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En cierto momento de nuestras vidas, tuvimos que memorizar el Padre Nuestro, pero solo en caso de que necesites recordarlo, te comparto la primera mitad: «Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo» (Mt 6:9-10).

Estas palabras son históricas para la iglesia; sin embargo, me temo que, con el tiempo, se hayan convertido en palabras cliché para la fe cristiana. En este caso, creo que hemos memorizado uno de los mandatos más importantes de Dios sin entender realmente lo que Él nos está diciendo que hagamos.

Recuerda que, antes de darles esta oración, Jesús les dijo a sus discípulos, «Ustedes, pues, oren de esta manera». Por lo tanto, ¿qué nos está diciendo Jesús que hagamos? Cambien la forma en que oran y oren para que Dios se glorifique a sí mismo.

Sé —y sé que no soy solo yo— que gran parte de mi oración no tiene nada que ver con la gloria de Dios. Lamentablemente, la mayoría de nuestras oraciones se centran en pedirle a Dios que respalde nuestra búsqueda de glorias pequeñas centradas en nosotros mismos. Sin embargo, lo decimos de tal forma que no suene tan egoísta:

  • «Dios, dame sabiduría en el trabajo… (para ganar más dinero y así tener más poder)».
  • «Dios, alivia mis problemas financieros… (para tener más dinero y así gastar en los placeres y posesiones que me van a hacer feliz)».
  • «Dios, ayuda a mi hijo a ser más respetuoso… (para que mis tardes sean más tranquilas y así pueda hacer las cosas que quiero terminar)».
  • «Dios, obra en el corazón de mi esposo… (para que finalmente pueda tener el matrimonio de mis sueños)».
  • “Dios, haz que tenga una mejor relación con mi vecino… (para que nos llevemos tan bien que mantenga a su perro lejos de mi jardín)».
  • “Dios, por favor, sana mi cuerpo… (para que pueda hacer las cosas que quiero hacer físicamente)».

Necesitamos cambiar nuestra forma de orar: lo primero que debemos hacer es pedirle a Dios que se glorifique a sí mismo en nosotros o que lo amemos más que cualquier cosa. No obstante, ¿no parece egoísta y narcisista por parte de Dios? Pensaba que Él era generoso, desinteresado y que amaba mucho al mundo. Estas son muy buenas preguntas que merecen ser respondidas.

En primer lugar, no evalúes el carácter de Dios como si fuera un ser humano. Dios no es un hombre y no puede ser juzgado con los mismos estándares que Él estableció para los seres humanos. Para un humano, estar obsesionado con su propia gloria sería tener un espíritu de orgullo y vanagloria horrible. No obstante, no es así con Dios. Dios es un ser de otro tipo, en una posición sin precedente en el universo.

En segundo lugar, si Dios tuviese que negar su propia gloria, dejaría de ser Dios. Para ser Dios, debe estar por sobre y más allá de toda cosa creada. La voluntad de someterse Él mismo a cualquier otra cosa que no sea Él le haría dejar de ser Señor sobre todo.

En tercer lugar, el fervor de Dios por sí mismo es la esperanza del universo. Si Dios abandonara su gloria (y por lo tanto, sus gloriosos propósitos), todas sus promesas tendrían menos valor que el papel en el que se imprimieron, y las esperanzas de salvación para cada pecador estarían arruinadas.

Por último, al llamarnos a orar para que Dios se glorifique a sí mismo, Jesús nos libra de nuestra adicción autodestructiva a gloriarnos en nosotros mismos y del interminable catálogo de glorias falsas que vienen con ello. El compromiso sólido de Dios con su propia gloria es la cosa más amorosa que Él puede hacer por nosotros. Es lo que nos redime de nosotros mismos y lo que nos libera de nuestra esclavitud a todas las cosas de nuestra vida que pensamos erradamente que nos darán vida, pero que, en realidad, llevan solo al vacío y a una muerte eterna.

¡Espero que esto te ayude a cambiar la forma en que oras!

Dios te bendiga. 

Preguntas de reflexión

  1. ¿Cuán centradas están tus oraciones en buscar tu propia gloria? Revisa tus últimas peticiones de oración.
  2. ¿Cómo podemos orar para que Dios sea glorificado aquí y ahora? Plantea tres cosas específicas por las que puedes orar esta semana.
Este recurso proviene de Paul Tripp Ministries. Si deseas recursos adicionales, visita www.paultripp.com. Usado con permiso.
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Paul Tripp

El Dr. Paul David Tripp es pastor, conferencista internacional y autor de libros éxito de ventas y ganadores de premios. Es el director de Paul Tripp Ministries. Con más de 30 libros y series en video, la pasión que mueve a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana.
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