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Título original en inglés: «Adultery and reconciliation: 10 years later».


Hay tantos matrimonios que han sido destrozados por el adulterio —y que aun así se reconcilian—. Si solo hubiera un matrimonio reconciliado, sería espectacular. Pero hay miles.

¿Cuál es su secreto?

Si le hubieras preguntado al cónyuge engañado antes del adulterio: «¿crees que podrías reconciliarte si tu cónyuge te fuera infiel?». La mayoría hubiera dicho con seguridad: ¡no! Sin embargo, muchos lo hacen. Pero ¿cómo? ¿Cuál es su secreto? Es este: son capaces de reconciliarse porque Dios da gracia —muchísima gracia— a las parejas que se enfrentan a la traición. Él conoce las consecuencias del adulterio, porque Él lo experimenta. Dios mismo está unido a su pueblo y su pueblo ha sido adúltero. Mira el libro de Oseas o Santiago 4. Somos adúlteros; Él ha sido traicionado.

Como resultado, nuestro Dios tiene una debilidad en su corazón por las víctimas de adulterio. Él consuela y da más gracia de la que podríamos imaginar. Tantas personas, aunque pasan por momentos de dolor que parecen inaguantables, reciben del Dios que permanece comprometido a los adúlteros y que cuida a aquellos que estos traicionan poder para amar y para ser reunidos.

¿Cómo sucede la reconciliación?

Un observador puede pensar que un adulterio pasado ya no afecta a un matrimonio, pero no es así. Aunque el mundo sugiere que podemos tener sexo casual, el adulterio nos recuerda que no hay nada casual sobre el sexo. La persona que te pertenecía a ti tuvo intimidad con otra persona, y te arranca el corazón del pecho. No hay tal cosa como olvidarlo. A medida que pasa el tiempo, los recuerdos son menos intrusivos, pero siguen ahí. El perdón suaviza el golpe, pero no lo borra.

El proceso de crecimiento puede llegar a verse así.

Al principio, las líneas son claras: hay víctimas y hay adúlteros. Las víctimas lidian con el sufrimiento; los que han sido infieles lidian con el pecado.

A medida que pasa el tiempo, las líneas se desdibujan. Las víctimas continúan encontrando consuelo, pero recuerda que ellos son pecadores también (Mt 7:3-5). Los que han sido infieles empiezan a ver más pecado debajo de su pecado. Es decir, ellos ven cómo la lujuria y el deseo adúltero son en definitiva guiados por adulterios espirituales, por querer separarse del Dios verdadero. Y Dios, en una sorprendente respuesta, invita a estas personas lastimadas y pecadoras a volver a Él con muestras de compasión y amor.

Luego, las víctimas se vuelven más abiertas a ver el cambio en el cónyuge infiel y empiezan a bajar los escudos de autoprotección.

Después de un tiempo, las parejas miran el adulterio pasado desde un punto de vista similar. En lugar de las claras líneas de víctima y adúltero, hay un círculo que rodea a la pareja. Son uno otra vez, en lugar de dos. El adulterio ya no es una persona contra la otra, sino una triste intrusión que deja a ambos cónyuges tristes porque el pecado persiste en este mundo.

¿Cómo es diez años después?

El adulterio intrusivo ha sido echado fuera, pero cuando miras alrededor, aún puedes ver evidencias de él. Suena extraño pensar en el pecado como un intruso externo, especialmente cuando el adúltero fue un obvio pecador, pero la realidad es que a medida que crecemos, tanto individualmente como corporativamente, el pecado es cada vez menos parte de nuestro ser.

A medida que los matrimonios reconciliados crecen, no hay más necesidad de apuntar con el dedo. Los cónyuges heridos usualmente desean que sus parejas ya no experimenten culpa, porque la culpa, por sí sola, trabaja en contra del cambio, en lugar de promoverlo. Lo que queda es una cojera matrimonial, imperceptible para los demás, pero que sin duda está ahí. Por momentos, se siente como una pequeña discapacidad. Más a menudo, se siente como un recordatorio de que el amoroso y poderoso Dios da gracia al humilde y que el tesoro espiritual se encuentra en la debilidad.


Esta traducción está protegida por derechos de autor © 2022 por The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). Este artículo, titulado «Adultery and reconciliation: 10 years later» Copyright © 2011, fue escrito por Ed Welch y está disponible en https://www.ccef.org/adultery-and-reconciliation-10-years-later/. Todo el contenido está protegido por los derechos de autor y no puede ser reproducido sin el permiso escrito otorgado por CCEF. Para más información sobre clases, materiales, conferencias, educación a distancia y otros servicios, por favor, visite www.ccef.org.

Traducido íntegramente con el permiso de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por Jacquie Tolley, Acceso Directo, Santiago, Chile. La traducción es responsabilidad exclusiva del traductor.
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Dr. Edward Welch
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Dr. Edward Welch

Dr. Edward Welch es consejero y miembro de la facultad de The Christian Counseling and Education Foundation (CCEF). Él ha hecho consejería por más de treinta años y ha escrito ampliamente sobre depresión, temor y adicciones. Es autor de Cuando la gente es grande y Dios es pequeño y de Lado a lado: andando con otros en sabiduría y amor. Él y su esposa, Sheri, tienen dos hijas que están casadas y ocho nietos. En su tiempo libre, Ed disfruta pasar tiempo con su esposa y su familia extendida y tocar su guitarra.
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