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Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del podcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.

¿Es sabio que novios viajen juntos? ¿¡Quedarse en el mismo hotel!? ¿Deberían? Es una pregunta que nos hacen regularmente. Esta vez, nos la hizo una jovencita. «Hola pastor John. Mi novio y yo planeamos irnos de viaje en tres semanas, lo planeamos hace cinco meses. Mi mamá me dice que teme por nosotros y por las tentaciones que surjan durante el viaje. Le he asegurado que aunque hemos caído en tentación en el pasado, hemos buscado a Dios desesperadamente y el consejo de otros cristianos para confrontar ese patrón y que realmente lo hemos dejado a los pies de la cruz. Después de discutir esto respetuosa y completamente, concluímos que estaremos bien».

 «Hoy mi mamá nuevamente me confrontó y me dice que ella cree que estamos deshonrando a Dios, aunque nos quedemos en habitaciones separadas toda la semana. Aunque estoy frustrada, tampoco quiero deshonrar los deseos de mis padres. Estoy intranquila preguntándome si estamos deshonrando a Dios al viajar juntos antes de casarnos».  

Sabes, he pensado sobre esta pregunta y he pensado en ideas que compartiré en solo un minuto. Sin embargo, al escucharte leer esta pregunta de nuevo, Tony, me enoja el chico. Es decir, me piden responderle a la jovencita, y lo haré, pero mientras lees la pregunta, solo quiero decir: «ya pues, chico, ya pues. Muestra tu respeto por esta mamá. Guarda este viaje para después». Bueno, suficiente de eso. Permíteme responder.

Cambio cultural

Permíteme darte tres razones desde la Biblia del por qué creo que los instintos éticos de tu madre son correctos. Creo que no es sabio que una pareja no casada vaya en un viaje como este juntos (y no solo no es sabio, sino que contrario a las tres directrices bíblicas). En primer lugar, déjame sugerir por qué creo que esto es incluso un problema entre tú y tu madre.

Probablemente, hace cincuenta años, cuando yo tenía 20, ir en un viaje de tres semanas como una pareja no casada habría sido algo más impensado de lo que es hoy. ¿Por qué? Por al menos dos razones.

Una de ellas es que el mundo considera normal el sexo fuera del matrimonio. Evitar situaciones donde podría suceder más fácilmente no tiene sentido en la cultura más amplia. Existe menos apoyo cultural para la convicción de que esos viajes no son sabios. Esa es la primera razón e incluso es un problema: un cambio cultural como ese (no es un cambio saludable).

La otra razón es que, por cincuenta años, ha existido una presión cultural cada vez mayor de tratar a los hombres y a las mujeres como si fueran lo mismo, lo que significa que es tan legítimo ir de viaje con una jovencita como lo es ir con un jovencito; de otra manera, es injusto.

Ahora, considero trágicas ambas transformaciones culturales y que llevan a mucho pecado y mucho dolor, heridas y daño en todo tipo de formas y relaciones. Requiere una fuerte confianza y valentía para una persona joven nadar contra tales olas culturales. Espero que seas ese tipo de persona fuerte, confiada y valiente, y espero que este novio lo sea también. Ese es el escenario; ese es el escenario que pienso que crea el conflicto.

Deseos engañosos

Ahora bien, a continuación te mostraré tres enseñanzas bíblicas que creo que deben provocar que no viajes ahora y lo guardes para cuando estén casados.

En primer lugar, Dios creó el cuerpo y la mente humana de tal manera que aquellos que están enamorados deseen con mucha fuerza tocarse mutuamente e ir hacia el clímax sexual juntos. Eso es normal; es inevitable que ese deseo ocurra. Dios ha asegurado el porvenir de la alegría de esa relación y satisfacción en el matrimonio y no en otro lugar.

Tú ya has descubierto (lo dijiste) que mucho tiempo juntos, especialmente en privado, hace que esos deseos sean muy fuertes. Esos deseos ya te han llevado a la actividad sexual de la que te arrepientes. Si amas agradar al Señor en pureza de mente y cuerpo, esta es la directriz que Dios da en Romanos 13:14: «Antes bien, vístanse del Señor Jesucristo, y no piensen en proveer para las lujurias de la carne». Ese término, no piensen en proveer significa que no te pongas a ti misma en una posición innecesaria que probablemente fomente deseos que no puedas controlar.

Si dices: «Oh, podemos controlarlos», te recordaría dos cosas. La primera es que Dios nos advierte que los deseos son engañosos (Ef 4:22). Son engañosos y el pecado también lo es (Heb 3:13). Esto significa que los deseos del cuerpo tienen un gran poder sobre la mente y sobre la voluntad que te hace pensar y desear neciamente. Ese es su poder. Algunas tentaciones, por lo tanto, deben ser evitadas, no solo resistidas.

Dios sin duda podría haber atrapado a Jesús si es que Él hubiese saltado desde el templo, ¿cierto (Lc 4:9-12)? Sí, podría haberlo hecho. Habría sido algo, fácil, fácil, fácil. Dios puede hacer eso así como también puede librarte de la fornicación. Jesús le dijo a Satanás: «No voy a saltar. Punto». Su razón fue la que debe ser la tuya: «No tentarás al Señor tu Dios» (Lc 4:12). Dios puede, si quiere, guardarte pura en ese viaje, pero sus advertencias son tales que deberías decir: «no pondré a prueba al Señor en esto». Esta es la primera razón.

Un mundo que observa

Esta es la segunda enseñanza bíblica que debe provocar que guardes este viaje para cuando estén casados. La mayoría de las personas del mundo, tanto religiosas como irreligiosas, asumen que si viajan juntos, dormirán juntos. La mayoría que los ve ni siquiera sabrá que están en habitaciones separadas y el resto pensará que estar en habitaciones separadas no evitará que duerman juntos. Después de todo, para la mayoría de los jóvenes hoy, el sexo antes del matrimonio es normal. Te verán como alguien que está encajando en el mundo nada más. Eso es lo que ellos asumirán.

Las personas formadas bíblicamente asumirán que eres descuidada, si es que no estás pecando. Las personas que no tienen una formación bíblica, aquellas que deben importarte mucho, asumirán que estás teniendo sexo. Eso es lo que van a asumir. No hay otra manera en que piensen de ti mientras te observan.

Esto es lo que Dios dice acerca de este tipo de observaciones del mundo. Él dice: «A fin de que se conduzcan honradamente para con los de afuera» (1Ts 4:12). Esta palabra, honradamente (del griego euschēmonōs) es una palabra muy interesante. Significa rectamente, debidamente, adecuadamente, apropiadamente. O «Respeten lo bueno delante de todos los hombres» (Ro 12:17); o «Nos preocupamos por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres» (2Co 8:21).

Si amas a Cristo más que a la diversión de ese viaje y quieres que sus vidas hablen claramente sobre sus estándares de pureza, no creo que priorices este viaje por sobre tu compromiso de comunicar claramente la belleza de los estándares de Cristo por pureza. Ese viaje no comunica eso.

Proteger al débil

En tercer lugar, al irte en este viaje o al no hacerlo, debilitas o fortaleces los estándares de otros cristianos, especialmente de los más jóvenes que podrían ser incluso más débiles que tú y están buscando más justificaciones para hacer lo que tú estás por hacer. Pablo dice: «Por tanto, si la comida hace que mi hermano caiga en pecado, no comeré carne jamás, para no hace pecar a mi hermano» (1Co 8:13).

Ahora bien, ¿cuánto más evitaría un viaje de tres semanas que normalizará aún más una práctica que la mayoría de las personas simplemente no podrán realizar con pureza sexual? Déjame decirlo nuevamente: ¿cuánto más Pablo diría: «no voy a ir en un viaje de tres semanas que normalizará una práctica que la mayoría de las personas simplemente no serán capaces de realizar con pureza sexual»? ¿Tienes el derecho de hacer este viaje en tu libertad cristiana? Probablemente. «Ese no es el problema», diría Pablo.

«No dando nosotros en nada motivo de tropiezo, para que el ministerio no sea desacreditado» (2Co 6:3). Para Pablo, esto significa no hacer cosas que él tenía todo el derecho de hacer. El problema no son los derechos. El problema es el amor y la pureza, y si es que tú participarás en un patrón cultural que a la larga es destrucción.

Debido a esas tres enseñanzas bíblicas, creo que los instintos morales de tu madre por este viaje son correctos. Te animaría a guardar el gozo de es tipo de unión extendida para el matrimonio. No te arrepentirás.

John Piper © 2019 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso.
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John Piper

John Piper es fundador y profesor de desiringGod.org y rector de Bethlehem College & Seminary. Por 33 años, sirvió como pastor de la Iglesia bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros, dentro de ellos se encuentran: Sed de Dios: meditaciones de un hedonista cristiano, y más recientemente, Por qué amo al apóstol Pablo: 30 razones.
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