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Debes estar familiarizado con el noveno mandamiento: «No hablarás falso testimonio contra tu prójimo». A nivel superficial es muy simple: no mientas sobre otros. Sin embargo, los cristianos tradicionalmente han entendido que implica mucho más que eso. Con el aumento de las tecnologías de comunicación modernas, y especialmente las redes sociales, estoy convencido de que necesitamos dedicarnos diligentemente a considerar nuevamente todo lo que este mandamiento exige de nosotros.

Haré justamente eso en dos partes, aunque primero debo admitir que este estudio partió siendo un ejercicio que emprendí para mi propio beneficio. Estaba convencido de que estaba quebrando el espíritu de este mandamiento, aunque no la letra, especialmente a través de las redes sociales. No estaba mintiendo sobre los demás, pero estaba leyendo mentiras. No estaba hablando falso testimonio contra mis hermanos o hermanas en Cristo, pero tampoco estaba protegiendo deliberadamente sus nombres o reputaciones. No estaba escribiendo rumores o medias verdades a sabiendas, pero las estaba buscando en internet. Como cristiano de tradición reformada es mi instinto buscar respuestas a mis preguntas y dudas en credos, confesiones y catecismos. En este caso, encontré ayuda y orientación en el Catecismo Mayor de Westminster.

Hoy comenzaré un estudio en dos partes del noveno mandamiento en un mundo de redes sociales: primero, consideraré los deberes que exige; luego, los pecados que prohíbe. En cada caso compartiré en viñetas cada frase del Catecismo. Debajo de cada frase, sugeriré preguntas que pueden fomentar una aplicación relevante en un mundo dominado por las redes sociales.

Este es tu desafío: piensa en la gente que sigues en Twitter, en los blogs que lees, en los sitios de noticias que visitas, los videos que miras en YouTube, en los amigos con los que interactúas en Facebook. Piensa en los temas que discutes con tu familia en casa y con tus amigos en la iglesia. No solo piensa en lo que dices, sino también en lo que lees o escuchas. El noveno mandamiento está destinado a gobernar tanto tu boca como tus ojos, tus oídos, tu corazón y tu mente. Y luego considera la sabiduría de estos tiempos.

Los deberes exigidos en el noveno mandamiento

Los deberes exigidos en el noveno mandamiento son:

  • «preservar y promover la verdad entre hombre y hombre, como también nuestra buena fama y la de nuestro prójimo,»
    ○ En cuanto a lo que dices y lees en Internet, ¿estás comprometido con promover la verdad y preservar y realzar la reputación de los demás? ¿Estás dispuesto a leer rumores e insinuaciones o a pasar tiempo leyendo, escribiendo, o compartiendo cosas que manchan la reputación de otros, especialmente la de otros creyentes?
  • «apariencia y posición a favor de la verdad,»
    ○ ¿Estás decidido a defender la verdad y a oponerte al error, no solo en lo que dices, sino también en lo que lees? ¿O tienes la fama de divulgar rumores y mentiras? ¿Te sientes atraído a leer material especulativo o manchado con mentiras y medias verdades?
  • «y de corazón, con sinceridad, libertad, claridad y plenitud, hablar la verdad, y solamente la verdad, en cuestiones de juicio y justicia, así como en las demás cosas;»
    ○ ¿Estás comprometido a leer, creer y decir solo lo que se puede verificar si es cierto? ¿Evitas sitios, canales de noticias y cuentas de sitios web donde se divulgan rumores especulativos o mentiras descaradas?
  • «una estimación caritativa hacia nuestro prójimo,»
    ○ ¿Demuestras amor y respeto aun por aquellos con los que no estás de acuerdo? ¿Demuestran los sitios que lees esa misma clase de amor y respeto?
  • «amando, deseando y regocijándonos por su buen nombre,»
    ○ ¿Confías en que los demás mantendrán una buena reputación y te alegras de todo lo que realce sus reputaciones como cristianos fieles? ¿Estás tan pronto a leer, creer y compartir información que manchará sus reputaciones como la que la realzará?
  • «entristeciéndonos por sus debilidades y ocultándolas;»
    ○ ¿Sientes dolor (en lugar de mera indignación) por los pecados y debilidades de los demás, y estás dispuesto a pasar por alto sus ofensas cuando dichas ofensas no son lo suficientemente injuriosas como para desvirtuar el Evangelio de Cristo? ¿Visitas sitios y lees material dedicado principalmente a exponer las transgresiones de los demás, especialmente de otros creyentes?
  • «reconocer libremente sus dones y cualidades, defendiendo su inocencia;»
    ○ ¿Te alegras con todas las evidencias de la gracia de Dios, aun cuando se manifiesten en personas con quienes tienes desacuerdos? ¿Muestran los sitios y los canales de noticias que lees un interés por recopilar y divulgar buenos informes sobre los demás así como elogiar todo lo que es bueno y agradable? ¿Defiendes a quienes son tratados de manera injusta?
  • «prontitud para recibir un buen informe, y faltos de disposición para creer un mal rumor con respecto a ellos;»
    ○ ¿Te gusta recibir un buen comentario sobre otro creyente, aun cuando tienes importantes desacuerdos con él? ¿Te niegas a recibir un comentario malicioso de otro creyente, especialmente si no tiene fundamento o no te concierne? ¿Eres capaz de detener comentarios negativos y malintencionados cuando alguien trata de comunicártelos? ¿Mantienes conversaciones ociosas sobre otros con amigos o miembros de tu familia de modo que divulgas comentarios maliciosos sobre ellos?
  • «disuadiendo a los que esparcen tales rumores, aduladores y calumniadores;»
    ○ ¿Te niegas a escuchar o a leer las opiniones de aquellos que cuentan malos rumores, divulgan comentarios negativos o calumnian a otros? ¿O sientes curiosidad por saber qué están diciendo, qué comentario negativo están dando a conocer, qué calumnias están divulgando? ¿Evitas proactivamente a estas personas? ¿Evitas leer malas noticias de personas o situaciones que no tienen ninguna relación con tu vida, tu iglesia o tu ministerio?
  • «un amor y cuidado por nuestro nombre, defendiéndolo siempre que sea necesario;»
    ○ ¿Proteges tu propia reputación, e incluso la defiendes cuando es necesario, para mantenerte por encima de cualquier reproche ante los ojos de los demás?
  • «guardar las promesas lícitas,
  • «estudiar y practicar todas las cosas que son verdaderas, honestas, amables y que den buena recomendación».
    ○ ¿Es el centro de todo lo que haces, dices, lees y miras aquello que Dios declara ser verdadero, honesto, amable y que da un buen nombre? ¿O te sientes atraído por lo que es falso, deshonesto, malo y deshonroso? ¿Justificas la razón por la cual necesitas saber cosas que son malas, inútiles, no verificables o posiblemente falsas?

Finalmente, quisiera dejar en claro que el noveno mandamiento no es el único mandamiento, así que debemos obedecerlo sin dejar de cumplir los otros nueve o el resto de la Palabra de Dios. Tampoco es la única orden respecto a nuestras relaciones con los demás; y ciertamente, hay ocasiones en las que debemos investigar lo que otros han dicho o hecho, y también hay ocasiones en la que debemos incluso condenar a otros por sus acciones o convicciones. No obstante, solo se puede obtener algo bueno al estudiar detenidamente este mandamiento y al aplicarlo diligentemente a toda nuestra vida, incluido al uso de las redes sociales.

En el próximo artículo consideraremos los pecados prohibidos por el noveno mandamiento.

Este recurso fue publicado originalmente en Tim Challies. Traducción: Marcela Basualto
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Tim Challies

Tim Challies es un seguidor de Jesucristo, esposo de Aileen y padre de tres niños. Se congrega y sirve como pastor en Grace Fellowship Church en Toronto, Ontario. Es autor de libros, entre los cuales puedes encontrar: Discernimiento: una disciplina práctica y espiritual, Limpia tu mente y Haz más y mejor; es  cofundador de Cruciform Press y escribe regularmente en challies.com
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