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Siempre quise ser una mujer como la de Proverbios 31.

El único problema es que en realidad no tengo idea de lo que eso significa.

¿Ser una mujer como la de Proverbios 31 significa ser una de esas esposas súper hospitalarias y esas mamás súper comprometidas? ¿Cómo funciona eso para mí, pues no soy ni esposa ni madre (estoy sola para ser hospitalaria y comprometida)?

¿Significa estar súper involucrada en la iglesia? ¡Trabajo en una iglesia! ¡Puntos para mí!

¿Significa ir característica por característica de la mujer en el pasaje como si fuera una lista de tareas que hay que cumplir? ¡Estas son las cosas que debo hacer hoy si quiero ser una mujer que teme al Señor!

 Lo sutil de Proverbios 31 es que no te dice qué hacer para convertirte en una mujer que teme al Señor. Te entrega una descripción de lo que fluye de una mujer que ya teme al Señor.

Más abajo encontrarás cuatro características de «una mujer que teme al Señor» que saqué de un sermón de los archivos de Desiring God.

Estas no son cosas para que las agregues a tu lista de cosas por hacer. Son una oportunidad para evaluar tu corazón. Si tenemos el «temor» o el entendimiento correcto de Dios, entonces estas cuatro características rebosarán desde nuestros corazones:

Una mujer que teme al Señor no está ansiosa por lo que pasará en su vida

En primer lugar, una mujer que teme al Señor no está ansiosa por el futuro: «fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro».

Nuestra ansiedad revela lo que pensamos de Dios.

¿Honestamente pensamos que Él es un Padre soberano y bueno? ¿Sinceramente pensamos que Él se preocupa por los detalles comunes y corrientes y está obrando todo para nuestro bien?

Si es así, afectará nuestra ansiedad respecto a cómo les irá a nuestros hijos en la escuela este otoño, o nuestros temores por ser solteras en este momento del año, o nuestra obsesión por cómo vamos a pagar las cuentas el próximo mes, o nuestra preocupación por cómo nos va a ir en la próxima reunión de trabajo mañana.

Una mujer que teme al Señor habla con sabiduría y bondad

En segundo lugar, la mujer que teme al Señor tiene sabiduría práctica. El verso 26 dice: «abre su boca con sabiduría y hay enseñanza de bondad en su lengua».

Me encanta esto porque soy una gran fanática de la comunicación pasiva redentora de las mujeres. Este versículo nos cuenta que si vamos a ser buenas administradoras de nuestras palabras tenemos que conocer y amar a Dios. Una visión correcta de Él afectará la manera en que escogemos usar el don del lenguaje que Él nos ha dado.

Una mujer que teme al Señor es fuerte

En tercer lugar, la mujer que teme al Señor es fuerte. El verso 25 dice: «Fuerza y dignidad son su vestidura». El versículo 17: «Ella se ciñe de fuerza y fortalece sus brazos».

Piensa por un segundo en cómo definir «fuerza». Esto es lo que Piper dice:

Proverbios 23:17 dice: «no dejes que tu corazón envidie a los pecadores, sino que continúe en el temor del Señor todo el día». La mujer que continúa en el temor del Señor tendrá el poder para resistir todas las seducciones a la envidia, al deseo de lo que ella no debiera tener.

La verdadera fuerza se ve como contentamiento.

¿Quieres saber si tu temor al Señor rebosa en fuerza? ¿Envidias a otros?

Las amenazas del descontento revelan un corazón que no comprende completamente la grandeza y la bondad de nuestro Hacedor.

Una mujer que teme al Señor apoya a otros y no está contra ellos

En cuarto lugar, una mujer que teme al Señor no vivirá para ella misma, sino que para otros… versículos 11 y 12: «En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida».

Nuestra visión de Dios se representará en nuestra interacción con otros. Si confiamos que Dios es por nosotras, nos libera para apoyar a otras personas. Podemos buscar sus intereses porque sabemos que Dios busca los nuestros.

Estas cuatro características rebosan de una comprensión y una relación correcta con Dios.

No puedes solo levantarte de la silla e ir a hacer estas cuatro cosas para ganar la insignia de mérito de «Proverbios 31».

Si quieres ser libre de la ansiedad, si quieres hablar con bondad y sabiduría, si quieres ser fuerte y apoyar a otros, la solución es gloriosamente compleja: teme al Señor.

Mi esperanza es que, como yo, veas esta lista como un recordatorio de cuán lejos debes ir en tu santificación.

Deja que esta lista te recuerde la oportunidad que tienes para crecer en tu «temor» del Señor. Permite que esa oportunidad te emocione. Hay más de Él de lo que conoces; hay más de Él para confiar.

Mientras crecemos en nuestro temor a Él, seremos transformadas, no a la imagen de una genial mujer de Proverbios, sino que seremos transformadas a la misma imagen de su Hijo. Genial.

Este recurso fue originalmente publicado en Thoughts from Fabs.
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Fabienne Harford
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Fabienne Harford

Fabienne Harford es escritora, conferencista y consejera que sirve en el equipo del Centro de Consejería de Austin Stone en Austin, Texas.
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