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Importa poco lo que pensemos sobre el coronavirus. Sin embargo, importa una eternidad lo que Dios piensa. Él no está en silencio respecto a lo que piensa. Difícilmente, una página en la Biblia es irrelevante para esta crisis.

Nuestra voz es hierba; la de Él es granito. «Toda carne es como la hierba, y toda su gloria como la flor de la hierba. Sécase la hierba, cáese la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre» (1P 1:24-25). Sus palabras en la Escritura «no se puede[n] violar» (Jn 10:35). Lo que Él dice es: «verdaderos, todos ellos justos» (Sal 19:9). Escuchar a Dios y creer en Él es como construir tu casa en la roca y no en la arena (Mt 7:24).

Su voz no es solo verdadera; es perfectamente sabia para cada situación. «Maravilloso su consejo y grande su sabiduría» (Is 28:29). «Su entendimiento es infinito» (Sal 147:5). Cuando da un consejo sobre el coronavirus, este es firme, inquebrantable y perdurable. «El consejo del Señor permanece para siempre» (Sal 33:11). «Su camino es perfecto» (2S 22:31).

Sus palabras en estos tiempos no son solo verdad y sabiduría; también son preciosas y dulces. «Deseables más que el oro […] más dulces que la miel y que el destilar del panal» (Sal 19:10). Son la dulzura de la vida: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6:68). Y con una vida indestructible vienen palabras de paz y gozo inquebrantables: «Tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón» (Jr 15:16).

Y la dulzura no está perdida en este momento de amarga providencia. No si hemos descubierto el secreto de estar «como entristecidos, pero siempre gozosos» (2Co 6:10). El secreto es este: saber que la misma soberanía que puede detener al coronavirus y no lo hace, es la misma soberanía que sustenta al alma en medio de él. Sin duda, más que sustentar, endulza con la esperanza de que para aquellos que confían en Él, sus propósitos son amables, incluso en la muerte.  

«Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios» (Ro 11:22). Su providencia es dulce y amarga. Noemí no pecó cuando dijo: «El trato del Todopoderoso me ha llenado de amargura» (Rut 1:20). Era verdad. Lo dijo en el momento en que todo su destino estaba a punto de cambiar.

Este no es un tiempo para visiones sentimentales de Dios. Es un tiempo amargo; Dios lo envió. Sabemos esto, porque Él «obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad» (Ef 1:11). Todas las cosas. Ningún gorrión cae al suelo sin el permiso del Padre celestial (Mt 10:29).

La naturaleza no es soberana. Satanás no es soberano. El hombre pecador no es soberano. Dios los gobierna a todos (Lc 8:25; Job 1:12, 2:6; Hch 4:27-28). Por tanto, decimos junto a Job: «Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, y que ninguno de tus propósitos puede ser frustrado» (Job 42:2). 

Por lo tanto, Dios no solo puede comprender el coronavirus, Él tiene un propósito para él. Dios no hace nada y no permite nada sin sabios propósitos. No hay nada que simplemente ocurre. Todo fluye del consejo eterno de Dios (Ef 1:11). Todo es sabiduría. Todo está lleno de propósito. Para quienes confían en Jesucristo, todo es bondad. Para otros es un llamado misericordioso de aviso: «Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida» (Ap 22:17).

Nuestra esperanza y oración es que los recursos que dejaremos a continuación, que planeamos suplementar semanalmente ¹, puedan ser de ayuda para anclar tu alma a la Palabra de Dios. Que puedas ver la grandeza, la belleza y el valor de Jesucristo (Fil 3:8). Que puedas atesorarlo por sobre la salud y la vida (Sal 63:3). Y que Dios sea glorificado en ti, mientras eres satisfecho en Él. 

Esto traigo a mi corazón,
Por esto tengo esperanza:
Que las misericordias del Señor jamás terminan,
Pues nunca fallan sus bondades;
Son nuevas cada mañana;
¡Grande es tu fidelidad!
«El Señor es mi porción», dice mi alma,
«Por tanto en Él espero» (Lam 3:21–24)

John Piper © 2020 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso.

[1] Nota del editor: Estos recursos serán publicados en inglés semanalmente en www.desiringgod.org. Si quieres estar al tanto visita su sitio web. Pronto estarán disponibles algunos de ellos en español, aquí en Acceso Directo.

Photo of John Piper
John Piper
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John Piper

John Piper es fundador y profesor de desiringGod.org y rector de Bethlehem College & Seminary. Por 33 años, sirvió como pastor de la Iglesia bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros, dentro de ellos se encuentran: Sed de Dios: meditaciones de un hedonista cristiano, y más recientemente, Por qué amo al apóstol Pablo: 30 razones.
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