volver

Juan tiene un propósito singular para escribir su Evangelio: él quiere que el lector llegue a la conclusión de que Jesús en realidad es el Cristo, el Mesías prometido de la Escritura y que, al llegar a esa conclusión, tengan vida en su nombre (Jn 20:30-31). Así que en un sentido muy real, el Evangelio de Juan es un largo folleto evangelístico. Juan expone, con precisión e intencionalidad, un argumento para persuadir a cualquiera que lea o escuche sus palabras.

Así que en línea con su propósito, a continuación les presento cuatro razones por las que debes predicar todo el libro de Juan.

1. Ver la identidad de Jesús

Juan está interesado en asegurarse de que las personas comprendan no solo que Jesús es Dios, sino que Jesús es el Dios de la Escritura. Desde el primer capítulo, el Evangelio de Juan está empapado de alusiones y referencias al Antiguo Testamento: hay lenguaje de la Creación; hay imágenes y cumplimientos de los sistemas de sacrificio y festivales; hay afirmaciones de Jesús diciendo que Él es uno con el YO SOY; hay alusiones a Ezequiel, Isaías y Zacarías; hay alusiones al Jardín del Edén durante la crucifixión y la resurrección; y finalmente, está la afirmación de que la totalidad de las Escrituras del Antiguo Testamento dan testimonio de Jesús.

Podría continuar, pero Juan está intentando dejar bastante claro a lo largo de su Evangelio que Jesús es el prometido de Israel. Él es el Rey que llevará una corona y traerá consigo un nuevo Reino. Él es el Profeta que llevará las mismísimas Palabras de Dios a su pueblo. Él es el Sacerdote que no solo llevará al cordero como sacrificio, sino que será quien se transformará en el Cordero del sacrificio.

2. Ver el poder de Jesús

El Evangelio de Juan nos da claridad respecto a la identidad de Jesús y también nos hace testigos de su poder. Juan escoge a propósito sobre qué señales escribir. Así que mientras predicas este libro, debes luchar con estas preguntas: «¿Por qué Juan escogió esta señal? ¿Qué está intentando mostrarnos de Jesús aquí?».

Las señales de Jesús exponen su poder y culminan con la resurrección de Lázaro. Ya sea en su poder soberano sobre la creación (6:16-21) o en su poder creativo de la nada (6:1-15) o en su poder restaurador al sanar (4:50, 5:8-9, 9:7, 11:43-44), Juan pinta un cuadro poderoso de Jesús. Milagro tras milagro, Él se enfrenta a nuestros mayores enemigos y dice una palabra o piensa un pensamiento y la voluntad del Hijo debe ser obedecida inmediatamente. Cuando enseñamos correctamente el poder de Jesús sobre el pecado y sus consecuencias combinadas junto al cuidado de sus ovejas, lideramos a nuestra congregación hacia una paz que nada en este mundo se la puede llevar (Jn 16:33).

3. Ver la misión de Jesús

El Evangelio de Juan también se centra en la claridad y simplicidad de la misión de Jesús. Jesús fue enviado por Dios para cumplir la voluntad del Padre; Él fue enviado para que el pueblo pudiera creer en Él y para que Jesús no perdiera a ninguno de ellos (6:29, 39). Jesús fue enviado por el Padre a una tierra extranjera para llevar con Él el mensaje de salvación a aquellos que creen. En un sentido muy real, Jesús es el primer misionero cristiano y su propósito al venir a la tierra era vivir como «el enviado» de Dios. Este lenguaje de «ser enviado» satura mucho del Evangelio de Juan y nos revela cómo Jesús vio su vida y ministerio.

Es importante que las iglesias entiendan cómo Jesús vio su vida. No fue principalmente de manera teológica o antropológica, aunque sin duda no era menos que eso. En lugar de ello, Jesús vino a cumplir una misión (su sacrificio sustitutorio, su resurrección victoriosa) y a contarle a las personas sobre esa misión que ahora fue cumplida: el vino a salvar y a evangelizar.

4. Ver la misión de los discípulos de Jesús

Dicho de manera simple, la comprensión que Jesús tiene de su misión da forma a la misión de sus discípulos. Jesús los mira a los ojos después de la resurrección y les dice: «Paz a ustedes; como el Padre me ha enviado, así también yo los envío» (20:21).

Así la forma misional y evangelística del ministerio de Jesús obliga a sus discípulos y a su iglesia. Existe mucha confusión afuera por lo que la iglesia debe estar haciendo y cuál es su misión. Sin embargo, Jesús expone claramente: somos enviados, al igual que Él, a expandir el Evangelio para que las personas puedan creer en Jesús y que al creer en Él encuentren vida en su nombre.

Mientras predicaba este libro, me encantó ver lo simple que es el evangelismo. El llamado evangelístico de los primeros seguidores de Jesús fue simplemente: «ven, y ve» (1:46; 4:29). Las personas se encontraron con Jesús y luego iban a buscar a otros para llevarlos a sus pies. La mujer en el pozo no era una teóloga entrenada ni una experta en misiología. Ella simplemente conoció a Jesús y luego quería que otros hicieran lo mismo.

Como cristianos, hay una simplicidad extraordinaria para nuestra misión. Ser cristiano significa ser enviado por Jesús. Nos encontramos con Él, y luego vamos y traemos a otros para que hagan lo mismo, orando para que las personas crean en Él y encuentren el gozo pleno (15:11).

Cuando terminamos nuestra serie de Juan, un hombre de la iglesia vino y me dijo: «Caleb, he crecido en la iglesia, pero siento que acabo de conocer a Jesús de nuevo por primera vez». El Evangelio de Juan tiene una manera única de presentarnos y volver a presentarnos a Jesús. El libro está muy enfocado en su persona y obra y así tenemos imágenes íntimas de su vida que los otros Evangelios no entregan (por ejemplo, el discurso del aposento alto y la oración intercesora). Juan: «a quien Jesús amaba» (20:2), nos ofrece destellos únicos de la vida del Salvador que nos amó.

El propósito de este libro es que las personas conozcan a Jesús para que puedan creer que Él es quien dice ser y finalmente encuentren vida, gozo y paz. Hermanos, prediquen este Evangelio y lleven a sus congregaciones a los pies del Mesías para comprender su identidad, su poder, su misión y su propia misión.

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks.
Caleb Brasher

Caleb Brasher

Caleb Brasher es el pastor principal de The Grove Church en Minneola, Florida.