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Las noticias de mi Facebook estaban llenas hoy: llenas de exhortaciones para aferrarse con fuerza a la familia; para reunirse con seres queridos y adorar juntos; para pasar tiempo con personas de las que te has distanciado por la vida y el trabajo. Esto podría ser una gloriosa oportunidad para recordar las cosas más importantes mientras abrazas a tus hijos y a tu cónyuge con más fuerza.

El distanciamiento social tiene sus límites después de todo. Todos lo sabemos. Nadie permitiría que esto los obligue a tomar distancia entre tus hijos y tú, tu cónyuge y tú. Al contrario, parece que muchos reflexionan en la manera en que el aislamiento social nos empuja a estar cerca de las personas que priorizamos. Las personas que consideramos más esenciales para nuestras vidas.

No obstante, parece ser que la suposición es que todos están atrapados en una casa con personas que son familia para ellos. Y a raíz de la separación, ¿qué terminará comunicando esta etapa a aquellos que no tienen familias? ¿A quienes viven solos o con familiares extraños?

¿Qué les comunicará esto cuando se den cuenta de que no son esenciales para quienes los rodean?

La sangre es más espesa que el agua.

¿Sabías que esta frase significa exactamente lo contrario a lo que pensaríamos?

Normalmente, la relacionaríamos con la idea de que la familia está primero, pero la frase completa es «la sangre del pacto es más espesa que el agua de la matriz».

Algunas personas creen que tiene su origen en David y Jonatán: uno de los más claros ejemplos del pacto humano en la Biblia, y no entre marido y mujer, sino que entre dos amigos. Jonatán priorizaría esa amistad por sobre su relación con su padre. Otra posibilidad es que esta frase tenga sus orígenes en la sangre del Nuevo Pacto, hecho por Jesús; la sangre del Nuevo Pacto que sustituye todos los otros pactos. Eso me une tanto a ti como tú a tu cónyuge y (lo que voy a decir te va a ofender) me une tanto a tu cónyuge como a ti con él o ella.

Iglesia: le hemos pedido a los solteros que llamen bueno a algo que Dios nunca lo llamó así. Dios nunca llamó bueno ser abandonado, sentirse menos querido, percibir que eres el menos priorizado de la lista de las relaciones que importan. Cuando Él dice que la soltería es buena, no es eso a lo que se refiere.

Hemos (involuntariamente) transformado a la soltería en un sinónimo de tales cosas. Lo hemos hecho con hashtags como #foreverdate [#MiEternaCita], como si fueras a estar casada en el cielo y como si los solteros fueran los chaperones de tu matrimonio incluso en la eternidad. Lo hemos hecho con nuestros llamados a resguardarse con «las personas que realmente importan», aludiendo a sus familias. Accidentalmente, creamos guiones culturales, donde los solteros tienen que luchar contra un nuevo tipo de aguijón; un aguijón que dice que son menos importantes. Y luego les pedimos que no solo acepten esta etapa de la vida, sino que les decimos que si confían en Dios, lo llamarán bueno.

La metáfora de Cristo y la Iglesia que es reflejada en el matrimonio es hermosa; una imagen de una realidad invisible hecha carne y hueso. No obstante, si priorizamos la metáfora a costa de la realidad del cuerpo de Cristo real: nacido de su sangre y presente aquí y ahora, ¿qué significa? ¿Acaso es posible que esta jerarquía de priorización sea cultural y no bíblica?

No soy buena con lo práctico, pero asumo que puedo hacer un par de preguntas en este tiempo de coronavirus:

  • ¿Hay trabajo por hacer (al poner tu mente en las cosas de arriba) donde no te casarás ni serás dado en matrimonio? ¿Cómo esa mentalidad cambia la manera en que consideras a los solteros que te rodean en estos días venideros?
  • ¿Cómo se verá en la práctica comunicarle a tus seres amados que la relación con ellos es una prioridad para ti?

No tengo respuestas. Sin embargo, creo que vale la pena considerar las preguntas. Puedo decirte que, para mí, las personas que han amortiguado esto, tienen un par de cosas en común:

  1. Valoran la amistad: ellos no se acercan desde una sensación de privilegio: «tenemos tanto, ¿no deberíamos darle algo a la pobre chica soltera que está sola?». Al contrario, las personas que me hacen sentir cuidada en esta área, han comprendido la limitada esfera del matrimonio y de la familia. Creen que las relaciones tienen algo diferente que ofrecer, y un amigo terrenal puede entregar lo que ni un cónyuge ni un hijo pueden. Sus vidas sienten como si perdieran algo tanto como mi vida lo siente en este tiempo de separación.
  2. Me extrañan: se acercan no para ayudarme a sentirme priorizada, sino porque soy una prioridad. Se acercan porque me extrañan, no porque quieren ministrarme. No se acercan porque no quieren que me sienta sola, sino porque no estoy sola. Nuestra separación nos está costando algo a las dos partes.

Y, amigos familia, déjenme decirles, si no tienen a una persona que cumpla con esos criterios, podría ser que hayan priorizado la metáfora temporal por sobre la familia de Dios. No podemos cuidar de los solteros al valorar que se sientan valorados. Solo podemos cuidar de ellos al valorarlos realmente.

Al final del día, permíteme decir esto fuerte y claro, en este tiempo muchos de nosotros, tanto solteros como casados, estaremos separados de las personas con las que nos sentimos más cercanos. Tener un cónyuge o estar con la familia no es una garantía de que no estarás atrapado en una casa con personas a las que sientes como desconocidos. Quizás será doloroso, confuso y raro.

Espero que nos atesoremos unos a otros más profundamente en estos extraños días, no solo a quienes aún vemos, sino también de quienes hemos sido separados. Espero que este tiempo de aislamiento nos haga llegar a atesorar el regalo único que la amistad puede darnos.

Este recurso fue originalmente publicado en Thoughts from Fabs.
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Fabienne Harford
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Fabienne Harford

Fabienne Harford es escritora, conferencista y consejera que sirve en el equipo del Centro de Consejería de Austin Stone en Austin, Texas.
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