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Título original en inglés: «The hopeless marriage».


La mayoría de los matrimonios tienen momentos en los que a uno de los cónyuges no le gusta el otro, y la aversión suele ser mutua —al menos mis «amigos» me dicen que eso es correcto—, aunque estoy convencido de que incluso cuando mi esposa piensa que no le gusto, secretamente, muy secretamente, sigo gustándole. Para algunos de nosotros, estos momentos pasan menos frecuentemente y los manejamos con más habilidad y gracia. Para otros, la aversión mutua es crónica y bastante aguda, y la desesperanza marital se vuelve la norma.

Odio esa desesperanza. Las elecciones son persistir en la relación y ver quién muere primero o elaborar una vida independiente y tratar de fingir que no te importa. De cualquier manera, tu alma se marchita. Es difícil tener una vida vibrante con Dios cuando tu relación primaria está en problemas.

Entonces, ¿qué puedes hacer?

  1. No lo sé. Puede que no parezca muy útil, pero, por lo menos, te muestra un poco de respeto. Estoy diciendo que nada es fácil sobre tu situación. Si un amigo o consejero tiene la respuesta para ti, esa persona probablemente no entiende que has intentado todas las respuestas y no funcionan.La característica bendita de esto es que lo único que podemos hacer es clamar por misericordia al Dios que escucha, que comprende, que tiene un interés único en la unidad relacional y que tiene el poder de resucitar a los muertos. El peligro siempre presente en la consejería es que los consejeros encuentran formas de «arreglar» a las personas, lo que significa que podemos pasar por alto nuestra necesidad espiritual y nuestra dependencia constante del Espíritu.En ese sentido, «no lo sé» significa «en su desesperanza, ya han tenido suficiente y necesitan la intervención divina». Tal humildad es a la vez atractiva y esperanzadora.
  2. Ofrécete para ir primero. Cuando ambos cónyuges tienen sus armas cargadas y apuntadas, se necesita una buena cantidad de valentía espiritual para bajar tu arma primero. Pero asumiendo que no estás en una situación de peligro físico, esta es la única manera de ganar. El Sermón del Monte codifica el camino hacia el poder y el prestigio (Mt 5:1-10). Imagina cuán bueno sería no caerle bien a tu cónyuge por hacer lo justo, en lugar de lo egoísta. Imagina establecer como objetivo amar a tu cónyuge más de lo que tú quieres ser amado. Lo peor que va a suceder es que serás bendecido y conocerás a Jesús más que antes. Lo mejor que va a suceder es que conocerás mejor a Jesús, los seres espirituales quedarán atónitos ante el poder de Dios en personas débiles y, de alguna manera, habrás contribuido al Reino de Dios en maneras que durarán hasta después de la muerte.¿Alguien está dispuesto a soltar sus armas? Se vuelve aburrido pelear con alguien que no contraataca con estrategias del mundo.
  3. Recuerda que tu batalla no es contra carne y sangre (Ef 6:12). Si sabemos algo, es esto: Satanás es invitado a toda relación dividida (Ef 4:26) y, una vez invitado, no se irá, a menos que la invitación sea revocada. Cada relación dividida —toda la desesperanza— está cubierta por todas partes de huellas dactilares demoníacas. Es como si los cónyuges desesperanzados estuvieran apuntándose el uno al otro con sus rifles de aire comprimido; mientras tanto, el lanzacohetes de Satanás está listo para destruir al esposo, a la esposa y a cualquiera que esté cerca, como a sus niños.De alguna manera, al menos uno de los cónyuges debe ver que Satanás es una amenaza mucho más grande que el otro cónyuge.

Recibirás muy poco consuelo al saber que hay otros cristianos que están en relaciones sin esperanza que se ven muy parecidas a la tuya. Sin embargo, deberías sentirte animado de que la desesperanza es un pequeño paso de la necesidad espiritual, que es el fundamento de todo cambio. Y deberías sentirte animado de que lo imposible —piensa en los israelitas atrapados por los egipcios en el Mar Rojo— es el lugar ideal para el poder de Dios.


Esta traducción está protegida por derechos de autor © 2022 por The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). Este artículo, titulado «The hopeless marriage» Copyright © 2014, fue escrito por Ed Welch y está disponible en https://www.ccef.org/hopeless-marriage/. Todo el contenido está protegido por los derechos de autor y no puede ser reproducido sin el permiso escrito otorgado por CCEF. Para más información sobre clases, materiales, conferencias, educación a distancia y otros servicios, por favor, visite www.ccef.org.

Traducido íntegramente con el permiso de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por Jacquie Tolley, Acceso Directo, Santiago, Chile. La traducción es responsabilidad exclusiva del traductor.
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Dr. Edward Welch
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Dr. Edward Welch

Dr. Edward Welch es consejero y miembro de la facultad de The Christian Counseling and Education Foundation (CCEF). Él ha hecho consejería por más de treinta años y ha escrito ampliamente sobre depresión, temor y adicciones. Es autor de Cuando la gente es grande y Dios es pequeño y de Lado a lado: andando con otros en sabiduría y amor. Él y su esposa, Sheri, tienen dos hijas que están casadas y ocho nietos. En su tiempo libre, Ed disfruta pasar tiempo con su esposa y su familia extendida y tocar su guitarra.
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