1-tresmaneras-570x500.pngTRES MANERAS DE RESPONDER A LA INSEGURIDAD
Fabienne Harford

Sé cosas. Sé que Jesús murió por mi pecado y sé que su justicia es toda la identidad que necesito. Sé que toda mi esperanza y toda mi vida se encuentran en él.
 
Conozco todas las aptitudes conscientes que tengo. Sin embargo, si ahondas más, mi alma instintivamente aún responde como si existiera otra verdad. Existen mentiras dentro de mí que ni siquiera creo, pero las creo tan profundamente que me siento esclava a ellas.
 
Sé que mi capacidad para razonar no agrega valor a mi condición como persona; lo sé. Sé que la manera en cómo alguien se ve no aumenta ni disminuye su valor. Sé que la competencia, el talento, la expresión, la capacidad o incluso la piedad no hacen a una persona más digna de amor.
 
No obstante, encuéntrame en un momento inconsciente y mis instintos testificarán que, en realidad, no sé nada de eso. Puedo ser defensiva por mis inseguridades, arrogante por mis fortalezas. Puedo encontrar a mi mente comparándome con otros; construir o derribar mi confianza basada en cómo nos alineamos.
 
—Suspiro—.
 
1. Aprende las cosas que sabes
A menudo confundimos el crecimiento con aprender algo nuevo. El conocimiento no es creencia. Mi problema no es que no tenga la suficiente información en mi cabeza, sino que en los lugares profundos e inconscientes de mi corazón aún no confío ni atesoro las verdades básicas del Evangelio.
 
Podría escuchar el Evangelio todos los días por el resto de mi vida y aún tener espacio para crecer en conocer el Evangelio.
 
2. Teme las cosas correctas
Probablemente es bastante irritante para mis colegas que a veces yo encuentre mi identidad en mi trabajo. Probablemente me convierte en alguien con quien es más desafiante trabajar. Mi inseguridad y mi arrogancia podrían ser el medio por el cual estoy soltera o pueden ser obstáculos en mi comunidad.
 
No obstante, una cosa sé con seguridad: ni la irritación de mis colegas ni una vida solitaria son las cosas a las que debo temer.
 
La verdadera cosa a la que debo temer es esta: no existe manera en que podamos creer las mentiras de nuestras relaciones a nivel horizontal sin creerlas profundamente de alguna manera en la vertical.

Si existe alguna parte de mí que piensa que tengo más valía o valor debido a mis fortalezas, y por eso descanso segura, es algo que creo sobre mí y sobre Dios también. No importa cuánto cada rincón de mi corazón consciente pueda negarlo, está ahí: enterrado debajo de la superficie.
 
No puedes vivir bajo una cosmovisión con tus amigos, familiares y colegas, y asumir que tienes una cosmovisión completamente diferente con Dios.
 
No funcionamos de esa manera.
 
Si encuentro mi identidad en el trabajo, entonces también encuentro mi identidad en lo que puedo ofrecerle a Dios: eso es un rechazo al Evangelio.
 
Si creo que alguien merece más una relación porque es «más bonita, más inteligente, más graciosa», entonces, en algún lugar profundo de mi ser, creo que Dios me escogió por algo que yo tenía. Otro rechazo al Evangelio.
 
3. Arrepentimiento y descanso
Las inseguridades en mis relaciones horizontales dan testimonio de que pienso que existe algo insuficiente en el valor de la sangre de Jesús. Mi valor está determinado por el precio que fue pagado por mí. Cuando miro las fortalezas, las capacidades, el respeto o la aprobación para agregarme valor, testifico que mi valor (el precio de Jesús) no es suficiente. Necesito a Jesús más inteligencia, a Jesús más el cabello de princesa Disney, a Jesús más un esposo, a Jesús más una carrera.
 
En arrepentimiento y descanso se encuentra mi salvación.

Suplicaré perdón por el pecado inconsciente de mi corazón. Como David, le rogaré a Dios: «Absuélveme de los que son ocultos». Le pediré que santifique su nombre por medio de mi vida. Padre, úsame para dar testimonio de que nada puede aumentar mi valor; mi valor está seguro en Cristo.

En los lugares conscientes, Jesús, proclamo la verdad: eres más que suficiente para mí. Que los lugares inconscientes de mi ser escuchen y crean.
 

Este recurso fue originalmente publicado en Thoughts from Fabs. | Traducción: María José Ojeda



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Fabienne Harford es escritora, conferencista y consejera que sirve en el equipo del Centro de Consejería de Austin Stone en Austin, Texas.

 

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