y las ansiedades son fuertes e incesantes, considera estas palabras del apóstol Pedro.

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a su debido tiempo, echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes (1P 5:6-7).

«Humíllense». Esas son palabras llamativas. Dios es Dios y nosotros nos sometemos a su control soberano. No intentamos dilucidar nuestras circunstancias; simplemente confiamos en Él. Habacuc captura esto bien: «Pero el Señor está en su santo templo: Calle delante de Él toda la tierra» (2:20). Estas palabras son lo suficientemente potentes para interrumpir al corazón ansioso y callar la proliferación de escenarios apocalípticos.

Cuando quieras esperanza y dirección a largo plazo

El siguiente pasaje habla a la ceguera parcial que acompaña a la mayoría de nuestros temores y ansiedades. Los temores solo ven en parte. Ven que podríamos perder algo que apreciamos, algo como nuestro dinero, nuestra salud o la salud de alguien que amamos. Ven el potencial de pérdida con una agudeza microscópica. Sin embargo, no ven la presencia de Dios, no ven su fidelidad a sus promesas, no se fijan en las realidades invisibles, sino que son dominados por aquello que simplemente el ojo puede ver (2Co 4:18).

Eliseo nos da palabras para nuestra oración: «Señor, abre mis ojos, por favor».

Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, vio que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: «¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?». Y él respondió: «No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos». Eliseo entonces oró, y dijo: «Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea». Y el Señor abrió los ojos del criado, y miró que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo (2R 6:15-17)

Este tipo de vista se llama fe. Es nutrida en el tiempo por medio de la alimentación de la Escritura, orando y buscando en oración, aprendiendo de otros, cuyas vistas son más agudas, y conociendo a Jesús. Rara vez la vista por fe viene inmediatamente, como ocurrió con el siervo de Eliseo, pero es más o menos eso. Con remedios rápidos perdemos el beneficio de la perseverancia del día a día y la sabiduría que resulta de ello.

Estos dos pasajes han sido útiles personalmente y los recomiendo, pero hay veintenas de otros que podrían ser mejores para ti. Nuestra tarea es escuchar esas palabras ahora, escucharlas y meditar en ellas, hablar sobre ellas con nuestros amigos. Luego, cuando los temores y las ansiedades se apoderen de nosotros (y lo harán) escuchemos a nuestro Dios hablar y hablar.


Una versión previa de este artículo fue publicada en la página web de Biblical Counseling Coalition el 9 de junio de 2015 [en inglés].


Este artículo fue traducido íntegramente con el permiso de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por María José Ojeda, Acceso Directo, Santiago, Chile. La traducción es responsabilidad exclusiva del traductor.

Esta traducción tiene concedido el Copyright © (23 de diciembre, 2020) de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). El artículo original titulado “For the Fearful and Anxious” Copyright © 2020 fue traducido por María José Ojeda, Traductora General, Acceso Directo. El contenido completo está protegido por los derechos de autor y no puede ser reproducido sin el permiso escrito otorgado por CCEF. Para más información sobre clases, materiales, conferencias, educación a distancia y otros servicios, por favor, visite www.ccef.org.

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Dr. Edward Welch
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Dr. Edward Welch

Dr. Edward Welch es consejero y miembro de la facultad de The Christian Counseling and Education Foundation (CCEF). Él ha hecho consejería por más de treinta años y ha escrito ampliamente sobre depresión, temor y adicciones. Es autor de Cuando la gente es grande y Dios es pequeño y de Lado a lado: andando con otros en sabiduría y amor. Él y su esposa, Sheri, tienen dos hijas que están casadas y ocho nietos. En su tiempo libre, Ed disfruta pasar tiempo con su esposa y su familia extendida y tocar su guitarra.
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