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Estar casada con un compositor e intérprete popular trae una porción razonable de situaciones interesantes. A menudo soy el objeto de interés de algunos solo por la persona con la que estoy casada. Recibo comentarios extraños de fanáticos sobre cuán «tierno» es mi esposo y de personas decepcionadas con la noticia de que Jimmy, en realidad, no me canta serenatas en la noche para dormir.

Es una experiencia peculiar que me busquen simplemente porque tengo acceso a alguien «importante». Frecuentemente, al principio, estos encuentros parecen ser genuinos. Como si la persona estuviera realmente interesada en mí, en mi vida y en mis intereses. Sin embargo, de pronto, la conversación toma un curso agudo: «entonces, ¿crees que pueda conocer a Jimmy?»; «¿crees que Jimmy pueda cantarme esto?»; «¿puedes decirle que venga a nuestro evento?».

La verdadera razón de su interés se expone: yo tengo acceso directo a algo que ellos quieren. Este es un ejemplo de lo que significa ser usado.

No me malinterpretes. No tengo resentimientos respecto a esto. Esos momentos vienen con el campo al que es llamado mi esposo. No obstante, la verdad es que esas no son las personas a las que me entusiasma contarles mi vida, tampoco son las que preferiría tener a mi alrededor. A nadie le gusta ser usado.

¿Alguna vez has sido usada por alguien? Quizás tengas amigos necesitados o familiares que solo te buscan por tu riqueza. Tal vez tu esposo solo parece estar interesado en ti cuando quiere intimidad física. Puede que seas una mujer soltera y todas tus amigas casadas tienden a asumir que eres más valiosa como babysitter. Cualquiera sea el caso, ser usada se siente horrible.

¿Sabes quién más detesta ser usado? Dios. Él anhela que las personas que lo busquen lo hagan solo porque quieren conocerlo, no para obtener cosas de Él. Uno de mis personajes favoritos de la Biblia es un hombre que es justamente así. Su nombre es Josías.

Josías, el buscador de Dios

Nacido del malvado rey Amón (quien fue asesinado por uno de sus propios siervos), Josías tenía todas las razones para no buscar a Dios. No obstante, en 2 Crónicas 34:3, vemos esta asombrosa declaración sobre él: «Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David […]».

Cuando Josías tenía dieciseis años, comenzó a buscar a Dios. Y aquí está lo asombroso: ¡no parece haber habido algo que provocara su búsqueda de Dios! No estallaba una guerra; no tuvo una crisis personal; no había hambruna en la tierra. ¡Él comenzó a buscar a Dios solo porque Él vale la pena hacerlo!

Así que, permíteme hacerte una pregunta: ¿buscas a Dios como Josías, solo para conocerlo? ¿O usas a Dios?

Cuatro maneras en que usamos a Dios

Lamentablemente, es fácil para nosotras caer en el hábito de buscar a Dios solo para obtener los beneficios que Él ofrece. Estas son cuatro maneras en que, con frecuencia, pensamos que estamos buscando a Dios, pero en realidad solo lo estamos usando.

1. Solo buscamos a Dios cuando queremos algo

¿Tus deseos por cosas dictan tu vida de oración? ¿El deseo de un mejor trabajo? ¿De un esposo? ¿De un hijo? ¿De ser aceptada en tu universidad favorita? ¿Tomas tu Biblia solo para ver lo que dice sobre un tema que te interesa? ¿O a fin de encontrar versículos para orar para que tu esposo sea un mejor líder?

Sí, Dios nos ha dicho que le pidamos cosas, que presentemos toda petición ante Él. Sin embargo, si ese es el único momento en que lo buscamos, debemos hacernos la pregunta: ¿realmente nos importa conocerlo por quien es Él o solo queremos los beneficios? ¿Lo estamos usando?

2. Solo buscamos a Dios para que arregle nuestras malas circunstancias

¿Comienzas a orar más cuando tus hijos se están portando mal? ¿O cuando el dinero empieza a escasear? ¿Solo tomas tu Biblia cuando tu vida se desmorona? Por supuesto, Dios es el primer lugar al que debemos correr cuando las cosas se ponen difíciles o cuando estamos sufriendo. Sin embargo, ¿es ese el único momento en el que oras? ¿Alguna vez tomas tu Biblia y oras cuando todo va de maravilla?

3. Solo buscamos a Dios para nuestra superación personal

¿Es Dios tu forma de autoayuda? Podrías tener una autoestima baja, por lo que piensas que buscar a Dios te dará más confianza. O quizás luchas con tener autocontrol con la comida y a veces con comer en exceso, por lo que solo buscas a Dios para pedirle que te ayude a detenerte. Quizás has mirado fotografías en línea que no debías y no sabes cómo dejar de hacerlo, por lo que buscas a Dios como un último recurso de cambio.

Sí, Dios es nuestra única esperanza de verdadero cambio y no hay otro lugar mejor al cual ir cuando nos encuentran en pecado. Sin embargo, si solo lo estás buscando para superarte personalmente y nunca para conocerlo a Él, lo estás usando para obtener lo que realmente deseas; es decir, superación personal, no Dios.

4. Solo buscamos a Dios para obtener su aprobación

Tal vez tienes momentos a solas porque eso es lo que hacen los buenos cristianos y realmente quieres agradar a Dios, por lo que lees tu Biblia cada día y oras fielmente. Sin embargo, no lo haces para conocer a Dios; lo haces para hacerlo feliz a Él, para ser una buena cristiana. Esta es la más sutil de las búsquedas falsas de Dios. Podría parecer correcto, pero todavía tiene que ver contigo y no con Él.

La verdad es que tus tiempos a solas nunca serán suficientes para ganar el favor de Dios. Nunca podremos hacer suficientes cosas buenas para compensar nuestro pecado. Nuestra única esperanza para que Dios esté complacido con nosotras es que creamos en Jesús, no solo que Él murió por nuestros pecados, sino que Él también vivió perfectamente por nosotras. Él vivió una vida justa y luego nos dio el perfecto historial de antecedentes a nosotras. Si estás en Cristo, tú ya tienes el favor de Dios; Él ya está complacido contigo. No por tus tiempos a solas con Él, ¡sino por lo que Jesús hizo por ti! Solo tienes que creer.

Buscar a Dios para «ser una buena cristiana», aunque podría parecer correcto, en realidad es otra manera de usar a Dios para sentirnos mejor respecto a nosotras mismas.

¿Es Dios tu mesero?

Nadie va a un restaurante para conocer al mesero. Las decisiones sobre restaurantes se toman en función de la comida que ofrecen, no del personal de meseros. Si le preguntara a los comensales promedio de restaurantes si estaban entusiasmados con conocer a su mesero, la respuesta sería un no rotundo. Esa no fue la razón por la que fueron allí. El mesero solo es importante para obtener aquello por lo que en realidad fueron al restaurante: la comida.

¿Alguna de estas declaraciones describe cómo te relacionas con Dios?

«Estoy esperando que Dios me traiga un esposo».

«Estoy pidiéndole a Dios que sane a mi familia».

«Estoy orando a Dios para que me acepten en mi universidad favorita».

«Estoy esperando en Dios que me libre de esta lucha con el pecado».

¿Realmente quieres conocer a Dios? ¿O simplemente lo vemos como un mesero, como el que nos trae lo que realmente queremos? Es fácil olvidar que lo principal que Jesús vino a hacer a la tierra fue ¡darnos acceso a Dios! ¡Para conocerlo personalmente! Ya no son los sacerdotes los que nos pueden acercar a Dios. Todo el que cree en Jesús tiene acceso a Dios:

Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura (Hebreos 10:19-22).

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado (Juan 17:3).

Todo lo que Jesús logró tuvo que ver con una cosa: darnos la oportunidad de conocer a Dios, ¡de acercarnos a Él con una conciencia limpia!

Buscar a Dios con un corazón puro

Si eres de algún modo como yo, tu tendencia siempre será solo buscar a Dios por los beneficios que Él te ofrece. ¿Quieres un corazón como el de Josías? ¿Quieres ser una buscadora de Dios y no alguien que lo usa? Estos son un par de lugares simples donde comenzar:

  • Ora: ¡ora por un corazón que busque a Dios! Lejos de su gracia y de su Espíritu, nuestros corazones están desesperadamente centrados en sí mismos. Detente ahora mismo, arrodíllate y pídele a Dios que te dé un corazón que lo conozca.
  • Arrepiéntete: confiesa tu tendencia a buscar a Dios solo por sus beneficios para ti. Pídele la gracia para salir de este patrón y para crear algunos nuevos hábitos de buscar a Dios simplemente porque Él es bueno. 
  • Busca a Dios proactivamente: usar a Dios tiende a ser una acción reactiva; lo buscamos en respuesta a algo que queremos cambiar. En lugar de ello, escoge buscar a Dios proactivamente. Cultiva hábitos proactivos de lectura bíblica y oración para ser consistente cuando todo esté bien.
  • Trata a Dios como una persona: Él tiene emociones, gustos y disgustos. Cree que Él verdaderamente es la Persona más disfrutable, más impresionante, más imponente que jamás conocerás. Cree eso y actúa como si fuera cierto.
  • Lee tu Biblia para conocer a Dios: con cada libro, capítulo y versículo que leas, hazte la pregunta: ¿qué me dice esto sobre Dios? Ponte un objetivo para leer tu Biblia hasta que desentierres diez cosas que hayas aprendido sobre Él.

Todo en este mundo es una pérdida comparado con la grandeza sin par de solo conocer a Dios. ¡La verdadera plenitud del gozo se encuentra en su presencia! Cree esto y busca a Dios con pasión y determinación, sin una razón más que porque Él lo vale.

Este recurso fue publicado originalmente en TrueWoman.com y en el blog de Kelly Needham.
Photo of Kelly Needham
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Kelly Needham

Kelly Needham está casada con el cantante y compositor cristiano Jimmy Needham. Kelly es una colaboradora regular de Aviva Nuestros Corazones y sus artículos han sido parte de Desiring God, The Gospel Coalition, The Ethics and Religious Liberties Commission, Eternal Perspectives Ministries, y Crosswalk. Ha servido en ministerios de jóvenes, de universitarios y de mujeres. Es autora de Friend-ish: Reclaiming Real Friendship in a Culture of Confusion.  Kelly y Jimmy viven en Dallas con sus cuatro hijos, Lively, Sophia, Benjamin e Isaac.
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