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Ser pastor ha sido el llamado más humillante, desafiante, satisfactorio y maravilloso de mi vida. Fue en el ministerio pastoral que aprendí (y sigo aprendiendo) que el éxito verdadero no se mide por el tamaño de tu sueldo o tu nivel de notoriedad. Se mide por la fidelidad que muestras al servir a Cristo y a su iglesia. No cambiaría por nada ser pastor, y he aprendido que el mejor lugar para aprender es el púlpito. Dado que el pastorado no es una habilidad temporal o un «punto de partida» donde un hombre espera oportunidades personales más grandes y más gloriosas, un pastor aprende a ser un siervo de Dios y a ser uno mismo. Como pastores es nuestro trabajo llevar a cabo el mandato del Señor en el lugar donde nos llamó, según sus propósitos y por el tiempo que Él requiera nuestro servicio ahí. En general, esto es lo que he aprendido hasta ahora:

Predica sermones expositivos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. La principal tarea del predicador es predicar el Evangelio. Muchas voces en el cristianismo hoy nos tientan a olvidar esto. Nos animan a hacer aquello que atraerá a los no salvos. No obstante, el llamado principal del pastor es predicar las riquezas de Cristo por medio de la predicación de la Palabra y la clara exposición de la Escritura. De este modo, él equipa a los santos y los prepara para presentar la verdad: el Evangelio puro a los perdidos. La predicación expositiva tiene tres marcadas ventajas para cualquier pastor: primero, lleva a la congregación a un libro de la Biblia por lo que pueden observar y comprender los varios temas pactuales contenidos en él. Segundo, este tipo de «series» de predicaciones protege a la congregación de «los caballitos de batalla» del pastor. Por lo tanto, en lugar de predicar varios de sus temas favoritos, él está obligado a ver el texto para predicarlo y enseñar la variedad de doctrinas encontradas en la Palabra de Dios. Además, en la historia de la predicación ha sido este enfoque expositivo el que ha demostrado ser el más beneficioso espiritualmente para las comunidades del pacto de Dios. Tercero, esto resolverá el problema para los pastores más jóvenes de escoger un texto cada semana. Al ser guiado por el texto y tu exégesis, sabrás lo que predicarás la próxima semana.

Un pastor fiel toma la adoración en serio. Para los cristianos, la manera en que adoramos a Dios es una consideración clave. Adorar a Dios correctamente significa adorarlo según la Escritura. El pastor y su congregación deben poner cuidadosa atención a lo que Dios requiere en su Palabra. Si el pueblo de Dios debe adorarlo en espíritu y en verdad (y lo hacen) entonces debemos recurrir a la Escritura tanto para formar como para servir de base para el estilo de nuestra adoración. Al usar los medios de gracia comunes y corrientes que Dios nos ha dado, la adoración da la oportunidad de predicar la Palabra, de cantar la Palabra, de orar la Palabra y de leer la Palabra. La verdadera adoración está centrada en Cristo y centrada en su Palabra.

Maneja tu tiempo para la gloria de Dios. Este es un componente crucial y esencial de la vida y del llamado del pastor. Demasiados pastores desperdician tiempo preciado «creando una red de conexiones» que siempre es vaga. El tiempo, una vez pasado, no puede ser recuperado. Por tanto, cómo usemos nuestro tiempo importa grandemente. Puesto que somos responsables ante Dios, los pastores debemos tener una ética de trabajo ejemplar. Dentro de otras tareas, el pastor debe hacer tiempo para el estudio teológico y mantener su uso del griego y del hebreo, debe estar completamente familiarizado con los contenidos de la Escritura, tomando el tiempo requerido para la preparación y la entrega del sermón, y apartando tiempo para la oración y la lectura devocional de la Biblia por sí mismo y para su propia instrucción y edificación.

El pastor también debe liderar bien su propio hogar. Esto requiere una vida disciplinada. Él presta atención a su matrimonio y a la instrucción espiritual de toda su familia. Es un buen amigo y vecino; construye relaciones sólidas con el consistorio y los diáconos de su iglesia, y otros miembros de la iglesia que sirven en varios puestos de liderazgo.

Mantén las horas de oficina y sé accesible. Hay pocas cosas que me desconciertan más que un pastor distante e inaccesible. Una manera de permanecer accesible para tu congregación es mantener horarios de oficina. La mayoría de las iglesias proveen oficinas adecuadas para sus pastores. Haz buen uso de ella y está disponible por teléfono, para visitas personales o para saludos espontáneos. La puerta de mi oficina está casi siempre abierta y disfruto que las personas asomen sus cabezas para decir hola.

Cada persona es un poco diferente en esta área. Mi día libre es el viernes. Mi esposa y yo tenemos un «día de cita» para tomar desayuno en la playa y dar un paseo largo cada viernes en la mañana simplemente para estar juntos. Esto significa que me levanto temprano el lunes y tengo un horario escrito con lo que haré cada día. El jueves es el día de hacer el sermón y nadie llega a mí excepto mi familia, los ancianos o una emergencia real. ¡Los jueves no hay interrupciones!

Visita el rebaño. Los pastores y sus hermanos ancianos necesitan visitar a la congregación y los miembros de la congregación deben esperar que sus líderes espirituales los visiten y pregunten respecto a su bienestar espiritual, dentro de ello su lectura bíblica, su vida de oración, sus devocionales familiares y su memorización del catecismo, no solo mencionar las cosas más importantes y obvias. La visitación da ricas recompensas espirituales. Es un tiempo de rendición de cuentas, de equipo y enseñanza que está tan perdida en las iglesias de hoy. Los miembros afligidos, miembros en el hospital y los miembros de la tercera edad necesitan visitas pastorales y no deben ser descuidados.

Este artículo fue originalmente publicado por Ligonier Ministries en esta dirección.
Ron Gleason

Ron Gleason

Dr. Ron Gleason es el pastor a cargo de Grace Presbyterian Church en Yorba Linda, California, y es el fundador de Renewed Life Ministries.