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Ahora que ya hemos visto cómo se ve una amistad no saludable, hablemos sobre amistades saludables. Para esto, debemos comenzar con el propósito bíblico de la amistad.

Amistades para Jesús

Oh, ¿quién sino el cristiano siente los placeres relacionados a la amistad para nuestro amado Señor Jesucristo? (Samuel Pearce)[1].

Amistades para Jesús. ¡Qué cosa más dulce, sin duda! Como discutimos, la amistad cristiana bíblica, como todo lo demás, tiene el propósito de apuntarnos a Cristo. A diferencia de los modelos de amistad establecidos en el mundo, la amistad para Jesús busca encontrar fuera de sí misma su propósito. Como John Piper defendió: es bueno que tengamos «un grupo de camaradas en la fe con el acuerdo mutuo de señalarse a Jesucristo unos a otros, para esperanza y fortaleza».

Sin ser exhaustivas, a continuación te dejo cuatro propósitos específicos que los amigos deben cumplir en nuestras vidas.

1. Los amigos nos ayudan a disfrutar en plenitud a Dios

[…] Sean llenos del Espíritu. Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor (Efesios 5:18-19).

Las cosas se disfrutan mejor en comunidad. Tu película favorita es buena cuando la miras sola, pero es aún mejor cuando la ves con amigos. Una comida es disfrutable, pero es aún más satisfactoria cuando la compartes con amigos. Dios mismo es una perfecta comunidad trina: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por lo tanto, como personas hechas a su imagen, nosotras florecemos en comunidad. Compartir nuestras alegrías con otros es algo que está integrado en nosotras. Las mejores experiencias de la vida son aquellas a las que arrastramos a nuestros amigos: «¡tienes que ver esta película!»; «tienes que ir conmigo a este restaurante».

De las cosas que tenemos para disfrutar, ¡Dios es la más grandiosa! ¡Fuimos creadas para disfrutarlo a Él y centrar nuestras vidas en Él! Y disfrutamos a Dios con mayor plenitud junto a otras personas. Los amigos nos ayudan a disfrutar a Dios al disfrutarlo junto a nosotras.

No invirtamos esto al permitir que Dios se convierta en un medio para que nosotras disfrutemos más a las personas, solo acudiendo a Él para pedirle más personas (esposo, amigas, hijos) a quienes disfrutar. Él no es el medio, sino el fin en sí mismo.

2. Los amigos exponen el pecado que nos aleja de Dios

Fieles son las heridas del amigo,

Pero engañosos los besos del enemigo (Proverbios 27:6).

Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre […] (Gálatas 6:1).

Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo (Gálatas 6:2).

Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas […] (Mateo 18:15).

El pecado nos engaña; oscurece nuestro entendimiento y nos hace necias, tanto que podemos andar en pecado y estar convencidas de que Dios está complacido con nosotras. Es por esta razón que necesitamos desesperadamente amigos. Necesitamos amigos que nos muestren nuestro pecado. Necesitamos amigos que nos ayuden a ver nuestros puntos ciegos. Necesitamos a otros que nos hablen la verdad en amor (Ef 4:15).

Los buenos amigos te dicen la verdad sobre ti misma. Estos amigos son una gracia, pero una gracia incómoda segura. ¿A quién le gusta que le digan que está equivocado? ¿Quién disfruta ser atrapado en pecado? Nadie. Sin embargo, en esta tierra vamos a luchar contra el pecado. Si recibimos esta gracia incómoda, nos llevará a una vida abundante, a la libertad y a un gozo más profundo en Dios.

Esta es una función de la comunidad que pocas personas quieren. Preferiríamos tener amigos que siempre nos digan lo que queremos escuchar, que nos muestren la falsa gracia de excusar el pecado y nos den una falsa esperanza de que podemos acercarnos más a Dios sin arrepentirnos. Pero debido a que el pecado es un veneno para nuestras almas y un ladrón del gozo en Dios, esta es una función de la comunidad que no podemos permitirnos abandonar.

3. Los amigos nos animan a obedecer a Dios

Exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: «Hoy»; no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado (Hebreos 3:13).

Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24).

Si bien es cierto que necesitamos amigos que nos ayuden a ver nuestra desobediencia, también los necesitamos para animarnos a la obediencia. Sin el ánimo de amigos cristianos, podemos estancarnos, no solo al hacer lo incorrecto, sino que también al no hacer lo que sí es correcto.

Animar es darle a alguien una visión más grande de por qué su obediencia importa en el Reino. Es la afirmación de que su obediencia honra a Dios y el empuje para seguir haciéndolo. Cualquiera sea la forma que adopte, el ánimo motiva a alguien a continuar corriendo la carrera específica que se le ha dado.

4. Los amigos nos llevan a Dios

Confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho (Santiago 5:16).

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios […] (1 Pedro 2:9).

Ustedes como escogidos de Dios […] sop[órtense] unos a otros y perd[ónense] unos a otros […] (Colosenses 3:12-13).

Somos real sacerdocio. Todo creyente tiene acceso al Lugar Santísimo con acceso directo a Dios. Eso quiere decir que cada una de nosotras es un sacerdote. Bíblicamente, un sacerdote era el puente sobre el vacío que existía entre Dios y el ser humano al interceder y hacer sacrificios. Aunque Jesús ya hizo el sacrificio final, nosotras aún somos llamadas al sacerdocio.

Caminar con Dios en un mundo manchado por el pecado, con nuestra carne guiada por el pecado y con un obstinado enemigo, es demasiado difícil para hacerlo solas. Solas somos susceptibles a creer las mentiras del enemigo. Solas nos hundimos bajo el peso de nuestro propio pecado. Solas nos desanimamos y cansamos en la pelea contra el pecado. Necesitamos el ministerio de otros creyentes para llevarnos a Dios cuando somos demasiado débiles

Estas son algunas maneras en las que los amigos pueden llevarnos a Dios:

Confesión y oración

Santiago nos ordena a confesar nuestros pecados a otras personas y a pedirles que oren por nosotras para ser sanadas. Cuando nos confesamos a otros, sentimos el peso de nuestro pecado en un nivel mayor y experimentamos el misericordioso abrazo de Dios por medio de amigos que nos recuerdan que ya somos perdonadas gracias a la vida y muerte de Jesús.

Llevar las cargas

Llevar las cargas los unos de los otros significa compartir el peso. Esto podría significar escuchar y orar regularmente por una amiga que está pasando por un momento difícil o ayudarla de formas prácticas. Somos llamadas a entrar al sufrimiento de los demás y hablar la verdad sobre quién es Dios y quiénes somos nosotras.

Intercesión

Marcos 2:3-5 es una gran visual de intercesión. Lo que el paralítico no pudo hacer por sí mismo, sus amigos lo hicieron por él: lo llevaron a Jesús. A través de la oración intercesora, podemos llevar a nuestros amigos a Dios y pedirle que haga cosas más grandes en sus vidas de las que ellos tendrían el valor de orar por sí mismos.

La amistad para la gloria de Dios

[…] Háganlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).

¿Notaste que estos propósitos terminan con la misma palabra? Dios. Como todo lo demás, el propósito de nuestras amistades debe centrarse en Él. Dejemos de hacer de Dios un sirviente de nuestras amistades y permitamos que ellas lo sirvan a Él y a su Reino. No podemos glorificar a Dios solas, no podemos vivir solas para su gloria. ¡Nos necesitamos mutuamente!

«Esta es la diferencia entre la camaradería cristiana y todos los demás grupos de apoyo y grupos de terapia y grupos de autoayuda. La idea de la camaradería cristiana es señalarnos unos a otros hacia Cristo, no hacia el hombre, para recibir ayuda y ser fortalecidos» (John Piper).

Amistades saludables versus amistades no saludables

Pasamos un buen tiempo discutiendo sobre las amistades codependientes que no son saludables y ahora sobre lo que son las amistades saludables y centradas en Dios. A continuación, verás una tabla que te ayudará a simplificar estas diferencias y te hará más fácil identificarlas.

Amistades saludables

Amistades no saludables

1. Dios es lo más importante. 1. La una y la otra son lo más importante.
2. Preguntan: «¿cómo obtenemos más de Jesús en esta amistad?». 2. Preguntan: «¿cómo obtenemos más la una de la otra en esta amistad?».
3. Actúan como individuos que responden a Dios. 3. Actúan como una pareja que responde la una a la otra.
4. Se emocionan cuando otros forman nuevas amistades. 4. Se sienten amenazadas y sienten celos cuando otros comienzan nuevas amistades.
5. Abrazan sus amistades con brazos abiertos. 5. Sienten como si se pertenecieran mutuamente.
6. Desafían en amor el pecado del otro. 6. Excusan el pecado en nombre del «amor».
7. Avivan nuestro deseo por Dios. 7. Reducen nuestro deseo por Dios.
8. Animan a obedecer a Dios. 8. Redefinen/excusan nuestra obediencia a Dios.
9. Pasan tiempo solas orando por la otra. 9. Solo oran la una por la otra cuando están juntas.
10. Se preocupan de la gloria de Dios. 10. Se preocupan de su propia importancia.
11. Nos animan a necesitar más a Dios. 11. Nos animan a necesitarnos más mutuamente.
12. Te dicen que Dios es tu lugar de pertenencia. 12. Te dicen que yo soy tu lugar de pertenencia.
13. Quieren que sus amigos tengan más de Jesús. 13. Quieren que sus amigos tengan más de la amistad.

¿A quién adoras?

Espero que ahora puedas ver la diferencia entre una amistad centrada en Dios, floreciente y saludable y una amistad centrada en las personas, codependiente y no saludable. Una está basada en la adoración a Dios; la otra, en la adoración a las personas.

Fuimos creadas para adorar a un buen Dios y para centrar nuestras vidas en Él. Nuestras relaciones con las personas tienen el propósito de apuntarnos a Dios. No invirtamos el orden. No permitas que Dios sea un medio para un fin ni lo veas solo como un vehículo que te lleva a obtener una mejor amiga, un novio, un esposo o un hijo.

Hablar de Dios y hacer cosas espirituales no significa necesariamente que lo adores. ¿Por qué no evalúas seriamente tus relaciones y en oración te haces las siguientes preguntas para ver si has estado adorando a una persona y no a Dios?:

  • ¿Siento que hay alguien en mi vida sin la cual no podría vivir?
  • ¿Con quién hablo consistentemente primero sobre una dificultad antes de ir a Dios en oración?
  • ¿Quién en mi vida me hace sentir incompleta cuando está ausente?

A lo largo de esta serie, ¿te has dado cuenta de que tienes una amistad no saludable? ¿Has tenido una visión incorrecta sobre las amistades y de su propósito? En la parte 5, hablaremos sobre algunos pasos que puedes dar hacia la libertad.

Este recurso fue publicado originalmente en el blog de Kelly Needham.

[1] N. del T.: traducción propia.

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Kelly Needham
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Kelly Needham

Kelly Needham está casada con el cantante y compositor cristiano Jimmy Needham. Kelly es una colaboradora regular de Aviva Nuestros Corazones y sus artículos han sido parte de Desiring God, The Gospel Coalition, The Ethics and Religious Liberties Commission, Eternal Perspectives Ministries, y Crosswalk. Ha servido en ministerios de jóvenes, de universitarios y de mujeres. Es autora de Friend-ish: Reclaiming Real Friendship in a Culture of Confusion.  Kelly y Jimmy viven en Dallas con sus cuatro hijos, Lively, Sophia, Benjamin e Isaac.
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