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Título original en inglés: “Teens and Body Image


Como padres, les enseñamos a nuestros hijos a no mentir. Quizás discutimos menos y nos es más difícil identificar cuando creen una mentira, especialmente una que consume sus pensamientos y acciones. En la cultura actual, una mentira común que muchos jóvenes creen tiene que ver con la imagen corporal. Ellos creen que deben tener cierto tamaño o tipo de cuerpo, o lograr cierta «apariencia» para obtener atención y ser respetados. La cultura popular, los medios de comunicación y la industria de la belleza agregan más presión al promocionar estándares inalcanzables y arbitrarios basados en lo que es popular en el momento.

Aquellos que luchan de esta manera sienten que los demás los están midiendo y juzgando constantemente. Es como si, a cualquier lugar al que se volteen, hubiera un espejo frente a ellos. Peor aún, el espejo es como el de los parques de atracciones, que distorsiona su real apariencia. Ellos ven brazos alargados, tobillos cortos, una cintura ancha, una frente enorme. La imagen que ven no es solo una distorsión de quiénes son en realidad, es una distorsión del lugar donde encuentran su verdadero valor. 

Esto produce un desafío único, pero también oportunidades para que los padres ministren a sus hijos. Todos somos fácilmente consumidos e influenciados por el mundo que nos rodea. Sin embargo, no es así como Dios llama a vivir a su pueblo. En lugar de tomar nuestros impulsos y estándares del mundo, es nuestro Creador quien nos da significado e identidad. Dios dice que somos sus hijos amados, que somos un pueblo escogido y que Él se deleita en nosotros (1Jn 2:3; 1P 2:9; Sof 3:17). Estas descripciones de nuestra identidad son mucho más ricas y verdaderas que cómo el mundo nos ve o define. 

Consideremos 2 Corintios 4:7, en específico, para hablar de la imagen corporal: «Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros» (NVI).

Este pasaje nos identifica como vasijas de barro con un tesoro en nuestro interior. De algún modo, esto muestra al mundo «que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros». En contraste, aquellos que luchan con la imagen corporal aspiran ser como una vasija oriental hermosamente pintada. Quieren ser atractivos, admirados y que el mundo los vea y diga: «mira cuán exitoso, hermoso e inteligente eres». Sin embargo, la Biblia pinta una imagen muy distinta. En lugar de ser una vasija hermosa, somos como vasijas de barro sencillas agrietadas y agujereadas, y sin embargo, de alguna manera, esto permite que el tesoro en nuestro interior brille con más intensidad. 

Esta imagen pone el enfoque en el Creador, en lugar de en nosotros. Cuando alguien (niño o adulto) intenta tener un cuerpo perfecto o ser la persona más atractiva, otros no pueden ver el poder o la belleza real en ellos. El adorno externo estorba al Evangelio (1P 3:3). No solo eso, nadie puede preservar la imagen deseada (Ec 3:11) y, cuando hay una grieta o un agujero, vemos un intento desesperado por aferrarse a la pintura a fin de esconder debilidades y defectos. Pero en Cristo, somos liberados de la mentira que dice que necesitamos cumplir con los estándares de la cultura. Somos libres para ser personas quebradas, para ser imperfectos y para fracasar. Tenemos esta libertad porque sabemos que en nuestra debilidad, Cristo es fuerte.

Podemos acercarnos a nuestros hijos como compañeros de lucha. Aunque, en cierta medida, todos intentamos esconder las grietas y las imperfecciones, revelarles nuestras debilidades y defectos a nuestros hijos podría ser lo que los ayude a abrirse. Comiencen la conversación con sus propias confesiones y recuerden que incluso la presentación de estas verdades no será perfecta. Como vasijas rotas, permitan que la luz de Cristo brille con intensidad por medio de ustedes a medida que buscan ser el sabio consejero de sus hijos.

Este artículo fue traducido íntegramente con el permiso de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF) por María José Ojeda, Acceso Directo, Santiago, Chile. La traducción es responsabilidad exclusiva del traductor.

Esta traducción tiene concedido el Copyright © (8 de julio, 2021) de The Christian Counseling & Educational Foundation (CCEF). El artículo original titulado “Teens and Body Image Copyright © 2018 fue traducido por María José Ojeda, Traductora General, Acceso Directo. El contenido completo está protegido por los derechos de autor y no puede ser reproducido sin el permiso escrito otorgado por CCEF. Para más información sobre clases, materiales, conferencias, educación a distancia y otros servicios, por favor, visite www.ccef.org.

Photo of Julie Lowe
Julie Lowe
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Julie Lowe

Julie Lowe es miembro de la facultad de CCEF. Tiene una Maestría en consejería, otorgada por el Biblical Theological Seminary. Es consejera profesional con licencia con alrededor de quince años de experiencia. Tiene una gran experiencia tratando temas de mujeres, abuso sexual, asuntos relacionados a la imagen, la crianza y el maltrato infantil, y regularmente da charlas en eventos en relación a estos temas. Es terapeuta de juego registrada y ha implementado una oficina para realizar terapia de juego en CCEF y así servir mejor a las familias, a los adolescentes y a los niños. Es una facilitadora entrenada de Stewards of Children, una organización sin fines de lucro que provee entrenamiento sobre el abuso sexual infantil. Julie ha entrenado a un perro de terapia con el que trabaja tanto profesional como voluntariamente. Julie y su esposo, Greg, tienen seis hijos y sirven como padres de acogida y adoptivos. 
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