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Título original en inglés: “How Can I Handle School Anxiety This Fall


Soy profesor en una escuela y profesor de música instrumental. Estos días en que regresamos a la escuela sin estudiantes e intentamos enseñar música a través de una computadora, han sido los días que más nos han provocado ansiedad. Me encantaría escuchar los pensamientos o la sabiduría de alguno de tus escritores en relación a esto.


Mi primer pensamiento es: por favor, no te rindas. Cada profesor con el que he conversado ha sentido cargas sin precedentes durante este tiempo de pandemia: tecnología nueva y con fallas técnicas; estudiantes cuya atención flaquea; participación de los estudiantes que no es dinámica ni en vivo; más trabajo, que no parece tener mucho efecto fructífero.

Y los profesores de música instrumental experimentan todo esto con más intensidad. Ustedes tienden a tener una participación más práctica en la sala de clases y eso se ha destruido. Todo lo que intenten no cumplirá sus expectativas.

Estos son un par de pensamientos sobre las palabras de Dios para ti.

Conversa con Dios

En primer lugar, expresa tu confianza en el Señor hablándole. Esto puede ser difícil en momentos de estrés, porque parece algo demasiado lento y la ansiedad querrá una solución pronto. Reducir la velocidad es contraintuitivo.

Sin embargo, Dios quiere que «derramen su corazón delante de Él» (Sal 62:8). Hablar con Dios es la manera en que comenzamos a echar nuestras cargas en Él (Mt 11:28). Así que junta un par de palabras y háblale.

Comienza con una descripción de tu ansiedad. Probablemente, te sientas exhausto, si es que no al límite. Es probable que detestes sentirte no preparado en un escenario extraño. Podrías estar comenzando a tenerle pavor a tu trabajo. El Señor te invita a decirle esas cosas con honestidad. Él conoce tu corazón, pero articular esas cosas es importante para ti.

Intenta seguir hablando. ¿Por qué crees que estás preocupado? La ansiedad puede ser difícil de rastrear, pero en este tiempo probablemente puedes identificar algunos factores que contribuyen a ella. Por ejemplo, tienes que prepararte para ponerte al día con la tecnología. Solo eso es suficiente para inquietarte: tienes más trabajo que hacer, pero sin el tiempo para hacerlo.

Quizás querrás cavar aún más. Con frecuencia, en la raíz de nuestra inquietud se encuentra el miedo a encontrar o volver a encontrar el fracaso. En el año escolar anterior, probablemente te sentiste competente; ahora hay caos. Encima de eso, tu trabajo es público, todos pueden verlo. Si algo no sale bien, es tu culpa. Si tus niños no hacen nada, es tu culpa. Como la mayoría de las personas, quieres hacer bien tu trabajo, pero bajo estas circunstancias, parece poco probable que puedas hacerlo.

Escucha a Dios

Seguro sabes esto: tu Padre se acerca a ti con compasión. A Él le afecta lo que a ti te afecta. Él no solo te dice: «deja de idolatrar el éxito y la reputación», pues Él sabe que estás roto y Él te remendará con ternura (Is 42:3).

En 2 Corintios, Pablo identifica un fracaso tras otro, una debilidad particular que dificulta su trabajo e iglesias que preferirían a alguien más impresionante para que las liderara. Sus palabras podrían parafrasearse de la siguiente manera: cuando te sientes realmente débil y no calificado, ahí es cuando la gracia de Dios es suficiente (2Co 12:9).

El fracaso, dice el Señor, es una oportunidad. Gran parte del tiempo, podemos terminar nuestros días de trabajo dependiendo de nuestras propias capacidades. Sin embargo, nuestro Padre y Señor quiere mucho más. La verdadera vida es cuando dependemos de Él más que de nosotros, cuando reconocemos que somos débiles y Él es fuerte, cuando decimos simplemente: «Jesús, te necesito».

Entonces, Pablo te apunta a Jesús: «[…] Él fue crucificado por debilidad, pero vive por el poder de Dios […]» (2Co 13:4). Jesús te está llevando hacia Él. Esto es esperanzador, simplemente escapa a nosotros y sin duda no es trillado.

Podríamos resumir muchas de las palabras de Dios para ti de esta manera: Él te está invitando a graduarte de ser un profesor que ha sido entrenado y que tiene capacidades naturales para enseñar, para ser un profesor por fe. Esto es parte de tu mayor llamado a andar por fe, el cual es la prioridad de todo cristiano. Si los detalles de ese viaje parecen confusos (y lo parecerán) reúne a un par de amigos para que puedan orar los unos por los otros.

Simplifica

Mientras estés profundizando en tu dependencia de Dios, hay un par de cosas prácticas que puedes hacer para tranquilizar tu ansiedad diaria.

Lo primero es simplificar tus expectativas de ti mismo. Tu ritmo y objetivos normales para instruir no funcionarán en este tiempo. Si tuvieras que escoger solo un par de cosas importantes que tus estudiantes deben entender este año, ¿cuáles serían? Limita tu enfoque a las partes más críticas del currículum.

En segundo lugar, simplifica tus expectativas para tus estudiantes. La mayoría, si es que no todos, se distraerán con la habitación donde están, los miembros de la familia que están a su alrededor, los textos que sus compañeros de clase enviarán. Y ellos también, junto con sus padres, están sintiendo una profunda ansiedad por este año escolar.

Tu conducta calmada, a medida que tu corazón espera en el Señor para hacer la obra que Él ya está haciendo, puede ser tanto un regalo como un testimonio para ellos. Les enseñas música, sí. No obstante, puedes modelarle a tu comunidad escolar cómo echar tus cargas sobre el Señor (Sal 55:22), esa es lejos la mayor lección.

Publicado originalmente en The Gospel Coalition.
Este artículo fue traducido íntegramente con el permiso de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por María José Ojeda, Acceso Directo, Santiago, Chile. La traducción es responsabilidad exclusiva del traductor.

Esta traducción tiene concedido el Copyright © (15 de abril, 2021) de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). El artículo original titulado “How Can I Handle School Anxiety This Fall” Copyright © 2020 fue traducido por María José Ojeda, Traductora General, Acceso Directo. El contenido completo está protegido por los derechos de autor y no puede ser reproducido sin el permiso escrito otorgado por CCEF. Para más información sobre clases, materiales, conferencias, educación a distancia y otros servicios, por favor, visite www.ccef.org.

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Dr. Edward Welch
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Dr. Edward Welch

Dr. Edward Welch es consejero y miembro de la facultad de The Christian Counseling and Education Foundation (CCEF). Él ha hecho consejería por más de treinta años y ha escrito ampliamente sobre depresión, temor y adicciones. Es autor de Cuando la gente es grande y Dios es pequeño y de Lado a lado: andando con otros en sabiduría y amor. Él y su esposa, Sheri, tienen dos hijas que están casadas y ocho nietos. En su tiempo libre, Ed disfruta pasar tiempo con su esposa y su familia extendida y tocar su guitarra.

 

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