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Es un gran desafío para mí poner atención en algo por un tiempo prolongado. Mi mente rápidamente  divaga a otro mundo, a otros temas o al celular. Cuando logro darme cuenta, ya perdí toda noción de lo que sucedió alrededor de mí. Estoy seguro de que esto no me pasa solamente a mí, creo que es algo bastante común en nuestros días. Además, hay tanta información, tantas noticias, tantas aplicaciones en nuestros celulares y sonidos que llaman nuestra atención, que concentrarse es una tarea cada vez más difícil.

Como pastor, puedo darme cuenta si las personas están poniendo realmente atención cuando estoy predicando. Puedo ver cuándo su mirada se dirige al vacío y cuándo simplemente dejaron de estar conectados a lo que estoy diciendo. Generalmente, queremos buscar un culpable: las persona displicentes, la falta de habilidad oratoria del predicador, la calidad del sermón, el ambiente o la duración del mensaje. Puede que sea uno o todos estos factores juntos, pero el punto es: nuestra atención se va, incluso cuando son temas importantes a los que debemos atender y entender. 

Pues bien, si ya era difícil poner atención al sermón durante una reunión presencial, en la pandemia los servicios por Internet lo hicieron aún más difícil. Son distintas cosas llamando nuestra atención, muchas redes sociales, noticias, sonidos y movimientos naturales de la casa. Es una amplia gama de cosas que no experimentamos usualmente cuando estamos en un servicio presencial. Por eso mismo, para ayudar a nuestra iglesia a sacar más provecho de los mensajes semanales, se nos ocurrió la idea más obvia de todas: ofrecer una guía de apuntes. Tan sencillo como eso. Hicimos una guía especial para la serie de mensajes que estábamos predicando, con un diseño atractivo y con ciertos espacios específicos para completar y para guiar el proceso de la toma de notas.   

Es por esto que quiero compartir contigo cuatro razones de por qué esta idea tan sencilla puede hacer una gran diferencia en la participación de tu iglesia en los servicios en línea durante la pandemia.

1. Tomar notas es fundamental en el proceso de guardar la Palabra: Olvidamos fácilmente las cosas que solamente escuchamos. Dudo mucho que te acuerdes con exactitud de todo lo que escuchaste el domingo pasado cuando te conectaste con tu iglesia. Cuando tomamos notas de forma intencional y con una guía preparada específicamente para ello, somos más propensos a entender y recordar el mensaje. Esto es porque en el ejercicio de tomar notas sintetizamos lo que estamos escuchando. Estamos relacionándonos con el contenido entregado. Eso es mucho más que simplemente dejar que las palabras entren en nuestros oídos. Nosotros olvidamos lo que escuchamos (a veces, incluso lo que hablamos), pero cuando aumentamos la interacción con el contenido (haciendo conexiones y relaciones), retenemos más de él en nuestra memoria y así nos involucramos más con la predicación. Por tanto, si queremos crecer espiritualmente, tomar notas es un excelente ejercicio.

2. Tomar notas nos ayuda a cambiar nuestra actitud durante el servicio: La verdad es que si las personas tenían la tendencia de asumir una actitud bastante pasiva y de consumo en los servicios presenciales, en los servicios en línea, esa tendencia se consolidó. La idea de consumir un producto, una charla, un mensaje, se refuerza por el medio en el cual el servicio se realiza: las plataformas digitales. Sin embargo, el servicio del domingo es algo activo, vivo, algo que todos entregamos y en el cual todos participamos y no solamente asistimos y consumimos. Es claro que en la predicación somos oyentes, no solemos interactuar con el predicador, pero al tomar notas intencionalmente, podemos interactuar con el mensaje y participar activamente en ese momento. Debemos estimular a la iglesia a que tome notas de lo que se está predicando, no solamente para que después puedan recordar y aplicar lo que aprendieron a sus vidas  (algo que es genial), sino porque ese ejercicio nos estimula a entregar un culto más verdadero, más honesto, más consciente: nos lleva a ser activamente adoradores, incluso cuando estamos en el momento de la reflexión bíblica.

3. Tomar notas puede ser un excelente ejercicio para toda la familia: Tener a toda tu familia escuchando el mismo mensaje no significa que todos lo entenderán de la misma manera. Por ejemplo, si tus hijos son preadolescentes o adolescentes, puede ser más difícil para ellos poner atención de la misma manera que tú y entender lo que están escuchando, pues su capacidad de atención y vocabulario son diferentes. Muchas familias tienden a individualizar la experiencia educacional durante el servicio dominical y no sacan mayor provecho de ese momento. Usar una guía para tomar apuntes del sermón puede estimular la participación de toda la familia y, posteriormente, ayudar a tener una instancia de comparación y diálogo familiar que puede provocar que el momento de la reflexión bíblica sea realmente interesante y relevante para todos. Te sorprenderás de cómo los distintos miembros de tu familia percibieron el mensaje y de cómo pueden ser tan enriquecidos con la Palabra de Dios unos con otros. También podrás compartir con tu pastor sobre el impacto del mensaje en los distintos miembros de tu familia, para que así también puedas ayudarlo en las próximas predicaciones de modo que el mensaje pueda llegar más fácilmente a todos.

4. Tomar notas es una excelente estrategia misional: Así es. Una vez que la iglesia se ha acostumbrado a tomar notas de los mensajes, cada miembro tendrá más facilidad de compartir el Evangelio con sus amigos no cristianos de una forma más natural. Esto es porque se han apropiado del mensaje. De esta manera, al momento de evangelizar, ellos tendrán más contenidos disponibles que si no lo hicieran. Estimular a la iglesia a que tome notas con la intención de facilitar la evangelización natural es una excelente estrategia misional, pues los miembros se sentirán más confiados al momento de hablar sobre los temas que están escuchando cada domingo.

La pandemia no puede ser una excusa para no hacer nada, no podemos simplemente esperar que pase y volver a todo tal como era antes. Debemos buscar con creatividad la mejor manera de ser iglesia hoy, con o sin pandemia, con o sin restricciones sanitarias. Debemos buscar crecer y ser la luz de Cristo en estos tiempos oscuros. Por eso, aprovechar al máximo la predicación de la Palabra cada domingo, nos fortalecerá y nos hará más útiles a cada uno de nosotros para la proclamación del Evangelio. Esto es algo que tú puedes hacer hoy, no te costará nada y será de gran beneficio para ti y para tu iglesia. 

Aquí te dejamos distintas plantillas para que toda tu familia, niños, adolescentes y adultos, puedan tomar sus propias notas del sermón.

 

Photo of Amós Cavalcanti
Amós Cavalcanti
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Amós Cavalcanti

Amós Cavalcanti está casado con Mariana Gualano. Actualmente sirve como pastor misionero en la plantación de la Iglesia Presbiteriana Pródigo en Valparaíso, Chile. Amós y Mariana son brasileños y a él le encanta el café y el fútbol.
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