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Nota del editor: esta es la respuesta a una de las diferentes preguntas que los oyentes del podcast Ask Pastor John le hacen al pastor John Piper.

Bienvenidos al podcast. Este es otro episodio especial relacionado a los acontecimientos de la actualidad. No planeamos dedicar muchos episodios a la pandemia del coronavirus, pero lo haremos hoy, específicamente para hablarle a la juventud. El pastor John está conectado desde la oficina de su casa.

Hace un par de semanas, le hablé a un grupo de jóvenes en Frisco, Texas (un centenar de estudiantes reunidos en una pequeña sala para hablar sobre los hábitos con teléfonos inteligentes y las redes sociales). Fue un maravilloso tiempo. Sin embargo, comencé preguntándoles cuántos de ellos sabían lo que era Ask Pastor John. Creo que todas las manos se levantaron. Fue impactante. No era lo que esperaba. Por lo tanto, creo que muchos niños y jóvenes escuchan este podcast, y sospecho que se debe a que muchos padres escuchan episodios mientras conducen sus automóviles por la ciudad. Por lo tanto, hablémosle directamente a esa juventud. Tú tienes catorce nietos. Sé el abuelo John por un momento. ¿Qué quieres decirles en este tiempo sobre Dios y el coronavirus?

Tengo 74 años. Eso significa que soy lo suficientemente anciano como para ser tu abuelo y quizás tu bisabuelo. Mi nombre es John Piper. Puedes llamarme pastor John. Quiero hablarte por un momento sobre el coronavirus (esa enfermedad que está cambiando la manera en que las personas viven alrededor de todo el mundo). Quiero hablarte de Dios, quiero hablarte de Jesús y de ti. ¿Qué tiene que ver el coronavirus contigo, con Dios y con Jesús? Así que espero que me escuches por un momento. 

El coronavirus no está al mando

Lo que hace al coronavirus tan inusual y tan peligroso es que puedes contraerlo como una enfermedad al solo estar cerca de personas enfermas, y no puedes distinguir cuándo lo están; esto lo hace muy peligroso. Por esa razón, todos están resguardándose dentro de sus casas estos días, intentando detener el virus. Es peligroso porque es diez veces más grave que la gripe normal. La razón por la que nuestros líderes, como los gobernadores y el presidente de los Estados Unidos, están tan preocupados es porque quizás una, dos o tres personas de cada cien que se enferma de esto morirá a causa del virus. 

Ahora, eso podría no parecer mucho: uno o dos por cada cien. No obstante, si en mi ciudad, por ejemplo, (Minneapolis) cien mil personas (lo que no es improbable) se enfermaran de esto, eso significa que mil, dos mil o incluso tres mil personas van a morir de esto. Por lo tanto, cuando lo consideramos de esta manera, muchas personas que no planeaban morir así de rápido ahora sí lo harán, si se propaga de esa manera.

Ahora bien, la Biblia es la misma Palabra de Dios. La Biblia enseña que Dios es más fuerte que el coronavirus. Espero que lo creas. Sabemos esto porque Mateo 4:24 dice: «Traían a Él [a Jesús] todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores […] y Él los sanaba». Jesús es más poderoso que las enfermedades, que cada una de ellas. De hecho, una y otra vez, la Biblia nos dice que Dios manda al viento, a la lluvia, a la nieve, al relámpago, a las plantas, a los grillos, a las moscas, a los sapos, a los mosquitos, a los gusanos, a las ballenas, a las aves y a todo lo demás. Él les ordena dónde ir, qué hacer, y ellos hacen lo que Él dice. Tienen que hacerlo; Él es Dios. Hacen lo que Él dice. Dios hizo al mundo y a todo lo que hay en él. Él sostiene al mundo en sus manos y hace lo que quiere hacer con el mundo y en él.

Puedes ver esto nuevamente en la carta de Pablo a los efesios, donde dice que Dios «obra todas las cosas» —eso incluye al coronavirus— «conforme al consejo de su voluntad» (Ef 1:11). Eso quiere decir que nadie está por sobre Dios, diciéndole qué hacer. Él es el Altísimo; Él es quien toma decisiones con más fuerza en el mundo. Nadie hace que Dios haga lo que Él no decide hacer. Dios hizo al mundo, lo sostiene, así que hace lo que quiere con él y en él. El mundo nunca se desmorona. Siempre hace lo que Dios planea que haga todo el tiempo y completamente.

El plan perfectamente sabio de Dios

Espero que te estés preguntando (y es correcto preguntar, si lo hacemos con humildad, listos para descubrir la respuesta de Dios), «¿por qué existe el coronavirus, entonces? ¿Por qué no, Dios, Jesús, te lo llevas, por favor, ya que puedes?». Eso es correcto; Él puede. Él es Dios. El coronavirus no es Dios. El coronavirus no es más fuerte que Jesús. Jesús podría llevárselo con el solo chasquido de sus dedos. Vendrá el tiempo en el que Él decidirá llevárselo. Podría suceder de la noche a la mañana, pero no sabemos cómo sucederá. 

Entonces, ¿por qué está aquí? ¿Por qué no hace que desaparezca ahora? La respuesta es esta: porque Él tiene un propósito sabio para esto. Dios es perfectamente sabio. Eso quiere decir que sabe exactamente lo que es necesario hacer para provocar lo que es mejor para todo el tiempo. Eso se llama sabiduría. Cuando sabes lo que es mejor hacer todo el tiempo, eres una persona sabia. Dios es perfecto en sabiduría. Él sabe lo que es necesario hacer: Él sabe cómo y cuándo es necesario hacerlo.

Puesto que Dios es perfectamente sabio y sabe todo (sabe mucho, mucho, mucho, mucho más que nosotros), todo lo que hace y lo que permite que suceda encaja en el plan perfectamente sabio y bueno que tiene. No podemos ver este plan completamente, no podemos verlo todo. No obstante, podemos ver parte de él. Por ejemplo, permíteme mostrarte algunas cosas que tú y yo podemos ver en la Biblia sobre lo que Dios está planeando hacer con el coronavirus.

1. Jesús dijo en Lucas 13:1-5 que las cosas como el coronavirus suceden para que las personas del mundo que no creen en Jesús puedan despertar, arrepentirse y pensar en Dios, en Jesús, en el cielo, en el infierno, en la salvación y en la necesidad de perdón, y así se vuelvan a Jesús y sean salvos. Esa es una cosa que está haciendo.

2. Pablo dijo que las cosas como el coronavirus suceden para que las personas dejen de confiar en sí mismas y confíen en Dios. Muchas personas piensan (los adultos y los niños piensan) que son muchísimo más inteligentes de lo que son, muchísimo más fuertes de lo que son y que tienen muchísimo más control del que tienen. «Yo soy el capitán de mi alma». ¡Patrañas! No eres el capitán de tu alma; Dios lo es. Ese tipo de orgullo necesita ser derribado. Si necesita ser derribado por el coronavirus, Dios lo hará. Tenemos muchos líderes arrogantes en este mundo que necesitan ser humillados y si se requiere al coronavirus para hacerlo, Dios lo usará. Dios quiere que sepamos que Él está en control y que debemos confiar en Él y no en nuestras propias capacidades ni inteligencia.

3. La tercera cosa que Dios está haciendo es esta: la Biblia dice que las cosas como el coronavirus suceden para mostrarnos que podríamos estar amando a las cosas más que a Dios; podríamos estar amando a otras personas más que a Dios. No hay nada en el mundo más importante que amar a Jesús más de lo que nos amamos a nosotros mismos o más de lo que amamos a otras personas (Mt 10:37-39). Por tanto, el coronavirus está mostrándole a las personas aquello que más aman.

Nuestro Salvador nos hace valientes

Dios está a cargo del coronavirus y Él sabe lo que está haciendo. Él es perfectamente bueno y perfectamente sabio. Esta es la verdadera buena noticia que deberíamos querer que todo el mundo escuche. Espero que le compartas a tus amigos la noticia de que Jesús, el Hijo de Dios, vino al mundo y murió para que Dios nunca nos castigue si confiamos en Él. Él dijo que el castigo que tú y yo merecemos debido a nuestro pecado fue puesto en Jesús. 

Si confiamos en Jesús; es decir, si recibimos a Jesús, si le damos la bienvenida a Jesús como nuestro Salvador, nuestra Guía, nuestro Tesoro, al Único que realmente amamos, entonces nunca tendremos que temerle a Dios. Nunca debemos temer el castigo de Dios. Esto es maravilloso y significa que no tenemos que temer morir (ni de coronavirus ni de nada) porque cuando Jesús murió y resucitó de la muerte, Él cambió la muerte del castigo por una entrada a la felicidad eterna con Él.

Por lo tanto, ¿qué significa para ti? ¿Qué significa? No tienes que temerle al coronavirus. Dios es más fuerte que el coronavirus y si tú confías en su Hijo, Jesús, Dios hará que todo sea para tu bien. Por lo tanto, sé valiente. No lo seas porque eres fuerte; eso se llama orgullo. Todos los superhéroes de televisión son orgullosos. No basan su fuerza en Dios; están basando su fuerza en cosas que tienen dentro de ellos. No seas como ellos porque no eres como ellos y no eres fuerte. Eres débil. Sé valiente porque tienes un gran Salvador. Tu mejor amigo, Jesús, tu Salvador y Señor, es fuerte, lo suficiente como para hacer que todo, incluso el coronavirus, sean para tu bien (Ro 8:28).

Confía en Él siempre

Cuando era pastor, le enseñé a los niños en nuestra iglesia un poema de dos líneas. Está enfocado especialmente para los niños que creen en Jesús. Cientos de ellos lo repitieron a lo largo de los años. Permíteme enseñártelo y terminaremos. Lo diré una vez y luego ustedes lo repiten conmigo una segunda vez, ¿bueno? Dice así:

Siempre, para nuestro bien, Él transformará
Aquello que no resulta como debiera.

Quizás, chicos, hablaremos nuevamente más adelante. No lo sé. Pero por ahora, confía en Jesús pase lo que pase. Nunca te arrepentirás.

Ese es un gran mensaje, pastor John. Realmente tenemos una oportunidad maravillosa para compartir el Evangelio con nuestros compañeros de clase y nuestros amigos en este tiempo (si es que tienes acceso a las redes sociales, a los mensajes de texto, a llamar por teléfono o a los mensajes de video, o quizás pueden juntarse físicamente). Te animamos a llevarle la esperanza de Jesús a tus amigos. El momento ha llegado. Que el Señor te dé la valentía y las palabras correctas para hablar la verdad eterna a las vidas de tus amigos durante este tiempo. 

John Piper © 2020  Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso.
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John Piper
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John Piper

John Piper es fundador y profesor de desiringGod.org y rector de Bethlehem College & Seminary. Por 33 años, sirvió como pastor de la Iglesia bautista Bethlehem en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros, dentro de ellos se encuentran: Sed de Dios: meditaciones de un hedonista cristiano, y más recientemente, Por qué amo al apóstol Pablo: 30 razones.
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