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Tal vez solo meses después de escribirle a la iglesia de Tesalónica por primera vez, Pablo le envía otra carta. Hay asuntos pendientes y sin resolver que deben abordarse. La persecución aún preocupa a la iglesia; todavía hay confusión y temor por las últimas cosas; hay una holgazanería profundamente enraizada en la iglesia. Con estos asuntos ante él, esta segunda carta es tan cariñosa y ferviente como la primera, pero aún más dura y urgente. Permíteme sugerir cinco razones por las que debes predicar 2 Tesalonicenses.

1. Pone ante nosotros las primeras cosas

La segunda carta a los tesalonicenses pone ante nosotros las primeras cosas en términos de prioridad espiritual. El centro de la carta, tanto en términos de su equilibro literario como de su constante énfasis, es el efecto inmediato y perdurable de escuchar apropiadamente la verdad divina, de recibir a Cristo a medida que es ofrecido en el Evangelio, la paz y la seguridad que vienen de conocer al Señor Jesús. Esta carta muestra una preocupación excepcional por lo que significa vivir y servir en el Reino de Dios en esta era malvada actual. Alza la gloria de Cristo como Señor y Salvador y pide una fidelidad perdurable a la Palabra de Dios de cara a los dolorosos desafíos y a las apremiantes dificultades. Nos lleva de vuelta al fundamento de la Escritura y a la instrucción inspirada de los apóstoles. Nos enseña la necesidad de predicar la Palabra de Dios a tiempo y fuera de tiempo, y a desear su impacto poderoso y salvador, por la influencia del Espíritu, en los corazones de quienes escuchan.

¿Estamos convencidos de que a menos que creamos la verdad seremos condenados? ¿Estamos comprometidos a mantenernos firmes en la enseñanza apostólica? Esta carta mejorará nuestra sensación del valor de la revelación salvífica de Dios y de la importancia de confiar y obedecer lo que encontramos en la Palabra de Dios. No es sorpresa que, al final de la carta, Pablo anima a estos cristianos a orar: «para que la palabra del Señor se extienda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también con ustedes. Oren también para que seamos librados de hombres perversos y malos, porque no todos tienen fe» (2Ts 3:1-2).

2. Pone ante nosotros las últimas cosas

Esta corta carta pone ante nosotros las últimas cosas en términos de secuencia temporal y de lugar teológico. La escatología era obviamente una preocupación constante para los creyentes tesalonicenses. La primera epístola identificó el peligro de la ignorancia en relación con el regreso de nuestro Señor (1Ts 4:13ss.). La segunda epístola retoma amenazas similares. Abre con una garantía poderosa de la segunda venida de Cristo y lo que significa en términos de terror para los impíos y de consuelo para los santos. Pone frente a los tesalonicenses, y a nosotros, la tenebrosa figura  llamada «el hombre de pecado» (2Ts 2:3) y da cierto sentido al carácter de los últimos días y a las convicciones requeridas para vivir por medio ellas. El fin del mundo está ante nuestros ojos a medida que leemos y predicamos esta carta.

No puedes exponer 2 Tesalonicenses sin meditar cuidadosa y específicamente a fondo en tu escatología, y sin luchar con algunas de sus preguntas más difíciles. Afinará forzosamente el sentido de lo que crees. Junto con eso, nos presenta algunos de los momentos más terribles y temibles, y los más gloriosos, de esta era presente y de su final venidero. Si esto no da lugar a sermones impactantes y extraordinarios con una vanguardia evangelista, ¡entonces nada lo hará!

3. Pone ante nosotros cosas eternas

Esta carta pinta en colores vívidos la seguridad eterna de los santos y la condenación sin fin de los malvados. ¡Pablo habla con claridad, y la división presente y permanente está representada muy claramente! Las consecuencias eternas de las convicciones y las acciones temporales están claramente ante nosotros, tanto para el consuelo más dulce como para la más aterradora advertencia. Pablo nos obliga a considerar si es que hemos sopesado adecuadamente el tiempo a la luz de la eternidad. El asunto del juicio venidero es prominente, pero así también lo es la felicidad del pueblo de Dios en ese día: glorificará a Cristo no solo ahora, sino que también entonces; ellos han sido escogidos para salvación a través de la santificación por el Espíritu y de la fe en la verdad; pueden conocer la paz siempre en todos los sentidos.

Una carta como esta debe, usando la frase de Jonathan Edwards, sellar la eternidad en nuestros globos oculares. Con las verdades fundamentales del Evangelio resonando en nuestros oídos y los colores vibrantes del Día del Juicio ante nuestros ojos, se nos da un destello penetrante del mundo que vendrá y una confianza en relación al trato misericordioso de Dios con nosotros. Nuevamente, hace que nos demos cuenta de que lo que decimos como predicadores del Evangelio tiene consecuencias eternas. Esto debe movernos a la diligencia y a la fidelidad, sobre todo en la predicación de esta epístola.

4. Pone ante nosotros las cosas presentes

Quizás has escuchado la acusación sin sentido de que alguien tiene una mentalidad demasiado celestial como para ser usado en cualquier cosa terrenal. Tal aseveración sugiere que tanto la persona que habla o de la que se habla (¡o quizás ambas!) realmente no entienden la mentalidad celestial. No imaginen, entonces, que 2 Tesalonicenses está llena de teologizaciones efímeras y que falla en tratar «la vida real». El libro es eminentemente práctico. Trae el impacto de las cosas invisibles sobre aquello que es posible ver.

Está escrita a una iglesia que enfrenta «persecuciones y aflicciones». Estos creyentes necesitan apreciar lo que han considerado digno de sufrir por el nombre de Jesús. Está escrita a la iglesia en peligro debido a la ignorancia y al engaño. Estos creyentes necesitan cultivar la santidad de vida como quienes han confiado en Jesucristo y en quienes el Espíritu habita. Está escrita a una iglesia con miembros que están entrando en una moda desordenada y desobediente, que no parecen captar los patrones básicos de la responsabilidad y de la integridad cristiana. Estos creyentes necesitan recibir una respuesta amorosa, pero punzante de quienes son más fieles con el fin de restaurarlos para una vida ordenada y que honra a Dios.

Esta epístola graba en nosotros el hecho de que la convicción y la acción están unidas, que donde está la verdad en el corazón siempre habrá justicia en la vida. Si luchas con conectar lo que crees con tu comportamiento, 2 Tesalonicenses te ayuda a unir los puntos. Las aplicaciones surgen naturalmente, pero directamente desde el texto, entrenándonos para hacer las mismas conexiones cuando podrían no ser demasiado obvias. Nos ayudará a ser predicadores prácticos sin permitirnos convertirnos en moralistas.

5. Pone ante nosotros las cosas urgentes

Toda la epístola expele un sentido de urgencia espiritual. El hecho de vivir por Cristo en los últimos días, en una atmósfera de persecución y engaño, con la perspectiva de gloria ante nosotros, trae un sentido urgente de realidad espiritual para los asuntos más obviamente radicales y los más aparentemente rutinarios de nuestra vida y servicio.

Como cristianos y miembros de la iglesia, la urgencia de toda la epístola nos apremia. Provoca un hormigueo en nuestros sentidos espirituales mientras apreciamos nuevamente las realidades invisibles y las certezas futuras que están estrechamente vinculadas con la vida del Reino. Debe hacernos más  conscientes de que debemos «despertar[nos] del sueño. Porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. La noche está muy avanzada, y el día está cerca» (Ro 13:11-12).

Como pastores y predicadores, la urgencia de toda la epístola nos apremia particularmente. Nos recuerda el peso de la responsabilidad que tenemos a medida que hablamos la verdad y presionamos para obtener la respuesta correcta. La carta exige un ministerio ferviente, mientras recalca nuestra dependencia de Dios para cumplir con ese ministerio. Si tenemos una duda sobre nuestra propia debilidad, los ruegos de Pablo por orar graba en nosotros nuestra necesidad de la gracia de Dios para sostenernos y sustentarnos, y darle al pueblo de Dios una ventana hacia ese estado firme de dependencia en el Señor por el cual los ministros son hechos más útiles. Es una carta para hacernos confiar, orar y trabajar.

Este recurso fue publicado originalmente en 9Marks.
Photo of Jeremy Walker
Jeremy Walker
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Jeremy Walker

Jeremy Walker ha sido pastor de la Iglesia bautista Maidenbower en el Reino Unido desde el 2003.