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Lo menor sobre los Profetas Menores es su lugar en la vida de la iglesia hoy. Gran parte de nuestra congregación nunca ha leído la robusta teología de los profetas sobre el Dios que disciplina a sus hijos y los llama al arrepentimiento. Como resultado, las imágenes verbales y a menudo el futuro sombrío dejan a la congregación confundida o sin esperanza, preguntándose qué era lo que Dios tenía para su pueblo del Antiguo Testamento y, por consiguiente, qué es lo que tiene para nosotros.

 Esta es una razón fundamental por la que debemos predicar cualquiera de los Profetas Menores y ciertamente puede verse en el primero de estos portavoces de Dios: Oseas.

Por tanto, comparto cuatro razones por las que todo predicador debe predicar la profecía de Oseas.

1. Ver la naturaleza sufrida de Dios

Al haber profetizado en la última parte del siglo VIII a.C., Oseas dirige su mensaje al reino del norte de Israel. Él depende en gran medida De las Escrituras anteriores, particularmente de las promesas pactuales de Levítico 26, Deuteronomio 4:25-31 y Deuteronomio 28-32.

Todo esto lleva al mensaje principal de Oseas, que se centra en el matrimonio espiritual que Dios prevé entre él y su pueblo del pacto y cómo el rompimiento de este pacto ha llevado a la ruina de su pueblo.

Sin embargo, desde este mensaje de juicio, el brillante rayo de la fidelidad de Dios entra.

Cuando Dios llama a Oseas a casarse con una mujer infiel (1:2) y, post adulterio, a aceptarla una vez más (3:1), se nos da la oportunidad de comprender el corazón de Dios hacia su pueblo. Incluso en medio de la declaración de la idolatría y la promesa del exilio, el predicador repetidamente saca a la luz la naturaleza misericordiosa de Dios que continúa rogando por aquellos que han ido tras otros dioses (4:13-13; 5:4; 6:10).

Regularmente necesitamos recordar estas verdades tanto para nosotros mismos como para nuestras relaciones con otros. Demasiado a menudo, nos preguntamos por qué continuamos buscando a cristianos rebeldes o presionamos discipulados con aquellos que parecen estar estancados. Muchas veces, como los discípulos, nos preguntamos cuán a menudo debemos perdonarnos unos a otros (Mt 18:21-22). En esas situaciones, Oseas nos recuerda la naturaleza de Dios. Él es un Dios que busca y va tras su pueblo. Al mismo tiempo, somos confrontados con el dolor del pecado y sus consecuencias.

Si Proverbios presenta este principio: «El Señor ama a quien reprende» (Pr 3:12), Oseas nos muestra cómo es su disciplina amorosa. Al ver la manera en que Oseas 4 al 14 expone el juicio de Dios contra su pueblo, podemos agradecerle por lo suficientemente misericordioso que es al mostrarles la locura de sus corazones. También podemos darle gracias porque es igual con nosotros, lo que nos lleva a la segunda razón por la que debemos predicar esta profecía.

2. Aprender que todos somos adúlteros espirituales

Mientras que muchos se familiarizarán con la historia del matrimonio de Oseas con la prostituta Gómer (Os 1-3), el expositor tendrá que trabajar mucho para aplicar en casa esa imagen del matrimonio y adulterio.

Mientras vemos correctamente el matrimonio como una «parábola de permanencia», la vida y el testimonio de Oseas proyecta al matrimonio como una «parábola de perversión», pues Gómer reiteradamente se entrega a otros amantes. Oseas nos enseña que todos, como Israel, somos Gómer espirituales, naturalmente nos entregamos a otros amores e ídolos del corazón.

Demasiado a menudo, pensamos que nuestro pecado es hacer malas obras, decir palabras equivocadas o tener pensamientos malvados. No obstante, Oseas nos enseña que el problema está principalmente en el corazón: se trata principalmente sobre nuestros amores. Como James Smith dijo correctamente: «nuestras necesidades, anhelos y deseos se encuentran en el centro de nuestra identidad, la fuente desde la cual fluyen nuestras acciones y comportamientos».

Entendernos a nosotros mismos como adúlteros espirituales nos ayudará a entender la verdadera naturaleza del pecado. Las aplicaciones potenciales aquí son demasiadas como para contarlas. No importa con lo que esté luchando un miembro de la iglesia, todos los caminos llevan de regreso al corazón. No importa si estamos luchando por la pureza sexual o contra el enojo; por sabiduría en nuestras finanzas o contra la agobiante ansiedad; por una paternidad piadosa o contra el descontento en la soltería. En cada situación, Oseas ilustra por medio del pecado de Israel la verdad confesada por David en el Salmo 51:4: «Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos».

Oseas nos enseña que nuestra más grande necesidad no está en la modificación de nuestro comportamiento o en ajustar nuestra actitud. Nuestra más grande necesidad es un trasplante de corazón (4:1; 6:4, 6; 10:12).

¿Cómo ocurrirá esto? A través del poder atrayente del amor del Novio.

La respuesta a esta pregunta me lleva a la tercera razón por la que debemos predicar alegremente Oseas.

3. Ser testigos del poder atrayente el amor del Novio

La historia de Israel deja en claro que el Señor es sufrido. Israel peca; el Señor los llama al arrepentimiento. Israel peca; el Señor los llama al arrepentimiento. Y así una y otra y otra vez.

Sin embargo, incluso en medio del ciclo constante de pecado y juicio, las palabras atrayentes de Dios persisten.

Tenemos las primeras señales en Oseas 1, donde Dios promete que aquellos que fueron llamados: «No son mi pueblo», un día serán llamados «hijos del Dios viviente» (1:10). La verdad vuelve a aparecer en el próximo capítulo, mientras Dios desempeña el rol de un novio que corteja a su verdadero amor:

Por lo tanto, voy a seducirla.
Llevarla al desierto,
Y hablarle al corazón.
Allí le daré sus viñas,
Y el Valle de Acor por puerta de esperanza.
Y allí cantará como en los días de su juventud,
Como en el día en que subió de la tierra de Egipto (2:14–15).

Quizás esta es la mejor manera para que los predicadores centrados en Cristo puedan trazar su camino desde Oseas hasta Cristo, puesto que él es el verdadero Novio que llama a su pueblo a sí mismo.

Oseas debe dar su vida por su novia adúltera. Sin embargo, Jesús hace incluso más, dando su vida al punto de morir, y al hacerlo, gana y atrae a su rebelde novia. Por medio de Cristo, experimentamos el peso y la profundidad del amor de Dios. Por medio de la cruz de Cristo, vemos la altura y la profundidad de nuestro pecado: el costo del amor de Dios. A través de la tumba vacía, experimentamos lo que hace el amor del Novio por el rebelde atraído.

Al leer y predicar este libro, vemos un ángulo desgarrador sobre estas verdades del Evangelio, lo que nos lleva a nuestra última razón por la que debes predicar Oseas.

4. Nos obliga a someternos alegremente a Dios

En este punto, podrías estar preguntándote qué deben llevarnos a hacer todas estas verdades de Oseas. Afortunadamente, Oseas 14:1-3 no deja dudas:

Vuelve, oh Israel, al Señor tu Dios,
Pues has tropezado a causa de tu iniquidad.
Tomen con ustedes palabras, y vuélvanse al Señor.
Díganle: «Quita toda iniquidad,
Y acéptanos bondadosamente,
Para que podamos presentar el fruto de nuestros labios.
Asiria no nos salvará
No montaremos a caballo,
Y nunca más diremos: “Dios nuestro”
A la obra de nuestras manos,
Pues en ti el huérfano halla misericordia».

Estos versos resumen lo que Dios ha estado prometiendo por medio de la profecía. ¿Cuál es el objetivo deseado? Llevar al pueblo de Dios a estar bajo el gobierno de Dios. Llevar a su pueblo a un sometimiento amoroso.

El mensaje de Oseas para Israel (y el mensaje de Oseas para nosotros) no se trata principalmente sobre juicio y tristeza, aunque la disciplina de Dios es central. Al contrario, su mensaje tiene el propósito de llevarnos al arrepentimiento y a la obediencia.

Al final, Oseas no deja ninguna duda sobre cómo debemos responder a Dios. Al predicar el libro, nosotros como predicadores tenemos la gran oportunidad de llamar a la congregación a responder como aquellos que han sido cortejados por el Novio y han sido bienvenidos en su casa. A medida que exponemos la idolatría del corazón humano, invitamos a nuestros oidores a encontrar esperanza en el Evangelio y a dar sus vidas para el propósito de glorificar a Dios a través del sometimiento alegre y la obediencia a él.

Por estas cuatro razones, y muchas más, pastores, pueden usar Oseas para señalarle a tu congregación la esperanza renovada que se encuentra solo en Cristo. A pesar de lo terrible que era el pecado de Israel, a pesar de lo rebeldes que somos nosotros, esto no puede apagar la búsqueda resistente de Dios y el amor redentor por su novia.

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks. | Traducción: María José Ojeda
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Adam Triplett

Adam Triplett es el pastor principal de la iglesia bautista Waverly Place en Roanoke, Virginia.